Capítulo 7 #6
— Lo mejor siempre está por llegar.
Se aleja y la observa sin dar crédito a sus palabras, quedándose sin respiración.
En ese preciso instante, el avión comienza a moverse sin ningún tipo de control, como si hubiese entrado en una zona de turbulencias, que le agita con tanta fuerza que parece que estuviese atravesando el ojo de un huracán.
Intenta hacer fuerza apoyando su espalda contra el asiento como si tratase de fundirse con él mientras se agarra con fuerza a los reposabrazos.
Su cara denota una expresión de dolor mientras aprieta los dientes y achina sus ojos intentando soportarlo.
Nunca antes había vivido algo así. Las luces comienzan a fallar dejando el interior prácticamente a oscuras.
Los maleteros se abren permitiendo caer los equipajes, que golpean contra la cabina destruyéndola en cada impacto.
Más adelante, varios asientos comienzan a desprenderse de las sujeciones del suelo, y golpean violentamente con el techo hasta partirse por la mitad quedando los trozos esparcidos por el piso.
Mientras tanto, el resto de los pasajeros siguen en sus asientos tan solo sujetos por los cinturones, que evitan que salgan volando a su suerte, pero no así que sean golpeados con violencia por todas las partes desprendidas que flotan imprevisiblemente por el habitáculo creando una masacre.
Fuera ya no hay ni rastro de esa neblina gris ̶rojiza que le ha acompañado durante todo el viaje.
Esta ha dado paso a una oscuridad tenebrosa que lo envuelve todo y que solo se ve quebrada por los relámpagos que rompen aterradoramente cerca.
Intenta tomar consciencia de la situación, pero no puede ver nada con claridad.
Como si desde que esa extraña mujer dijo su última frase, la desproporción de todo lo que está ocurriendo, saturase su cerebro, que no es capaz de procesar tanta información.
Todo parecen fogonazos de diapositivas de una película horrible en la que está inmerso.
Se entremezclan secuencias donde todo está oscuro, con otras donde el exceso de movimiento no le permite ver nada nítidamente.
De improviso, los golpes cesan y dan paso a una décima de segundo de calma que continúa de inmediato con una caída libre que baja el morro del avión hasta colocarlo de forma casi totalmente vertical.
Se siente la enorme velocidad de caída y el exterior comienza a silbar fruto de la resistencia de la nave contra el aire que corta a su paso.
La cabina comienza de nuevo a vibrar de una manera que es imposible aguantar.
Después de tan solo unos segundos sin prestar atención a aquella mujer, vuelve la vista hacia ella.
Esta continúa mirándole imperturbable. Parece ajena a todo lo que está pasando, como si no estuviera allí realmente.
No cambia ni un ápice la expresión tranquila de su cara, mientras clava sus ojos en él, casi sin pestañear.
A su alrededor, todo es caos. La situación está completamente fuera de control y aunque no tiene miedo, siente que es el fin.
En mitad del desplome y con un sonido ensordecedor, Aaron gira su cabeza y mira fijamente de nuevo a la mujer como si quisiera que esa fuera su última imagen.
Ella, con las manos apoyadas en los reposabrazos y sin apartar su mirada, empieza a agitar su cabeza como si estuviera loca, fuera de sí.
Su cara comienza a desfigurarse, los ojos se salen de sus cuencas y la boca se tambalea hacia ambos lados de la cara dejando mostrar sus dientes, creando una mueca que le impresiona y asusta al mismo tiempo.
De repente, las luces se apagan durante un par de segundos.
La caída no cesa. Vuelven a encenderse, pero esta vez comienzan a flashear como aquellas de las pistas de baile de las discotecas que entrecortan las imágenes en movimiento dando como resultado una película a la que le faltan fotogramas.
La mujer no deja de moverse. No tiene ningún tipo de control sobre su cuerpo.
Parece que está poseída y que lo único que le impide salir despedida es el cinturón.
Aquella antes preciosa cara que no para de moverse a gran velocidad, dibuja unas formas extrañas que le hacen parecer una mujer decrépita de aspecto demoniaco.
Ya no se aprecian esos increíbles ojos, sino que ahora parecen dos agujeros oscuros donde asoman unos globos oculares completamente blancos.
Ya no sonríe de la misma manera. Se ha deformado hasta convertirse en una imagen terrorífica y sus dientes han pasado de ser perlas blancas y redondeadas a puñales puntiagudos y afilados.
Las luces se apagan de nuevo por completo dejando todo a oscuras.
El ruido exterior de la cubierta golpeando contra el aire se agudiza hasta alcanzar un tono insoportable, dejando notar que el suelo se encuentra realmente cerca.
Ahora sí parece el final. El avión sufre un fuerte impacto, y Aaron pierde la consciencia.