Las Manchas Invisibles: Ella te vio primero (Nahdir 1) No busques
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No busques

A media mañana, Airen ya no podía quedarse quieta en el piso.

Nico había vuelto hacía poco, después de pasar la noche siguiendo el rastro de Logan. La expresión con la que entró no ayudó a tranquilizar a nadie.

Airen tampoco necesitaba mucho más para ponerse en movimiento. Había demasiadas cosas a medias en su cabeza: Logan, el expediente, Noa, la letra del sobre y todas las respuestas que seguían faltando .

—Tenemos que hablar con Noa —dijo al final.

Kai no discutió. Nico tampoco.

La buscaron en los lugares donde Noa parecía moverse mejor: estaciones antiguas, pasillos subterráneos, salidas secundarias, sitios donde la gente pasaba sin quedarse.

Fue Nico quien dio con ella.

La encontraron en una galería comercial casi cerrada, bajo una estación antigua. La mayoría de las persianas estaban bajadas y solo quedaba abierta una cafetería pequeña al fondo, con las luces demasiado blancas y dos clientes que no levantaron la vista.

Noa estaba junto a un escaparate vacío, con los brazos cruzados, mirando hacia las escaleras que bajaban al metro. No se sorprendió al verlos. En realidad, Airen no recordaba haberla visto sorprendida nunca.

Airen fue directa hacia ella, no tenía fuerzas para rodeos.

—¿Logan me conoce?

Algo cambió en la expresión de Noa. Fue mínimo, pero Airen lo vio.

—Sí.

—¿De qué?

—De antes.

Airen esperó unos segundos, pero Noa no añadió nada más .

—¿Antes de qué?

Noa sostuvo su mirada durante un momento largo.

—Antes de que empezaras a ver. Antes de todo esto.

Kai frunció el ceño.

—¿Cómo?

Noa no llegó a mirarlo.

—Eso todavía no puedo decirlo.

—¿No puedes o no quieres? —preguntó Airen.

—Las dos cosas.

Airen apretó la mandíbula. Al menos estaba siendo sincera, aunque eso no arreglara nada.

—¿Y tú qué tienes que ver con él? —preguntó Kai—. ¿Os conocéis de antes?

Esta vez Noa sí lo miró y, por primera vez desde que la conocían, pareció dudar antes de responder.

—Conozco a Logan desde mucho antes de que vosotros entrarais en todo esto.

—Entonces, ¿estás de su lado? —preguntó Airen.

—Con Logan no es tan sencillo.

—Nada con vosotros parece sencillo.

—Lo conozco desde hace mucho tiempo —dijo Noa—. He estado de acuerdo con él algunas veces, otras no, pero eso no significa que pueda ignorar lo que está haciendo ahora .

Airen la observó en silencio.

—Entonces, sí que estás de su lado.

—Estoy intentando que llegues entera a lo que viene.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única que puedo darte sin mentirte.

Nico, que había permanecido callado hasta entonces, habló desde un lado de la galería.

—He seguido el rastro de Logan desde que me fui del piso. No para de moverse.

Airen frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Que está buscando algo —dijo Nico—. O a alguien.

Noa no respondió, pero Airen notó cómo se tensaba apenas un instante.

—¿Qué busca? —preguntó Airen.

Noa levantó la vista hacia ella.

—A ti.

El silencio quedó entre ellos.

—¿Para qué? —preguntó Kai.

—No para hacerte daño —dijo Noa—, al menos no como creéis.

—¿Entonces, para qué? —preguntó Airen.

Noa miró hacia las escaleras que bajaban al metro.

—Para que vayas hacia él por tu propio pie.

—¿Y eso debería tranquilizarme ?

—No —dijo Noa—. Debería hacerte tener más cuidado.

Airen soltó una respiración breve, cargada de rabia.

—Siempre hacéis lo mismo, me dais una parte y esperáis que no pregunte por la otra.

—Porque Logan no necesita obligarte —dijo Noa—, sabe cómo hacer que tú misma quieras llegar hasta él.

Airen iba a responder, pero desde abajo llegó el ruido de un tren entrando en la estación. La vibración subió por las escaleras y recorrió el suelo de la galería.

Noa se apartó del escaparate.

—No lo busques todavía.

—¿Por qué?

Noa empezó a bajar las escaleras. Antes de desaparecer, se giró apenas hacia ella.

—Porque, si lleva tanto tiempo esperando, también sabe qué decir para que escuches el resto.

Después desapareció sin mirar atrás.

Los tres se quedaron en la galería, con el eco del tren llegando desde abajo y las persianas cerradas a su alrededor.

—¿Qué significa eso? —preguntó Nico.

Nadie respondió.