Las coincidencias que no fui capaz de explicar Capítulo 26
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Capítulo 26

Isabella

​2​ ​de noviembre de 2007

No se en que momento me eché ayer a dormir en la cama. Me he despertado vestida aún con la ropa del día, metida en la cama a medio deshacer, con la puerta de la terraza abierta.

Adormilada, me puse de pie. Fui al baño, y me encontré con mi reflejo. El espejo me devolvía una imagen que ya no reconocía. Mis labios todavía ardían, como si el beso de James no se hubiera ido del todo, y mis ojos brillaban con un peso que no sabía nombrar.

Deseaba arrancarme esa sensación, borrarla de mi piel, hacer como si nada, pero cuanto más lo intentaba, más se clavaba dentro de mí.

Me repetí mil veces que solo era un error, que no podía volver a pasar… y, sin embargo, en el fondo, deseaba que ocurriera de nuevo. Ese pensamiento me asustaba más que cualquier grito de mi madre o cualquier recuerdo de Jen.

Me volví a mi habitación, aterrada. Apagué de nuevo la luz, me tumbé en la cama y cerré los ojos. Pero lo que encontré no fue silencio, sino un eco. Una frase que no me dejaría en paz durante años:

“¡¡¡Estoy harta de que seas siempre tú!!! ”

La voz de Jen se infiltró en mi cabeza con la misma crueldad con la que lo hizo años atrás. Y estaba segura de que me perseguiría años después.

Y fue ahí, en ese instante, donde entendí que los recuerdos no mueren: solo esperan, agazapados, para regresar cuando menos te lo esperas.

Cerré los ojos y pensé: ojalá pudiera alejarme de todo esto…

Y fue entonces cuando comprendí que lo peor todavía no había llegado.