Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 13Una promesa incumplida #3
43%

CAPÍTULO 13Una promesa incumplida #3

—Lady Maestre —saludó Andris, un tanto sorprendido por su presencia—. No esperaba encontrarla aquí a estas horas. ¿No puede conciliar el sueño?

—Estaba esperándole a usted —aseguró con severidad, desviando la vista hacia él.

—Pero imagino que fue avisada de mi salida, ¿no es así? —dijo Andris.

—Así es —confirmó ella.

—Un serio contratiempo familiar me obligó a irme —explicó cuando llegó a la altura de la anciana.

—Espero que se haya solucionado —dijo la Lady Mastre—. Ahora me gustaría conversar con usted .

—Supongo que puede esperar a mañana —adujo Andris con una sonrisa displicente—. Llevo muchas horas despierto y estoy deseando recibir el cálido abrazo de mi cama. Como comprenderá, hoy ha sido un día agotador —añadió, dirigiéndose hacia la puerta de sus aposentos.

—Si pudiera esperar a mañana no estaría aquí, ¿no le parece?

Andris resopló disimuladamente y se volvió hacia Syliana, inventándose un gesto de amabilidad y comprensión.

—Dígame entonces de qué se trata.

—¿No va a invitarme a pasar? —preguntó la anciana, mirando hacia la puerta que estaba detrás de Andris—. No creo que el rellano sea un lugar apropiado para mantener una conversación seria.

—Sí, por supuesto. Disculpe mi despiste —se excusó él, pero sin esconder la molestia que le provocaba.

Entraron y Andris encendió las lámparas.

—Perdone el desorden —dijo cuando vio la copa que se le había caído en la alfombra—. Tuve que salir deprisa y… bueno, ya ve los estragos.

—No tiene importancia —opinó Syliana, sentándose en el sofá biplaza sin haber sido invitada a ello.

A pesar de que en la chimenea solo quedaban brasas, Andris se quitó el húmedo abrigo beige y lo colgó del perchero sin hacer uso de la arlasofía . Luego se sentó en su sillón, evitando pisar la copa que no se molestó en recoger.

—Usted dirá —manifestó él.

—He hablado con todos los maestres mentores sobre cuáles eran sus sensaciones habiendo pasado ya la Disciplina Nº1, y me faltaba por escuchar las suyas —explicó Syliana.

—Ah, bien —dijo él, sabiendo que eso no era tan importante como para no poder posponerlo al día siguiente—. Supongo que estarán siendo horas muy difíciles para los reclutas y el mentor del Sureste. Resulta frustrante cómo le han arrebatado la vida a gente tan joven.

—Comparto ese pesar —afirmó la Lady Maestre—. ¿Por qué está en Lúgardark? —añadió de repente y sin tapujos .

—¿Se refiere a mí? —interpeló Andris.

—No creo que aquí haya nadie más —refutó la anciana.

El maestre se aclaró la garganta.

—Después de haber esquivado incomprensiblemente a la muerte, he sentido que toda mi vida había sido un desperdicio, y quería cambiar eso —argumentó sin mostrar signos de improvisación—.

Pensé que la mejor forma de hacerlo era instruir a los jóvenes.

Siempre me atrajo la docencia. No le voy a engañar, sé que de no ser por la influencia de mi tía ahora mismo no estaría aquí.

Como también sé lo duro que debe resultar para usted asimilar que su amigo Viggo Estrango haya muerto y que ahora otro ocupe su lugar.

—¿Quién tuvo la idea de crear Las Cinco Disciplinas? —inquirió Syliana, sin reaccionar de forma alguna a la provocación en alusión a Viggo.

—Mi tía —respondió Andris sin dudar—. Aunque ella tenía una visión un tanto diferente. Fueron sus consejeros los que moldearon la idea primigenia para adaptarla a lo que tenemos ahora.

—¿Con qué intención fueron creadas?

—Mi tía pensaba que sería bueno incentivar de alguna forma a los reclutas, para motivarlos a aceptar la EDMO.

—¿Matándolos? —se quejó Syliana.

A continuación se generó entre ambos un incómodo silencio.

—¿A dónde quiere ir a parar, Lady Maestre? —preguntó Andris tras unos segundos, cansado del juego dialéctico.

—Por todos es sabido que la presidenta quiere acabar con Xalara Verdreven —declaró ella, sin un matiz de titubeo.

—Sí, mi tía odiaba a esa muchacha —reconoció Andris—.

La culpaba del atentado en el que casi pierdo la vida, y estaba obsesionada por vengarme.

Algo que la perturbó demasiado. Pero ya me ve, estoy aquí ante sus ojos, por lo que dicha venganza ya no tiene sentido.

No digo que la praxis de mi tía con la EDMO y Las Cinco Disciplinas sea la más ética, pero es la presidenta del Gobierno, y mientras sea así, sus ideas prevalecen por encima de todas las demás, incluyendo las nuestras .

—¿Cuál es su papel en todo esto, señor Bóstoul? —preguntó Syliana—. Esta vez dígame la verdad.

—¿Me creería si se la dijese?

—No lo sé, primero tengo que escucharle.

Andris sonrió mirándola fijamente a los ojos, y la anciana le devolvió la sonrisa.

—Es tarde, Lady Maestre —dijo finalmente—. En pocas horas me levanto para cumplir con mis obligaciones en Lúgardark. Comprenderá que no es un buen ejemplo para los reclutas tener a un maestre soñoliento. Begagxio .

La puerta del despacho se abrió después de que Andris la manipulara desde allí.

La Lady Maestre se levantó muy despacio del sofá y, tras mirar un instante al hombre con un gesto difícil de interpretar, abandonó la estancia.