Las Naranjas Van en el Segundo Cajón Capítulo 14 #2
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Capítulo 14 #2

Nico lo abrazó después del beso y permaneció así el tiempo suficiente para que Liam se diera cuenta de que estaba demasiado emocionado como para hacer alguna broma.

—¿Estás llorando? —preguntó Liam.

—No.

—Tu voz no está de acuerdo.

—Estoy eligiendo privacidad.

Liam sonrió contra su hombro.

—Lo respeto.

Nico lo apretó un poco más.

El momento siguió siendo feliz.

Sin reservas.

Sin ninguna pregunta sobre lo que aquello significaría para la memoria.

Liam amaba a Nico.

Y eso bastaba.

◆◆◆

Más tarde, decidieron organizar por fin algunas de las cosas que Nico había traído de vuelta.

La mayor parte ya estaba repartida por el apartamento sin ningún método, lo que Liam consideraba insostenible. Nico argumentó que ropa dentro del armario, libros en una estantería y zapatos junto a la puerta ya constituían un método.

Liam lo ignoró.

—Todavía tienes cajas aquí que ni siquiera has abierto.

—Porque son cosas que no uso.

—Entonces, ¿por qué las trajiste?

—Porque dijiste que trajera más cosas.

—No dije que trasladaras almacenes enteros.

Nico sacó una caja del fondo del armario.

—Esta ya estaba aquí antes del accidente.

—Perfecto. Entonces tenemos un problema arqueológico.

La caja contenía documentos, papeles antiguos, algunas garantías caducadas y carpetas que, por lo visto, ninguno de los dos había considerado lo bastante importantes como para organizarlas. Liam se sentó en el suelo mientras Nico separaba lo que podía tirarse.

Fue Liam quien encontró la primera carpeta relacionada con la boda.

El nombre de un proveedor aparecía en la portada.

Nico se detuvo.

—Podemos guardarla sin necesidad de abrirla.

Liam miró la carpeta.

El compromiso había terminado.

La boda estaba cancelada.

Habían acordado que cualquier compromiso futuro tendría que ser elegido de nuevo.

Aun así, aquellos papeles existían.

—Quiero mirar.

Nico lo observó.

—¿Seguro?

—Seguro.

Liam la abrió.

Al principio, no había nada especialmente emocional. Presupuestos, contactos, posibilidades de fechas, tablas de precios y anotaciones prácticas hechas por él y por Nico.

Reconoció su propia letra de inmediato.

Eso todavía le provocaba una incomodidad extraña.

Encontrar palabras escritas por su propia mano que no recordaba haber escrito era distinto de escuchar a otra persona contar una historia. No había intermediarios.

La prueba estaba directamente delante de él.

—Tú hacías más anotaciones que yo —comentó Nico.

—Eso no me sorprende.

—A mí tampoco.

Liam pasó otra página.

Había observaciones breves junto a algunos proveedores.

Comprobar disponibilidad antes de decidir.

A Nico le gustó más el primero.

Preguntar si podemos reducir invitados sin que parezca que odiamos a la mitad de la familia.

Liam sonrió.

—Esto es mío.

Nico se inclinó para verlo.

—Muchísimo.

Pasó otra página.

Había notas sobre el lugar de la ceremonia, posibles viajes después y pequeños recordatorios escritos sin ninguna solemnidad. Nada parecía una declaración de amor.

Precisamente por eso decía tanto.

Aquel Liam hacía planes.

No solo para un evento.

Había referencias a decisiones que tendrían que tomar juntos después, organización financiera, fechas que deberían evitar por compromisos futuros, ideas discutidas como si fuera evidente que Nico seguiría a su lado años más tarde.

Una anotación breve llamó su atención.

No elegir pensando solo en el día. Tiene que funcionar para la vida que viene después.

Liam la leyó de nuevo.

—¿Escribí esto?

Nico miró.

—Sí.

—¿Lo recuerdas?

—Recuerdo que lo dijiste varias veces. Te preocupaba menos la boda que lo que venía después.

Liam siguió pasando las páginas.

Al principio le pareció bonito.

Había seguridad en aquellas anotaciones. Ninguna parecía escrita por alguien que dudara de la relación. Liam no estaba poniendo a prueba a Nico. No parecía pensar en posibles salidas ni en cuánto tiempo debían esperar antes de tomar cualquier decisión.

Aquel hombre planeaba décadas con naturalidad.

Liam percibió el cambio dentro de sí poco a poco.

Seguía feliz por haberle dicho que amaba a Nico aquella misma noche.

Eso no había cambiado.

Pero ahora tenía delante una versión de aquel amor que parecía estar mucho más avanzada.

El Liam que había escrito aquellas notas no pensaba en las próximas semanas.

Pensaba en la boda.

En la vida después.

En lo que funcionaría para los dos años más adelante.

Liam seguía sintiéndose satisfecho por haber invitado a Nico a traer ropa de vuelta.

La distancia entre ambas cosas pareció mayor cuando quedaron una al lado de la otra.

Nico se dio cuenta.

—Podemos parar.

Liam pasó otra página.

—Estoy bien.

—Te has quedado callado.

—Estoy leyendo.

Nico no discutió.

Liam encontró otra hoja con una lista de cosas que tenían que decidir juntos. Había puntos tachados, observaciones y cambios añadidos después.

La certeza estaba en todas partes.

No la certeza de que todo saldría bien.

La certeza de que existiría un nosotros enfrentándose a lo que viniera.

Liam cerró la carpeta.

—¿Tú todavía querías todo esto?

Nico se quedó unos segundos mirándolo.

—¿Antes del accidente?

—Sí.

—Sí.

Liam asintió.

No preguntó si todavía lo quería.

Aquella pregunta pertenecía a un lugar al que todavía no estaba preparado para ir.

Pero se quedó dentro de su cabeza.

Volvió a guardar los papeles.

—Creo que es mejor no tirarlos.

—No hace falta.

—Tampoco quiero dejarlos aquí en medio.

Nico cogió la carpeta.

—La guardo en la caja.

Liam lo observó mientras lo hacía.

—¿Estás bien? —preguntó Nico.

—Sí.

Nico sostuvo su mirada el tiempo suficiente para dejar claro que no lo creía del todo.

No insistió.

Liam se lo agradeció en silencio.

Estaban terminando de organizar el resto cuando la frase escrita por su propia mano volvió a su cabeza.

Tiene que funcionar para la vida que viene después.

Amaba a Nico.

De eso ya no dudaba.

El problema era que el hombre que había existido antes del accidente también lo amaba.

Y aquel hombre parecía haber sabido exactamente qué quería hacer con ese amor.

Liam cerró la caja.

Nico le tocó el hombro al pasar. Liam sonrió para mostrar que estaba bien. Nico no pareció convencido, pero lo respetó.

Aquella noche, cuando se acostaron juntos, Liam no cuestionó lo que sentía por Nico.

Cuestionó otra cosa.

Si amar a Nico ahora sería suficiente en caso de que la vida que Nico había planeado con él nunca volviera a existir.