Capítulo 4
Sofía y Pablo dividieron el trabajo. Él volvería a buscar respuestas junto a Laura y ella intentaría contactar a Victoria y Camila para verificar su implicación en el caso.
La primera en la lista era Camila, pero no tardó mucho en descartarla.
Después del episodio que terminó con la intervención de la policía, su hermana había vendido todo lo que tenía, renunciado al trabajo y abandonado el país junto a ella.
Según Migración, llevaban más de dos años viviendo en el extranjero.
Así que la siguiente en la lista fue Victoria. Sofía tocó el timbre. La recibió una mujer de unos cincuenta años con un delantal todavía puesto.
—Buenos días. Soy la investigadora Sofía Vega. ¿Se encuentra la señorita Victoria?
La mujer dudó antes de responder.
—Está... pero no sé si quiera recibir a alguien.
—¿Qué sucede?
La empleada miró hacia el interior de la casa.
—Lleva dos días encerrada en su habitación. No quiere comer y casi no habla.
Sofía guardó silencio unos segundos.
—¿Puedo verla?
La mujer terminó haciéndose a un lado.
—Pase.
La puerta de la habitación estaba entreabierta. Victoria permanecía sentada junto a la ventana y no levantó la cabeza cuando Sofía entró, ni siquiera pareció notar su presencia.
—Victoria...
La joven parecía atrapada en un lugar de su mente que ya no pertenecía a la realidad, tan estática que, por un instante, Sofía pensó que dormía con los ojos abiertos.
Se acercó despacio.
—Necesito hacerle unas preguntas sobre Esteban Cardona.
Victoria giró todo el cuerpo sin mucho aspaviento pero con los ojos en una expresión de terror…
—No voy a hacerle daño.
Victoria bajó la mirada. Sus labios comenzaron a temblar.
Sofía se sentó frente a ella y le tomó la mano.
—Sé lo que viviste y te quiero ayudar.