Capítulo 5
A Laura le brillaron los ojos. Por primera vez desde que Pablo había llegado, algo parecido a la esperanza se asomó a su corazón.
—¿De verdad crees que Amalia no tuvo nada que ver?
—Creo que estuvo allí —respondió Pablo—. Pero también creo que todavía no sabemos por qué.
Laura volvió a guardar silencio. Su mente intentaba llenar los vacíos. Si Amalia había estado en ese lugar… ¿Por qué no había ido a la policía? ¿Por qué guardar silencio?
El sonido del celular interrumpió sus pensamientos. Pablo miró la pantalla. Era Sofía.
—¿Pablo?
—Dime.
Al otro lado se escuchó una respiración agitada.
—Victoria Rendijo está lista para contarlo todo —Laura levantó la cabeza al escuchar el nombre—. Acabo de enviarte la dirección.