Las huellas de Laila 52 Hollywood
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52 Hollywood

Laila Ferrera

Presente

Hemos revisado su portafolio, pero no pudimos conectar su técnica con la de nuestra escuela. De todos modos, estaremos encantados de recibir un nuevo portafolio el próximo año. Le deseamos lo mejor.

Se despide,

Héctor Figueroa,Jefe de Sede Artística,Instituto DCAT.Buenos Aires, Argentina.

Noviembre 2025

Quisiera decir que el rechazo de Argentina no fue gran cosa, pero me afectó mucho más de lo que creí que lo haría. Supuse que me pondría triste y ya, no al nivel de querer rendirme.

Después de un pobre intento de repetirme cincuenta veces «no pasa nada», me largué a llorar en el baño. Mis ojos quedaron hinchados al punto que me costaba abrirlos.

Tuve que esperar quince días más para armarme de valor de nuevo y, con el apoyo insistente de Kimi y Luna, envié mi portafolio a las otras dos escuelas internacionales.

No recibí acuso de recibo de ninguna.

No quería pensar en que no tenía talento, aunque por las noches la idea se me viniera a la cabeza.

Me apasionaba el diseño cinematográfico y, si jamás era aceptada en una escuela, tal vez tendría que inscribirme en otros cursos pagados por mi cuenta para volverme experta.

Lo tomaría en consideración una vez que se me pasara la desilusión.

Qué ilusa de mí el pensar que algo podría resultar tan maravillosamente fácil en mi vida.

Decidí pasarme mi última semana de licencia médica acompañando a Nana en sus solitarias tardes de bordado, de fabricar tazas de cerámica, y de televisión.

Los resultados de sus exámenes arrojaron que el cáncer estaba extinto en su cuerpo, gracias al ser superior santísimo y a la medicina y a la ciencia.

Más de dos largos y dolorosos meses transcurrieron desde aquella madrugada en la cama de hospital donde me rompieron el corazón.

Seguía triste. Ya no lloraba, lo echaba de menos en silencio.

Me preguntaba cada día qué estaría haciendo, si es que rememoraba lo que tuvimos, y si aún le hacía tanta falta como él a mí.

La rabia se diluyó con el pasar del tiempo y solo quedó la tristeza y un poco de culpa.

Quizá lo presioné demasiado con que fuéramos más que amigos.

Él me lo advirtió y pasó lo que dijo que pasaría: nos perdimos.

Seguía en contra de que tomara decisiones por mí, sin embargo, entendí que actuó desde sus heridas, y que tenía demasiados demonios como para involucrarse con alguien.

Bueno, la terapia constante con Isabel me ayudó a entender ese último punto.

En algún momento me acordé del contrato con nuestras huellas dactilares. Por más que di vuelta mi habitación, no pude encontrarlo por ninguna parte; revisé debajo del colchón, detrás de las cortinas, hasta en el cajón de mis bragas.

Mamá estaba mejor, aunque asistía a terapias grupales todos los días. Kimi había regresado a la universidad para cursar su nuevo semestre; estar sin ella en casa significaba más tiempo a solas para pensar.

Las pesadillas me devolvían a la casa roñosa del secuestro, por lo que, entre el insomnio por sobrepensar y el miedo a soñar cosas feas, tuve que acudir al médico en busca de ayuda para dormir.

Luna salía a citas con Ingrid a menudo, eso me alegraba.

Se complementaban a la perfección; Ingrid era una mujer ruda y un poco tímida, y Luna era tierna y resuelta.

Por el momento seguía trabajando en la ferretería, hasta que ahorrara lo suficiente para irse de mochilera por el mundo, o para irse al Working-Holiday, de ser aceptada.

Después de dar la vuelta por los canales televisivos, Nana por fin accedió a ver Downtown Abbey; llevábamos la mitad del primer capítulo cuando mi teléfono comenzó a vibrar y vibrar y vibrar desde mi habitación.

—Atiende eso o apágalo, Caramelo, o las dos acabaremos locas de remate… Más de lo que ya estamos —repuso mi abuela con cariño.

Me levanté refunfuñando, decidida a apagarlo. En la pantalla vi que eran mensajes de Kimi y Luna en nuestro chat grupal.

Luna: Bonita, lamento si te incomoda, pero creo que quieres ver esto.

Luna ha enviado un link.

Kimi: KHÉ.

Luna: LO SÉ.

Kimi: LAILAAAA.

Kimi: MIRA ESO AHORAAAA.

Kimi: La entrevistadora dijo que le quiere preguntar sobre ti, AAAAAAH.

Luna: Por todas las alcachofas del mundo.

Luna: Lo grabaré por si no alcanza a verlo:').

Kimi: BSIFFISDKSDF

Luna: Mira a la sucia de Diane, apartada del elenco, por MALDITA.

Kimi: Y su vestido es horrible jajaja.

Kimi: ¿Por qué no muestran a Cyrus de nuevo?

Kimi: ¡¡¡¡AHÍ VOLVIÓ!!!!

¿Qué hubiesen hecho ustedes, sinceramente? Yo estuve a punto de dejarme llevar por el pánico y apagar el teléfono, pero mi curiosidad fue más grande, y las ganas de ver a Cyrus en vivo aún mayores, y acabé pinchando el link.

Me llevó directamente a una página especializada en espectáculo, cine y noticias a fines. Tenían millones de espectadores. Tuve que meterme a mi cuenta, e hice click en el recuadro con la transmisión en vivo.

Entonces apareció el dueño de los pedazos de mi corazón.

Estaban en una alfombra roja, previa a la ceremonia de los Huge Drama Awards. Al parecer, aprovechaban a promocionar Raxatar allí. Cyrus estaba con Tyler. Diane aparecía más atrás, junto a otra actriz. Pese a que hablaban en inglés, la cuenta tenía opción de subtítulos en español automáticos.

—Cyrus, dicen por ahí que durante el rodaje conociste a alguien que te cambió la vida, aquella mujer de la que muchos hablan y pocos conocen —indagó la entrevistadora, una morena espectacular.

Mi corazón estaba por escapar a través de mi garganta y comenzar a dar volteretas por toda la casa—.

¿Es ella la que te instó a despedirte de tu carrera de actuación?

Oh. Por. Dios.

Cyrus se veía como un ser fuera de este mundo en traje de gala. Tenía la barba más larga. Su pelo estaba adecuado para la ocasión, no era de esos que lo llevaba peinado en exceso.

—Nadie me instó a nada. Y esa mujer de la que hablas, se llama Laila —contestó con dureza. La morena miró hacia la cámara y amplió los ojos.

El escuchar mi nombre en una entrevista internacional hizo que mis piernas se debilitaran.

—¿No quieres hondar un poco más en el tema? —insistió la entrevistadora.

—Es privado.

—Solo queremos saber cómo llegó a ser parte de tu vida.

—No es el momento.

—Vamos, hombre, amamos tu personalidad misteriosa, pero no los dejes con las ganas o no desistirán —lo animó Tyler con las manos en los bolsillos. Cyrus soltó un bufido de exasperación.

—Ella es lo mejor que me pasó en la vida —declaró serio—, no es la culpable de nada, y menos mal vive muy lejos de todos ustedes, porque no soportaría que la acosen como a mí.

Se propagó un grito colectivo entre los periodistas que estaban cerca. Tyler lo observó burlón y le apretó el hombro. Diane, más atrás, mantuvo una sonrisa congelada, esperándolos para seguir avanzando por la alfombra roja.

Yo temblaba mucho.

—Guau, casi nadie sabe mucho de ella. Hemos visto una o dos fotos en internet. ¡La mantienes tan en secreto que solo nos provoca querer conocerla más! —bromeó la entrevistadora, emocionada por haberle arrancado esa declaración.

—No tendrás esa suerte —le replicó Cyrus.

—¿Ella, Laila, te ha ayudado a enfrentar los problemas?

Lo vi apretar la mandíbula y tragar saliva.

Santa cachucha de Dios y de los volcanes y de la jungla y de todos los mares. ¿Yo era tema de conversación en una cuenta de Hollywood con millones de seguidores? ¿Cuándo todo llegó tan lejos?

«Cuando te involucraste con un actor de Hollywood, genia».

—La tensión en el aire podría cortarse con una tijera —interfirió Tyler cuando el silencio se extendió.

—Como pueden concluir, ella es muy importante para mí —se limitó a contestar Cyrus.

La morena abrió la boca en una gran «o».

—Te han fotografiado en el Health Waltroff Center de salud mental —prosiguió ella—. ¿Estás asistiendo a terapia, Cyrus?

—¿Qué tiene de malo?

—Nada, al contrario, es muy sano. —Le sonrió la morena—. ¿Es por tu tendencia a los excesos que hemos visto en algunas notas? ¿Consideras que tocaste fondo después de tantas pérdidas en tu vida?

—¿En la escuela de periodismo les enseñan a ser desubicados o ese es tu toque personal?

La entrevistadora pestañeó perpleja, y decidió dejarlo pasar para continuar con su trabajo:

—¿La decisión de asistir a terapia tiene que ver con cierto hecho escalofriante y lamentable de tu exrepresentante en el que Laila y tú se vieron perjudicados, sobre todo ella?

El rostro de Cyrus comenzó a deformarse; era casi imperceptible, pero sus ojos brillaron de advertencia.

—No sabía que estaba acá para profundizar en mi vida privada, vine para hablar de Raxatar. Creo que fui engañado y este evento es para recibir preguntas mal formuladas de alguien que no tiene idea de cómo hacer su trabajo.

—De esto se trata mi trabajo —murmuró la morena.

—Sería un trabajo si lo hicieras como corresponde, pero estás haciendo el ridículo —ladró Cyrus.

—Venga, nos están esperando —apremió Tyler, alejándolo del micrófono para evitar que Cy dijera algo peor.

La entrevistadora se quedó cortada, sin saber qué hacer, y Cyrus se alejó con Tyler.

Diane parecía más bien una actriz secundaria. Tyler y Cyrus no interactuaron con ella en ningún momento. Los enfocaron tomándose fotografías grupales, y varias veces posaron sin ella o, cuando la incluían, dejaban a los actores secundarios entremedio.

La página después se dedicó a entrevistar integrantes de otros proyectos de cine y el príncipe de las tinieblas no volvió a aparecer en pantalla.

Y yo estaba a punto de enloquecer.

Cyrus habló de mí, y dijo que era lo mejor que le había pasado en la vida.

No sé si aquello me emocionaba, me dolía, o me confundía más.

Lo último, sí.

Comencé a teclearle a Luna y a Kimi, pero me entró una llamada. Era un número desconocido e internacional. «Un estafador», pensé de inmediato.

«No, no, a ver. Quizás es Cyrus llamándome de un teléfono nuevo». Después de verlo en cámara no podía negarme a escucharlo.

—¿Hola? ¿Laila... Ferrera? —pronunció una mujer de acento extranjero, la doble erre le salió como «w». Tenía que ser una estafa. Iba a trancar—. Soy Katrina del staff de selección de Diamond Desing Academy de Nueva York.

Un momento.

—Hemos recibido tu portafolio... ¿Hola? ¿Me escuchas?

—Hola, hola. Sí, claro y fuerte. Lo siento, había un poco de interferencia —arreglé con rapidez—. Hola, Katrina.

—Ay, hola. Qué bueno. ¿Ahora me oyes bien? Soy una de las evaluadoras bilingües, pero mi acento no es el mejor. Me disculpo por eso.

—Qué va, hablas muy bien, yo te entiendo perfecto.

Mi pobre corazón ya no aguantaba más adrenalina. El sudor apareció en mi espalda, en mis sienes y en mis manos.

«Concéntrate. Usa la lengua para hablar con elocuencia por una vez en tu vida».

—Muchas gracias, me alegro. No te quiero quitar mucho tiempo. —Oh, oh, eso no sonaba bien. Los rechazos eran rápidos—. Recibimos tu portafolio, llegó justo a tiempo para las evaluaciones. Ahora estamos llamando a los seleccionados para darles la noticia y la información de la siguiente fase.

Un momento. ¿Eso quería decir…?

—¿Has dicho «seleccionados»?

—Sí —exclamó con alegría—. Felicitaciones, Laila. Has sido escogida para pasar a la siguiente fase de la beca internacional.

Pum. Pum. Pum. Pum. Mi corazón latía dolorosamente fuerte.

—Conchalevale.

—¿Cómo? ¿Qué has dicho? No te entendí, disculpa

—Que... Que... Nada, algo en latín —inventé.

—Ah, ese idioma no lo manejo —dijo en tono de disculpa—.

Personalmente me encantó tu propuesta. Fue una de las más auténticas y creo que tienes potencial.

—Quería abrazar y bailar con la tal Katrina.

Tuve que mirar al techo para no llorar—.

En la segunda fase deberás defender tu portafolio.

Te haremos preguntas con un análisis crítico y veremos cómo te desenvuelves.

Por ello, la segunda fase es presencial en Nueva York. Lo tenías considerado, ¿verdad?

Algo así. Bueno, no le había prestado la suficiente atención a esa parte, pero recordaba haberlo leído después de que Cyrus me enviará las bases de cada solicitud. No le di importancia en su momento porque no esperé llegar tan lejos en esa escuela.

—Por supuesto. ¿Cuándo debo estar allá?

—Te enviaremos un email con las indicaciones para que veas ya mismo tu visa y el ticket aéreo. Si tienes problemas con la primera, no dudes en contactarnos para ayudarte con una visa temporal de estudiante.

Me vi enfrentada a una gran ola llamada «Sacar visa, viajar a Nueva York, y exponer mis ideas frente a norteamericanos expertos en diseño de vestuario».

—Ahí estaré. —Soné mucho más segura de lo que estaba. Al menos tenía actitud—. Eh...

—Cuéntame qué te complica.

—No soy experta hablando inglés.

—Ah, eso. No te preocupes. Es una beca, tendrás evaluadores bilingües, o los de habla inglesa tendrían ventaja. En Nueva York nos encanta la diversidad —dijo orgullosa—. Si te ganas la beca, tus clases serán en inglés, pero seguro que te adaptas rápido, todos lo hacen.

—Qué bueno escuchar eso.

—Perfecto, ahora mismo te estoy enviando los detalles y fechas a tu correo. Recuerda sacar tu visa y ticket aéreo cuanto antes. Nos vemos pronto, Laila.

Madre de todo lo bueno y lo malo, del cielo y del infierno.

Salí corriendo a la calle y le grité a todo el vecindario que me iba a Nueva York.