Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 27La última Disciplina #5
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CAPÍTULO 27La última Disciplina #5

—Esta es la Disciplina Nº5 —empezó a decir—, basada en la instrucción de Combate de la EDMO. Hoy os enfrentaréis en un duelo de espadas arlasóficas . El único objetivo es eliminar a la otra participante.

El extraño pitido en los oídos de Xalara le dificultaba escuchar con claridad.

Luego, mediante un silbido, Míxiliam ordenó que abriesen la puerta de rejas al final de la escalera. A la vez que se elevaba, también lo hacían las voces de la multitud, ahora ensordecedora.

—Subid —les ordenó el árbitro.

Inconscientemente o no, Samanta no dejó que Xalara se quedase atrás, y ascendió a la misma velocidad que su lisiada oponente. A pesar del mareo, Xalara notó que Míxiliam la miraba de soslayo cuando pasaron a su lado.

Conforme subían, el efecto cegador de los focos iba perdiendo intensidad, dejando entrever las gradas repletas de gente, que comenzó a corear el apellido Zolian de manera efusiva cuando las vieron aparecer por la bocana.

Xalara escuchaba las voces de forma amortiguada, como si se encontrara debajo del agua.

Las gradas eran bastante más altas de lo que parecía desde fuera del estadio, puesto que la arena estaba excavada a varios metros por debajo del nivel del suelo de la calle. A lo largo de toda la circunferencia y a los pies del graderío, se hallaban decenas de cuero negro .

Resultaba tan impactante estar allí que Xalara se quedó medio bloqueada, moviendo sus piernas como si hubieran perdido la capacidad de flexión en las rodillas, algo que Samanta ignoró o no quiso ver, porque esta vez no la esperó camino del centro de la arena.

Con los ojos entrecerrados, Xalara distinguió el palco donde se encontraba una muy inquieta Crispina Streif, acompañada de su mujer, ambas sentadas en unos ostentosos sillones. Además, allí estaban los cinco miembros de la Escolta Presidencial, todos de pie y con sus espadas desenvainadas.

En un nivel inferior del palco surgió la estilizada figura de la presentadora Tedya Yons. Una cámara suspendida en el aire voló hacia ella, lo mismo que un micrófono controlado mediante arlasofía .

—¡Señoras y señores! —saludó Tedya con los brazos extendidos, generando una fuerte ovación que acalló las repetidas aclamaciones hacia la victoria de Samanta—.

¡Hemos llegado a la Disciplina Nº5, la última de todas!

Tengo que reconocer que en parte estoy apenada por llegar al final —dijo antes de forzar una mueca de tristeza—.

¡Pero nada comparable a la emoción que supone conocer a la absoluta ganadora de Las Cinco Disciplinas!

El aplauso generalizado fue atronador, capaz de achantar a cualquiera allí abajo. Xalara escuchaba el griterío y las palabras de Tedya como con retraso, mientras la inestabilidad de su rodilla era cada vez mayor.

—¡Por parte de la Comarca del Noroeste tenemos a Xalara Verdreven! —gritó Tedya, señalándola bajo un abucheo generalizado y gritos de matapresidentes —. ¡Y por parte de la Comarca Central, Samanta Zolian!

Esta presentación tuvo un efecto efusivo en el público, que se puso en pie aplaudiendo sin parar.

Xalara localizó a Verónica Rostein junto a su sobrina Magna, en unos asientos pegados al palco, donde también estaban Yárely y Thionus, los amigos de Samanta que siempre la habían acompañado a Yadarme cuando visitaban el pueblo junto a Víliam, hacia el que sintió una rabia repentina por haberlo hecho.

Ya ni siquiera se sentía dueña de sus pensamientos.

Aunque lo venía avisando, la vista de Xalara se apagó y se vislumbró a sí misma en un entorno muy oscuro, tumbada al lado de sus difuntos padres, en una imagen que no formaba parte de sus recuerdos. La visión solo duró un instante, o eso creía, y se recompuso como pudo pese a su deplorable estado .

Míxiliam estaba frente a ella, ofreciéndole una espada arlasófica en el centro de la arena del estadio de Bibrébem. Además, había comenzado a llover con intensidad.

El árbitro se separó de las finalistas, ambas ya armadas para el duelo, y cuando se alejó unos cuantos metros, dio una palmada para iniciar la Disciplina Nº5.

Ni siquiera lo había planeado, pero Xalara tiró su espada al suelo, a un par de metros de sus pies. Luego se giró hacia el palco y, con mucha dificultad, alzó el puño para recrear el símbolo de la Resistencia, creado por sus propios padres, consiguiendo acallar casi por completo al público.

Al principio, Crispina se mantuvo sentada, pero al cabo de unos segundos se levantó de su asiento y se acercó a la barandilla del palco.

—¡Acaba con ella, Zolian! —bramó—. ¡Mátala de una maldita vez!

Sirviéndose del reflejo que le proporcionaba el metal pulido de la guarda en la espada que había tirado a la arena, Xalara vio cómo Samanta, detrás de ella, enarbolaba su arma muy despacio.

Xalara no iba a hacer nada para defenderse, y sin lágrimas en los ojos, asumió su final. Lo haría con el símbolo de la Resistencia y una sonrisa desafiante dibujada en el rostro, como homenaje a sus padres, a quienes trató de visualizar una última vez.

Cerró los ojos, sabiendo que no volvería a abrirlos.

El destello blanco se filtró a través de sus párpados e, instintivamente, volvió a mirar: un haz de luz acababa de sobrevolarla y se dirigía hacia Crispina Streif.