Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 19La Disciplina Nº3 #2
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CAPÍTULO 19La Disciplina Nº3 #2

Tedya utilizaba un tono más festivo que en las anteriores Disciplinas, y Xalara lo notó de inmediato.

La presentadora dio una palmada, y una gran porción de la lona negra se soltó de los pivotes que la amarraban, cayendo para desvelar la pista de obstáculos, que empezaba y concluía a la misma altura, por lo que el recorrido estaba dividido en dos mitades paralelas.

En varios puntos estaban colocadas unas cuantas personas, que presumiblemente serían supervisores para ayudar a Míxiliam a que todo transcurriese dentro del reglamento.

Además, había instalada una pequeña tribuna de hierro que se encontraba vacía.

—Ahora comunicaremos a los participantes qué carril ocuparán durante todo el circuito —anunció Tedya, evidenciando que los telespectadores ya conocían en qué consistía la Disciplina Nº3—.

Por favor, señor Weinter —solicitó la presentadora, extendiendo el brazo para recoger el folio que el árbitro le acercó—.

Muy bien —dijo ella—. La casilla número uno es para Samanta Zolian, de la Comarca Central.

Samanta tardó en moverse antes de ocupar la primera de las seis casillas. Aunque pasó frente a Xalara, no cruzaron las miradas.

—La casilla número dos es para Xalara Verdreven, del Noroeste.

Ella fue enseguida, caminando despacio y colocándose a menos de un metro de Samanta, quien, aun así, no desvió la vista del circuito que la esperaba por delante.

Los ojos de Xalara se detuvieron enseguida en el último y más cercano obstáculo: una piscina de agua que reflejaba el cielo y parte de la lona negra, con varios objetos flotantes bajo los que seguramente tendría que bucear.

Aunque era imposible hacer un examen detallado de toda la pista desde allí, pudo comprobar lo que ya sabía: Andris le había dado las instrucciones exactas de cómo sería la Disciplina Nº3, y eso le hizo sentirse todavía más idiota, distrayéndola de lo verdaderamente importante en ese momento .

Permaneció tan ensimismada durante los siguientes segundos que no fue consciente de la colocación de los otros tres participantes, en la que Diago se había situado en la casilla contigua a su derecha, y este había empezado a hacer ejercicios de calentamiento sin moverse del sitio, algo que no tardó en imitar el resto de participantes, excepto Xalara.

—Pero antes de dar comienzo a la Disciplina Nº3, debo comunicaros una gran noticia —dijo Tedya e hizo una pausa—. ¡Hoy tenemos el gran honor de contar entre nosotros con la presidenta del Gobierno, Crispina Streif! —anunció, elevando el tono de voz progresivamente hasta decir el nombre.

No fue necesario ningún movimiento previo para que Xalara clavase su vista en la tribuna vacía, donde no tardaron en acercarse seis personas: los cinco miembros de la Escolta Presidencial y la presidenta.

Una cámara voló hacia ellos, pero Crispina, que mostraba un aspecto muy demacrado, ni siquiera miró al objetivo, sentándose en la tribuna rodeada de su Escolta, quedando cerca de la piscina.

Sin duda no era una casualidad que estuviese allí ubicada.

Una idea cruzó la mente de Xalara como un rayo de tormenta: si Crispina había ido a presenciar esta Disciplina y no lo había hecho antes, quizá fuera porque estaba convencida de que su obsesión se vería al fin cumplida.

Sin embargo, todo estaba aconteciendo tan deprisa, que Xalara no tuvo tiempo de continuar alimentando sus conjeturas.

—Ahora que ya estamos todos —intervino nuevamente la presentadora de televisión, adoptando un tono más solemne—, es el momento de dar comienzo a la Disciplina Nº3 —hizo una pausa—.

A continuación, realizaré una cuenta atrás de cinco segundos y todos los participantes podrán salir. Que tengáis mucha suerte.

Míxiliam se desplazó hacia el espacio entre las dos mitades de la pista de obstáculos, donde ya estaban preparados los otros funcionarios para vigilar cualquier anomalía en el desarrollo de la Disciplina.

Xalara vio cómo Diago adoptaba una posición propicia para la salida. Ella era consciente de que debía correr todo lo que pudiese, y quizá por esa misma razón notaba sus piernas como dos postes de madera, recios y pesados.

—¡Y cinco, cuatro, tres, dos, uno…! ¡¡Ya!!

Los participantes salieron disparados hacia el primer obstáculo, hasta el que corrieron separados por carriles idénticos y delimitados. Xalara descartó rápidamente que sus piernas no se movieran debido a la tensión. Aun así, notaba los gemelos cargados, y eso sería un gran lastre.

El primer obstáculo consistía en una estructura vertical y metálica de unos cinco metros de altura que sostenía una red de cuerdas. Como era de esperar, Diago y Paris fueron los primeros en llegar, seguidos de Roldán, y en último lugar lo hicieron Xalara y Samanta.

Xalara saltó sobre la red, procurando que sus pies no resbalasen mientras hacía tracción con los brazos.

Aún no había alcanzado ni la mitad de la altura cuando vio cómo Diago saltaba al otro lado, seguido de cerca por Paris.

También comprobó la enorme dificultad que tenía Roldán para impulsarse con los brazos, evidenciando la lesión por la que se quejaba antes de iniciar la Disciplina.

Xalara sacudió levemente la cabeza para centrarse solo en sí misma, aunque era complicado sabiendo que su vida también dependía de cómo lo hiciera el resto.

Cuando alcanzó la cima de la red, descartó saltar desde esa altura a la arena que había al otro lado, como sí hizo Diago, y prefirió descender un par de metros antes de hacerlo.

A pesar de haber recortado el salto, Xalara sintió un calambre recorrerle la columna cuando sus pies impactaron contra el suelo.

Aun así, impulsada por la urgencia, salió corriendo enseguida hacia el siguiente obstáculo, seguramente más despacio de lo que le habría gustado, porque Samanta, con quien cruzó una fugaz mirada, no tardó en alcanzarla.

Ella, debido a su baja estatura, tendría más dificultades para superar las tres vallas a las que llegaron después.

Para su sorpresa, puesto que no entendía el motivo, Xalara se resbaló en el apoyo y cayó de bruces contra la grava.

Sabía que los anhelantes ojos de la presidenta estarían clavados en ella, pero no se permitió el lujo de mirar hacia atrás para comprobarlo, y se puso en pie mientras las piedrecitas se desprendían de la palma de sus manos.

Samanta ya la había adelantado cuando terminó la tercera y última valla, que tenía más o menos la misma altura que la participante de la Comarca Central.

No obstante, ambas chicas fueron superadas por Roldán, que había remontado después de sufrir en el primer obstáculo.

Por su carril, Xalara salió corriendo tras Samanta, antes de encarar el exigente obstáculo basado en una alambrada horizontal apenas elevada del suelo, bajo la que tendrían que reptar, situada en el ecuador de la pista.

En esos momentos, Xalara anticipaba que su única rival sería Zolian, puesto que Roldán les había cogido demasiada ventaja, y solo un desfallecimiento por su lesión podría cambiar las tornas.

Sin tomarse un respiro tras la exhausta carrera, Xalara se lanzó a la arena, procurando mantener la cabeza lo más agachada posible, con los codos y las rodillas apuntando hacia fuera para no elevar el tronco y quedarse enganchada en la alambrada.

Más que en ir rápido, consistía en hacerlo de la manera más limpia posible.

En esta ocasión, la baja estatura de Samanta le brindó ventaja y salió del obstáculo mucho antes que Xalara.

Con los pulmones ardiendo debido al agresivo jadeo y al miedo de ser la última, Xalara recorrió los metros hacia el siguiente obstáculo, que consistía en unas elevaciones de hormigón muy estrechas, dibujando una línea en zigzag.

Se tomó un instante para respirar antes de subirse a la de su carril: no quería caerse por culpa del agotamiento.

Fue la última participante en comenzar el penúltimo obstáculo.

Este requería un gran equilibrio, exigiendo mucha atención a dónde ponía los pies; aunque Xalara ya no sabía si lo mejor era dejarse guiar por la intuición de sus piernas.

A la mitad del recorrido vio cómo Samanta era víctima de un mal apoyo y caía de su elevación, al parecer sin consecuencias físicas .

—¡Tienes que volver a empezar el ejercicio! —gritó uno de los funcionarios que supervisaban cerca, provocando que Xalara casi se cayera también por el susto.

Samanta tuvo que retroceder obligada por las normas.

La falsa sensación de victoria le duró a Xalara hasta que finalizó el obstáculo y vio cómo la esperaba en la distancia la piscina, lo que suponía una trampa definitiva para ella por mucha ventaja que ahora le sacase a su principal rival para poder sobrevivir a la Disciplina Nº3.

Antes de correr hasta allí, miró hacia atrás fugazmente para ver a Samanta. Cuando volvió sus ojos al frente, estos se desviaron inevitablemente hacia la tribuna donde estaba Crispina Streif. Desde esa distancia aún era imposible distinguir la expresión precisa de su rostro.

Como si su memoria hubiese borrado los últimos minutos, no fue consciente de haber llegado hasta la piscina.

En ese momento, tras haber superado el último obstáculo, Diago ya corría hacia el final de la pista para convertirse en el claro ganador de la Disciplina Nº3.

Paris lo hizo unos segundos después y Roldán acababa de tirarse al agua delimitada por corcheras.

Lo más sorprendente fue que Samanta no tardó en llegar también a la piscina, lanzándose a ella sin dudar.

Xalara estaba bloqueada: sus músculos parecían negarse a cumplir el trabajo que les exigía.

Miró hacia el agua, que le devolvió su reflejo distorsionado.

Era evidente que estaría congelada con aquella temperatura ambiente.

Sacudió la cabeza, no debía centrarse en pensamientos negativos, sino en visualizarse saliendo al otro lado de la piscina.