Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 10¡Que comience el espectáculo! #5
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CAPÍTULO 10¡Que comience el espectáculo! #5

El fuerte contraste producido por la baja iluminación de la que venía y la potente luminosidad de los focos de luz cálida del plató provocaron que Xalara tuviese que hacer visera con su mano sobre los ojos, lo que probablemente despertaría las carcajadas de un público al que no veía, porque estaba demasiado oscuro en comparación con el área iluminada.

El suelo era de algún material sintético negro y brillante que tampoco ayudaba.

Xalara vaticinaba abucheos y silbidos, pero sin embargo fue recibida por aplausos.

— Quizá tengan la consigna de hacerlo —pensó.

Tedya Yons, vestida con un traje parecido al que llevó en Lúgardark durante la ceremonia de selección, caminó hacia Xalara, que se había detenido sin planearlo en un punto concreto del plató.

La presentadora estrechó su mano con una enorme sonrisa mientras miraba a la cámara que flotaba frente a ellas.

Luego condujo a la participante hacia un par de sillones de cuero oscuro que enseguida ocuparon.

También dos micrófonos flotaron hasta ponerse frente a sus bocas.

Xalara no percibía sus sentidos con plenitud, por eso tuvo que respirar hondo para centrarse en lo que Tedya le decía. Hasta ese momento, sus palabras le habían sonado ininteligibles.

—De acuerdo, Xalara. Tómate tu tiempo —dijo, actuando de una forma solemne, más que durante la ceremonia de selección—. Hoy estás aquí para que todos te conozcamos mejor con motivo de tu participación en Las Cinco Disciplinas. No desaproveches esta oportunidad. ¿Estás ya más tranquila ?

Xalara asintió aunque no era cierto, mirando al suelo para esquivar el encuadre de su cámara, con las manos entrelazadas sobre la falda de su uniforme.

—Empecemos, cómo no, por el principio —afirmó la presentadora con un deje cómico—. ¿Tuviste una infancia feliz en Yadarme?

En realidad, Xalara no esperaba ninguna pregunta en particular, aun así, esta la descolocó por completo.

—¿Quieres que te repita la pregunta? —presionó Tedya al ver que no respondía.

—No es necesario —habló por fin Xalara.

—Dinos entonces.

—Sí —respondió secamente la chica.

—¿Sí? —cuestionó Tedya—. ¿No tienes nada más que decirnos acerca de tu infancia?

—No —ratificó.

—¿Cómo era la relación con tu desaparecida madrina Aura Duarte?

Con una expresión cargada de odio, Xalara levantó por primera vez la vista hacia el rostro de la presentadora, que estaba mucho más cerca del suyo de lo que pensaba.

—¿Por qué me pregunta eso?

—Ya te he dicho que estás aquí para que podamos conocerte mejor —argumentó—. Nunca has tenido un altavoz tan potente a tu alcance, y quién sabe si esto puede ayudarte a conseguir la victoria en Las Cinco Disciplinas.

Xalara volvió a bajar la vista.

—Mi madrina y yo teníamos una relación… familiar.

—Define familiar.

—Pues la típica relación de madrina y ahijada, supongo.

—Pero Aura te crio. Ella ocupó el papel de una madre a la que no conociste —refutó—. Imagino que era más que una madrina para ti.

—Puede ser. Nunca me lo he planteado así. Tampoco conozco otro tipo de relación familiar con la que poder comparar —respondió Xalara, y lo hizo con sinceridad, sorprendiéndose a sí misma por ese razonamiento .

—No te voy a mentir —dijo Tedya—. Hemos hablado con la gente de tu pueblo y ellos aseguran que teníais una mala relación. ¿Quieres aclarar algo al respecto?

—Imagino que en todas las familias hay rencillas de vez en cuando —explicó, entrando poco a poco en el papel requerido, dejando a un lado los nervios—. Eso no significa una ausencia de cariño.

—Desde luego —opinó Tedya, que parecía un poco contrariada por la contestación—. Pero si por culpa de esas rencillas tu madrina acaba muriendo…

Gracias a esa última frase, Tedya acababa de recuperar toda la distancia que había perdido con la anterior respuesta de Xalara, que no supo cómo contrarrestarla debido al impacto emocional que le causó.

—Hablemos del fallecido Víliam Buendi —prosiguió sin embargo la presentadora—. ¿Mantuviste una tórrida relación de amor con él?

Xalara tuvo que esforzarse para no estampar su puño en el exagerado rostro dramático que había compuesto Tedya.

—Solo éramos amigos, nada más —aclaró, como si sus cuerdas vocales hubiesen corrido más rápido que sus pensamientos.

—Hay quienes aseguran que fue mucho más que eso.

—Entonces están equivocados o mienten.

—Imagino lo duro que tuvo que resultarte su muerte —insistió la presentadora.

—Imagina bien —reconoció Xalara.

—¿Cómo fueron esos instantes finales? Cuando tú lo miras y sabes que esa será la última vez que lo verás.

No entendía cómo esa mujer era capaz de arrancarle sus sentimientos más profundos.

—No lo recuerdo bien, todo ocurrió muy deprisa, y yo solo quería correr para salvarme.

En cuanto lo dijo, Xalara se arrepintió.

—¿Y no te resulta egoísta esa actitud en una situación así? —atacó Tedya.

—No lo sé. Como le he dicho, apenas recuerdo nada —dijo intentando sonar tajante para que cambiaran de tema .

—Vayamos más adelante, a ver si así recuerdas mejor —aseveró Tedya con una sonrisa dirigida a su cámara—.

¿Cómo te sentiste cuando, hace unos meses, te vincularon con las desapariciones ocurridas en Lúgardark?

Imagino que fue duro e injusto para ti —añadió con el claro objetivo de incitarla a responder de forma controvertida.

—Últimamente se me ha acusado injustamente demasiadas veces —aseguró Xalara.

—Esa es tu apreciación, sin duda. Pero responde a lo que te pregunto, por favor.

—Es que no hay mucho que decir. Se aclaró que yo no tuve nada que ver con ello.

—¿Y qué sentiste al conocer que Viggo Estrango, quien además era tu Maestre Jefe en Lúgardark, fue el culpable de las desapariciones?

—¿Tan segura está de ello?

—Ese fue el veredicto final de los cuero negro , poco más puedo añadir yo.

—Pues lo mismo digo.