Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 19La Disciplina Nº3 #5
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CAPÍTULO 19La Disciplina Nº3 #5

—Entiendo —asintió Andris sin alterarse lo más mínimo—. Siento que vieras algo así .

—Ahora sé que mi padre era una mala persona —aseveró Xalara.

—No, qué va —discutió el maestre—. Arturo no era así, pero estaba en una edad muy mala y… las circunstancias…

La chica negó con la cabeza, intentando sujetar las lágrimas.

—Huberto también parecía muy bueno conmigo —opinó ella.

—Sé cuánto duele cuando viene de alguien a quien quieres —aseguró el maestre—. Yo lo he sufrido, y también lo he provocado en otros. Conozco las dos vertientes del desengaño mejor que nadie.

—Pudo matarme en muchas ocasiones —continuó reflexionando la muchacha.

—¿Matarte? —dijo Andris—. Oh, no, no creo que Huberto quiera matarte, ni muchísimo menos.

—Pero, usted me dijo…

—Él estaba loco por tu madre, hasta un punto que no puedes llegar ni a imaginar.

El resultado de la pelea que viste pudo ser perfectamente al contrario.

En aquel momento la intención de ambos era esa —aseguró—.

Lo que Huberto pretende ahora es secuestrarte para tenerte todo el tiempo cerca, porque le recuerdas a Lana; es como una forma de tenerla a su lado.

Las mentes obsesivas funcionan de esa forma tan perversa.

—¿Se sabe algo de él? —preguntó Xalara tras asumir, horrorizada, la reflexión de Andris.

—No, nada —contestó—. Yo te iba a preguntar lo mismo. Una de mis mayores preocupaciones era que él estuviese de alguna manera presente en Josmon.

—Yo al menos no me di cuenta —aclaró Xalara.

—Bien —asintió Andris—. No sabemos qué habrá sido de él, pero sí cuáles son sus planes. No debemos bajar la guardia por mucho tiempo que pase sin noticias.

Xalara rompió a llorar definitivamente.

—No te preocupes, seguro que lo mantendremos a raya.

—No solo es eso, es por todo —reconoció la chica, con una tremenda necesidad de desahogarse—. Crispina me ha dicho que voy a morir pronto, que se asegurará de ello .

—¿Mi tía te habló? —preguntó Andris, inclinándose hacia adelante en el sillón. Xalara asintió—. ¿Y qué te dijo exactamente?

—Me dijo que ya debería estar muerta. Y me aseguró que eso pasaría muy pronto —explicó la joven, sin revelar que también le había hablado acerca de la muerte de Víliam.

—Ya, bueno, puede creer lo que quiera —dijo Andris, apoyando otra vez la espalda en el sillón—. Hay unas normas, y un árbitro para que se cumplan. Por mucho que quiera intervenir, no podrá hacerlo sin quedar en evidencia delante de toda la sociedad.

—¿En qué consistirá la Disciplina Nº4? —inquirió la muchacha, sabiendo que, por primera vez, empezaba a confiar en él.

—Estará basada en la instrucción de Tácticas de Guerra y Estrategia —respondió—.

Será una simulación de una situación de guerra.

Los participantes seréis encerrados al mismo tiempo en una especie de decorado, y tendréis que tomar las mejores decisiones estratégicas para salir de allí lo más rápido posible.

—¿Por qué los mentores no habéis ido hoy con nosotros? —inquirió la muchacha, sin fuerzas para plantearse una nueva Disciplina.

Unos golpes sonaron de repente en la puerta.

—Tranquila, está bloqueada —dijo Andris cuando Xalara se revolvió en el sillón.

—¡¿Quién es?! —consultó el maestre.

—La presidenta del Gobierno —dijo una voz masculina, presumiblemente la de Gustavo Zorien.

Xalara se levantó, angustiada.

—Tienes que esconderte —le advirtió Andris, y la recluta se acercó al armario para meterse en él, como ya hizo una vez en una situación parecida en el mismo lugar, siendo Viggo Estrango el maestre en cuestión.

—No, ahí no —murmuró Andris, frenándola con la mano—. Sal al balcón.

—Me voy a congelar ahí fuera —se quejó Xalara, mientras los golpes en la puerta se repitieron después de que intentasen abrirla .

Andris se acercó a la percha y descolgó su abrigo beige para dárselo a Xalara.

—Vamos, sal.

Él mismo la condujo hacia el exterior y cerró la puerta del balcón, desde el que Viggo se había arrojado meses atrás. Después corrió las cortinas.

Unos segundos más tarde, Xalara escuchó, amortiguada, la estridente voz de Crispina Streif mientras se cubría con el abrigo para protegerse de la gélida y aullante brisa del norte.

—¡¿Por qué sigue viva?!

—Tía, tranquilízate, por favor.

—¡Me aseguraste que se le daba muy mal nadar! ¡Dijiste que era imposible que no quedase última!

—Sí, pero a veces las circunstancias no se dan como uno espera, y que solo hubiese la posibilidad de eliminar a un participante…

—se excusó Andris—. Ya te dije que lo mejor es que llegue lo más lejos posible.

De esa forma disimularemos aún más nuestra verdadera intención, y será un desenlace épico para la audiencia.

Xalara escuchó un golpazo, seguramente producido por algún objeto al impactar contra la mesa del despacho.

—¡Me da igual lo que piensen todos! ¡¡Estoy harta de esperar!!

—Tía, escúchame, por favor.

—¡¡No, escúchame tú!! —hizo una pausa—. Xalara Verdreven morirá en la Disciplina Nº4 —dijo, sorprendentemente mucho más calmada—. Y yo misma me encargaré de que así sea.

Después de esto, no escuchó nada más hasta que Andris fue a abrirle la puerta del balcón para que entrara.

—¿Qué has oído? —le preguntó, muy agitado, y en su gesto se reflejaba la amargura del momento vivido.

—Creo que todo —reconoció Xalara, sin saber qué pensar mientras se quitaba el abrigo beige, que le había dejado impregnado su intenso perfume .

—Escúchame bien —dijo Andris, poniendo las manos sobre los hombros de la chica—. No voy a dejar que mueras, ni en la Disciplina Nº4 ni en ninguna, igual que he hecho hoy. ¿Sigues confiando en mí?

Xalara asintió tras un par de segundos.

—Bien. Ahora reúnete con tus compañeros y no le cuentes a nadie lo que ha pasado aquí; es por tu seguridad. ¿De acuerdo?

—Vale —asintió otra vez la recluta.

—Ahora vete, por favor, necesito estar solo —reconoció Andris, abriéndole la puerta para invitarla a salir cuanto antes.

Xalara se fue, rumiando una de las últimas afirmaciones que le hizo el maestre: « No voy a dejar que mueras, igual que he hecho hoy ».

¿Acaso él habría tenido algo que ver en esa fuerza invisible que la rescató del agua a pesar de no encontrarse presente?