CAPÍTULO 10¡Que comience el espectáculo! #6
—Pero imagino que te despertaría alguna sensación, igual que a tus compañeros de comarca. Al fin y al cabo, Viggo Estrango era vuestro Maestre Jefe —repitió—. Y si no me han contado mal, tu mejor amiga en Lúgardark también se vio salpicada por las sospechas en esas desapariciones.
—Yo no tengo ninguna amiga —aclaró Xalara con seriedad, desviando la mirada hacia la cámara que la enfocaba, con la inútil esperanza de que Michelle estuviera viendo el programa.
—Es una afirmación demasiado contundente —opinó Tedya—. A mí me han confirmado que tu única amiga en Lúgardark se llama Michelle Nédelen, y todos la conocimos cuando ambas os presentasteis para ser participantes en Las Cinco Disciplinas.
—Le han informado mal, lo siento —aseguró Xalara.
—¿No será que vuestra amistad se rompió después de la ceremonia de selección?
—No había nada que romper.
—¿Seguro ?
—Totalmente —aseveró Xalara—. Mi único amigo está muerto.
—Te creo —contestó Tedya, aunque era evidente que mentía—. Esto no es un juicio.
—Pues lo parece —opinó la muchacha con una mueca parecida a una sonrisa sin dientes.
—Qué graciosa —dijo Tedya, riéndose y mirando al público—. ¿Opináis lo mismo?
Por primera vez la presentadora les permitió intervenir en el programa, y todos prorrumpieron en una risa ensordecedora, por lo que Xalara calculó que podría haber cientos, si no miles de personas ocultas en aquella oscuridad.
Daba la sensación de que Tedya Yons tenía el poder de manejarlos en su propio beneficio.
—Vamos a ir terminando —avisó ella—, porque supongo que el resto de participantes también querrá darse a conocer.
Xalara hizo ademán de levantarse, pensando que ya había concluido con ella, pero la presentadora la sujetó por el brazo y la instó a volver a sentarse.
—Solo una cosa más —prometió—. ¿Estás al corriente del arresto de Huberto Cóbelpot?
La pregunta resultó tan inesperada para Xalara que no supo cómo disfrazar su desagrado.
—No sé quién es ese hombre —contestó de la manera más categórica que pudo.
—¿Me estás diciendo que no lo conoces?
—¿Debería?
—Es de tu pueblo, y allí hay numerosos testigos que confirman haberos visto hablando al menos en una ocasión.
—En mi pueblo hay mucho mentiroso —afirmó Xalara.
Ese comentario desató un murmullo extraño y algo tardío en el público.
—Huberto Cóbelpot está entre rejas acusado de haberte dado cobijo y escondite cuando eras la fugitiva más buscada de Las Cinco Comarcas —explicó Tedya .
—¿Y qué se supone que debo decir? Porque le aseguro que no lo conozco.
—Entonces nada, si dices que no lo conoces…
—Es la verdad —recalcó Xalara.
Durante unos segundos imperó un tenso silencio, en el que la presentadora quizá esperaba alguna rápida rectificación por parte de la joven.
—Pues creo que hemos terminado —anunció Tedya, levantándose e indicándole lo mismo a una sorprendida Xalara—. Solo me queda desearte la mejor de las suertes.
La chica permaneció estática, sin saber si por fin podía marcharse.
—¡Ahora demos un fuerte aplauso al siguiente participante! —solicitó sin más preámbulos Tedya—. ¡También llegado desde la Comarca del Noroeste, Diago Zúnkerberg!
Tras comprobar cómo uno de los trabajadores situado detrás de cámara le hacía un evidente gesto para que abandonara el plató, Xalara se cruzó con su compañero mientras volvía al pasillo. Él solo miraba al público, sonriendo y saludando aunque no pudiera verlos; parecía disfrutar del momento.
Tuvo que esperar hasta que el resto de participantes fueron entrevistados, con la sensación de que ninguno de ellos había estado en plató tanto tiempo como ella.
Finalmente, todos tuvieron que regresar al plató, esta vez juntos, donde fueron recibidos por un fuerte aplauso. Xalara volvió a sufrir el cambio brusco de iluminación, lo que incrementó su aturdimiento.
—¡Y aquí están todos! —gritó Tedya con entusiasmo, señalándolos con la mano—. ¡Ahora que ya los conocemos personalmente espero que elijan a su favorito para las apuestas! ¡En unos meses sabremos quién es el ganador o ganadora de Las Cinco Disciplinas! ¡Que comience el espectáculo!
Esa última intervención de la presentadora puso fin al programa en directo.
Tedya desapareció enseguida del plató, y unas lámparas se encendieron donde debía estar el público.
Sin embargo allí no había nadie, más allá de unos cuantos trabajadores.
Ni siquiera existían asientos. Aquella revelación dejó a Xalara sin aliento, comprendiendo que sus reacciones anteriores fueron en realidad efectos de sonido manipulados artificialmente.
El regidor del programa entró en el plató y condujo a los participantes fuera de él.
Ya no se detuvieron hasta salir a la calle, donde esta vez sí se encontraban algunos curiosos que se habían acercado, aunque no demasiado debido al nutrido número de cuero negro que custodió a los participantes hasta la estación de traslado.
Xalara no fue de las primeras en volver a Lúgardark, y tuvo que escuchar algún grito lejano de reproche. Aquello confirmaba lo que ya sospechaba: ella no sería la favorita de nadie para ganar Las Cinco Disciplinas.