Las cinco formas de lo inevitable Capítulo 2
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Capítulo 2

Permaneció unos minutos observando la casa.

La fachada era la misma, aunque habían cambiado el color de las paredes y las plantas eran otras; el lugar seguía siendo inconfundible.

Respiró hondo y caminó hasta la puerta. Pulsó el timbre y esperó.

Como nadie respondió, volvió a intentarlo, esta vez tocó la puerta con los nudillos, pero tampoco hubo respuesta.

Después de unos minutos aceptó que no había nadie en casa. Pudo quedarse afuera esperando o irse para regresar más tarde, pero, de una manera casi automática, tomó la llave que escondían en una de las materas de la entrada y se abrió paso al mundo que alguna vez le había pertenecido.

Los muebles eran distintos. Incluso la cocina había sido ampliada; si mal no recordaba, antes había un muro que dividía la sala de la cocina, pero ya no estaba. No encontró ningún rastro de sí mismo: ni un libro, ni una foto, nada.

Recorrió los pasillos y llegó al cuarto de Amalia.

Ya no había una cuna ni estrellas de colores pintadas en la pared; ahora era el cuarto de una mujer adulta, universitaria, a la que, al parecer, le gustaba la música electrónica.

Se sentó en su cama, olió su almohada, recorrió con los dedos la ropa en su clóset y finalmente encontró su álbum de fotos.

Allí estaba todo el registro desde que era pequeña: los disfraces de Halloween, la graduación de cada año desde que había comenzado a estudiar, momentos con sus amigas.

Lo extraño era que Laura no aparecía en ninguna.

Intentó evitarlo, pero una lágrima se deslizó por su mejilla. Su hija era hermosa y se veía fuerte y feliz.

Continuó su recorrido por la casa hasta llegar a la habitación de Laura.

Solo estar frente a la puerta le trajo imágenes de los momentos que habían vivido juntos: cuando hacían el amor, cuando discutían, cuando dormían.

Entró en la alcoba y, por instinto, abrió la mesa de noche del lado donde él solía dormir.

Allí encontró una libreta tamaño media carta, de color azul, y la abrió de inmediato.

Leyó las primeras líneas y quedó atrapado en la historia de Laura, la madre de su hija.