Las horas invisibles Capítulo 10 #3
96%

Capítulo 10 #3

— El mundo no es nuestro, sino vuestro. Y sois vosotros los que lo habéis llevado a donde está.

Como tú, a lo largo de la historia han existido personas que han tenido que elegir.

Algunas han sido altruistas, y otras egoístas.

Lo que quiero decir es que algunos han mirado por la humanidad y otros por ellos mismos, y como te dije, una vez la decisión está tomada, todo tiene que estar equilibrado.

Llevamos un tiempo donde diferentes decisiones han inclinado la balanza hacia el mal: pandemias, guerras, enfermedades.

Son las consecuencias de las malas decisiones.

Por eso es muy importante que Lia cumpla con su motivo.

Eso equilibrará la balanza por cientos de años, y dará un respiro a un mundo que ya se encuentra falto de esperanza y que está más cerca de acabarse, que de seguir adelante.

— ¿Entiendes la importancia de esta decisión?

Aaron asiente fugazmente con resignación.

— ¿Pero lo habéis pensado bien? ¿Y si a Lia le ocurre lo mismo que me ocurrió a mí con mi padre? ¿Y si al faltarle yo, cae en una profunda depresión de la que no puede salir y eso le impide cumplir con su propósito?

— Eso no va a pasar. Porque tu padre murió justo para evitar esa posibilidad.

— ¿Qué? – dice sin comprender a que se refiere.

— Cuando tu padre murió, tu caíste en una espiral de depresión y desolación.

Pero eso no solo te afectó a ti. – hace una pausa – también afectó a Lia.

Sufrió al verte hundido, sufrió al ver que no estabas en su vida de la misma forma en la que habías estado hasta ese momento.

Sufrió al perder la relación tan especial que teníais, que era un pilar fundamental en su vida.

Y aunque no eres consciente, ha luchado mucho por salir de ahí.

Ella no permitirá que eso le ocurra, porque no va a dejar que su futuro hijo pase por lo mismo por lo que pasó ella.

No caerá en depresión. – extiende su brazo hasta agarrar levemente el antebrazo de Aaron en un gesto de complicidad, al mismo tiempo que dice – Te lo dije Aaron.

Todo lo que ocurre es parte del plan, y va encaminado a que cada uno cumpla con su motivo.

Expectante ante la audaz explicación del viejo, continúa con la pregunta que llevaba deseando hacerle desde que supo que Lia era una de esas personas excepcionales:

— Mi hija… ¿Qué está destinada a hacer?

— No puedo decírtelo. Lo siento, pero tu decisión no puede estar condicionada por la acción ni por el resultado.

— ¿Y qué pasará? ¿Simplemente el avión se estrellará y no volveré a ver ni a mi mujer ni a mi hija?

El hombre le mira con condescendencia.

— Aaron. No hay ningún avión.

Su rostro se descompone de golpe al escuchar esas palabras y su corazón empieza a acelerarse con un ritmo cada vez más fuerte hasta casi salirse de su pecho.

— Pero… yo… estaba… – balbucea sin lograr conectar las palabras.

— Todo esto ha sido simplemente lo que necesitabas. – interrumpe.

— ¿Lo que necesitaba? ¿Antes de irme?

— En tu caso era solo una posibilidad, pero dada la confianza que teníamos en que ibas a tomar la decisión adecuada, debíamos asegurarnos de que tu viaje era completo.

— ¿Entonces todo lo que ha pasado? ¿No ha sido real?

— Sí. Sí lo ha sido. Solo que no en la forma en la que vosotros percibís la realidad. El viaje siempre es real.

— ¿El viaje?

— Sí. Todas las personas tienen uno antes de irse, como tú has dicho. Para todos es diferente. En tu caso ha sido muy intenso porque la situación lo requería.

— ¿Así que todo ha tenido un por qué?

— Sí.

— ¿Y todas esas personas?

— Algunas de ellas simplemente son guías que ayudan a que el viaje vaya por el camino correcto. Y otras son el viaje.

Enmudece pensando en todas las personas que ha encontrado en ese viaje, intentando descifrar mentalmente el porqué de cada una de ellas. Consciente de ello, el hombre le observa paciente, como si estuviese en su cabeza, ayudándole a desentrañar el significado todas ellas.

— No puedes irte sin que todo esté en orden.

Has hecho el camino que necesitabas. Ya no hay penas, ni reproches, ni miedos, ni palabras no pronunciadas, ni arrepentimientos.

Has sacado todo. Sé que en algunos casos te hemos puesto al límite, pero era necesario, Estabas muy bloqueado y todo debe estar en su sitio antes de irte.

— Pero… – expresa pensativo sin continuar la frase, para ser de nuevo interrumpido.

— Piensa en ellos de una forma no material y verás por qué todos ellos han sido parte de tu viaje. Todos eran necesarios. Todos han tocado una parte de ti que te ha hecho entender todo y estar donde estas ahora.

Aaron no dice nada, pero por fin comprende todo.

Todo se arma en su cabeza con un sentido abrumador que le hace entender hasta el más mínimo detalle que ha acontecido, no solo en ese viaje, sino en su vida.

Está sorprendido porque además, está lleno de recuerdos nuevos, incluso de cuando era muy pequeño, que había olvidado por completo y ahora siente muy presentes.

Después de mucho tiempo, se encuentra realmente bien.

Es una sensación que había olvidado. Todo está donde debe estar.

Y eso le reconforta. Es cierto, ya no tiene penas ni siente miedo a pesar de que no volverá a ver a su mujer ni a su hija, lo cual le extraña, pero no le pesa, porque sabe que ha hecho lo correcto.

El viejo que sigue cerca de él coloca las dos manos en sus hombros en un claro gesto de protección. Aaron levanta la cabeza y sus miradas se entrelazan como un abrazo que llena su alma dándole una calma infinita. El hombre sonríe ante la mirada tranquila de Aaron.

— ¿Estás preparado?

Suspira profundamente sin parpadear y responde:

— Sí.