Las leyendas más terroríficas de España 19. El Monasterio del Diablo
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19. El Monasterio del Diablo

En un cerro a las afueras de Carmona se alza, abandonado, uno de los edificios más malditos del municipio sevillano, el conocido como Monasterio del Diablo, y que ha despertado el interés de muchos investigadores de lo paranormal.

Su deterioro y la historia de varios frailes ahorcados en su sótano lo han convertido en una de las leyendas más perturbadoras de Andalucía.

De hecho, muchos vecinos afirman sentir una presencia en las inmediaciones del cenobio.

«Algo sigue viviendo aquí, y no es humano».

Su función era servir como internado para novicios, un lugar de recogimiento y formación religiosa, apartado del núcleo urbano.

La documentación conservada sobre el lugar es mínima y se limita a dos escritos.

El primero habla sobre una donación de alimentos del ayuntamiento para evitar que los frailes murieran de hambre, y el otro, más extenso, perturbador y que fue hallado en el archivo histórico municipal, relata los hechos que dieron origen a la leyenda negra.

Días después de su llegada, al amanecer, Perea despertó y notó que su puerta seguía cerrada, algo inusual a esa hora.

Cada noche todas las celdas se cerraban con llave y los frailes eran despertados a la misma hora, así que supuso que aún era temprano y volvió a meditar.

Poco después, oyó pasos suaves que se detuvieron frente a su celda.

La puerta se abrió lentamente, pero al levantarse no encontró a nadie.

Decidió salir al pasillo y allí vio que las habitaciones de sus compañeros estaban completamente abiertas, aunque no había un solo fraile en todo el corredor.

Extrañado y aún somnoliento, se dirigió a la capilla pensando que quizá la primera misa había empezado sin él, pero la encontró vacía.

Entonces sintió un calor que le subía de la garganta al pecho y escuchó unos lamentos entrecortados que parecían venir de la cocina, junto a la capilla.

No tardó en descubrir que el ruido provenía de otro lugar, en concreto del sótano.

Así pues, sin pensárselo dos veces, bajó los empinados escalones… y lo que allí encontró destrozó su fe.