53 Rojo y rosado #2
La primera imagen fue el traje de pantera blanca adiamantada para ciencia ficción.
Les detallé la explicación de la elegancia y dureza de los diamantes, de la flexibilidad de la tela escogida bajo estos; del efecto que tendría en pantalla cuando la actriz entrara en acción con los reflejos del sol o la luna.
En cuanto a la razón del traje con forma de animal, les expliqué que sale de lo que ya se ha repetido muchas veces, con el fin de representar la fiereza femenina del personaje, y que utilizar una simbología felina en el género de ciencia ficción podría generar empatía y conexión.
La segunda imagen: el sweater de rombos de colores para el protagonista del romanticismo navideño fue un poco más difícil de analizar en voz alta.
—¿A quién le gustaría un protagonista con ese aspecto tan... soso? —inquirió George.
—¿Acaso no estamos cansados de los mismos atuendos de siempre?
Camiseta negra para los chicos malos. Una camisa celeste para el hombre perfecto.
Una camiseta sin mangas que resalte los músculos para el chico popular.
Una camiseta estampada para el protagonista que toca en una banda. Es siempre lo mismo.
—Siempre es lo mismo, porque siempre ha funcionado —puntualizó Sean al escribir algo en su iPad.
—Funciona, no impacta —debatí—. ¿Un protagonista sensual vestido con un sweater con rombos de colores?
Eso es inolvidable. Un hombre con esa pinta no tiene por qué ser aburrido.
Al trazar ese diseño imaginé a un hombre que aparenta ser bueno, y luego descubrimos que es un experto en la cama, un conquistador de esos que aceleran corazones, o uno que sorprenda con frases ocurrentes.
—My god. —Jayden silbó por lo bajo.
—Una vestimenta que represente las diferentes emociones que se le acumulan en el interior —continué—.
A veces contradictorias, a veces sorprendentes.
Que muestre sus diferentes facetas encantadoras, tantas como los colores de los rombos, mientras lucha con sus propios demonios, que poco a poco se van exponiendo.
Los cuatro se tomaron unos minutos para escribir sus comentarios. Me obligué a no entrar en pánico.
La tercera imagen... Sabía que escogerían esa; era la más complicada de justificar. La más fuera de lo común. La que no combinaba a primera vista con el tema.
El vestido mitad rojo, mitad rosado, con un corazón blanco en el centro para la película de época.
—¿Nos puedes decir en qué pensaste para escoger una combinación de colores que jamás se usó en ese siglo? —pidió George con una expresión escéptica.
—No solo la combinación de colores, sino que justamente un patrón así era impensado en aquella época —agregó Sean, y asintió para animarme a comenzar la explicación.
Allá iba. De alguna forma, sabía que esta era la decisiva.
—¿Qué preferirían ver? ¿Una clásica película de época donde repitan los detalles del siglo? No está mal, una fiel representación como tantas otras películas lo han hecho. Nadie recuerda con exactitud las prendas que usaron, solo que eran vestidos enormes y de telas apagadas.
Jayden soltó un exabrupto, llevándose la mano al pecho.
—¿Qué tienes contra los clásicos? —exclamó.
—Nada, pero si queremos una película de época que cause curiosidad a un mayor rango etario de público, me parece una buena estrategia arriesgarse con pequeños detalles modernos.
No digo que le pongamos unos audífonos a los personajes, sino que nos atrevamos con un vestido rojo y rosado, y un corazón de terciopelo.
Un vestido negro de cuero con bordados brillantes.
Un traje verde canario con detalles violetas hechos en lycra dupont y algunas plumas.
Esto le otorgaría un toque moderno a la película, y las personalidades de los personajes podrían potenciarse con lo que llevan puesto aún más con estas combinaciones fuera de norma.
Los cuatro asintieron con lentitud.
—Cariño, ¿y por qué escogiste el rojo y el rosado en específico? —inquirió Jayden.
Sonreí. Esperaba esa pregunta para sacar a relucir los términos profesionales que me enseñaron las diseñadoras de los rodajes.
—Un estilo color block, como el que se crea al mezclar colores análogos, permite otorgarle al personaje, en este caso, la protagonista de la película de época, un aspecto que emane dos impresiones distintas, pero que juntas resultan fascinantes.
—Me relamí los labios—. El rosado para demostrar su dulzura, diversión y alegría.
El rojo representa pasión y poder. —Me callé unos segundos para que masticaran la información y lo visualizaran—.
Una protagonista rebosante de ternura puede tener una capacidad de liderazgo, poder y pasión que, combinada con la dulzura, la hagan digna de admiración.
Fuerte pero delicada. Dura pero amable. Determinada pero divertida.
Y nada mejor que la vestimenta para ayudar a crear la impresión deseada.
Listo, ya estaba. Mis cartas estaban sobre la mesa. Me permití respirar hondo una vez.
Los cuatro evaluadores tenían la boca entreabierta; no supe descifrar si se encontraban maravillados, o espantados y al borde de echarme a patadas de la academia por faltarle el respeto a la lógica de la moda, o si querían llamar a un psiquiátrico.
Dijeron que los resultados de la beca saldrían al día siguiente. Estarían publicados en la página web de la academia con sus respectivos puntajes.
Solo quedaba esperar. ¡Como si fuera tan fácil!
Salí del edificio con ganas de comerme las uñas, o de ir al hospital, hacer uso de mi seguro de viaje, fingir que tenía mucho dolor para que así me administrasen morfina hasta dejarme dormida y, cuando se dieran cuenta de que no tenía nada, ya sería el día siguiente y podría ver los resultados sin sufrir con el paso de las horas.
Tenía el vuelo de regreso por la mañana. Recé porque los resultados salieran antes de eso.
Le agradecí y me despedí de Katrina con las piernas cosquilleándome y con los dedos aferrados a mi relicario.
Ya no tenía nada más que hacer por la postulación. Y era Nueva York, no podía ser tan difícil distraerme en una ciudad como esa, aunque estuviera sola.
Hubiese preferido que me acompañara Luna, Kimi o Nana, pero Luna trabajaba, Kimi estudiaba, y Nana tenía alto riesgo de trombosis, por lo que le habían recomendado no tener vuelos largos.
—Well, well… Isn’t New York looking beautiful this morning? —dijo alguien al pie de las escaleras.