CAPÍTULO 8La ceremonia de selección #4
Los reclutas que siempre iban con ella a todas partes en Lúgardark rompieron a aplaudir de forma desmedida.
—Se nota el orgullo que sientes por tu familia —opinó Tedya—. ¡Pues con Samanta Zolian completamos los participantes de la Comarca Central! Solo nos falta conocer a los últimos cuatro que completarán el plantel de Las Cinco Disciplinas.
La presentadora hizo una prolongada pausa, seguramente para añadir incertidumbre antes de anunciar a la siguiente comarca. Los participantes del Noreste, que ya llevaban un buen rato de pie, parecían hartos de estarlo.
—¡Nos vamos a la Comarca del Suroeste! —anunció Tedya—. En pie, candidatos masculinos.
Creyéndose incapaz de mantener a raya por más tiempo aquella tensión, Xalara maldijo a la presentadora por haber dejado para el final a su comarca.
—Brock Zéyral —manifestó el único recluta que se levantó, anticipándose a la petición de Tedya .
—Qué energía tiene este chico —dijo la presentadora—. Cuéntanos por qué te presentas, Brock.
—Porque estoy seguro de que voy a ganar —declaró con una voz poderosa, acorde a su visible poderío físico.
—¡Esa sí que es una respuesta! —aseguró Tedya, apretando el puño en dirección al chico—. Es la actitud perfecta para un participante de Las Cinco Disciplinas. ¡Preparaos, porque aquí viene Brock desde el Suroeste!
El recluta asintió complacido, aunque Xalara no tenía muy claro si las palabras de la presentadora en realidad habían sido un cumplido.
—Ahora conozcamos a las candidatas —apuntó Tedya—. Creo hablar por todos si digo que nos conformaremos con que sean la mitad de raudas que su compañero.
Se produjeron algunas risas en el escenario.
—¡En pie esas valerosas candidatas del Suroeste!
La petición sonó alentadora, pero ninguna se animó a levantarse.
—¿Qué ocurre, chicas? —preguntó Tedya al cabo de un rato, sin perder su característico timbre de voz pese a lo complicada que se volvió la situación—.
¿Ninguna de vosotras quiere presentar su candidatura?
¿Es necesario que os recuerde el premio final?
Veamos… la ganadora de Las Cinco Disciplinas recibirá una descomunal cifra de mupios y el derecho a pedir cualquier cosa al Gobierno.
Cualquier petición se os concederá —remarcó.
Aunque sin duda era una manipulación emocional, Xalara consideró que Tedya lo había vendido mejor que nadie hasta ahora.
Aun así, continuó imperando el silencio, y ninguna de las reclutas del Suroeste se puso en pie.
—¡Vamos! —las alentó su compañero Brock—. ¿En serio vais a dejar por los suelos el nombre de nuestra comarca? ¿Queréis ser recordadas por ello? ¿No os da vergüenza?
Todas las chicas miraban hacia abajo. Algunas incluso parecían a punto de llorar, pero ninguna se levantaba.
—¿Significa que Las Cinco Disciplinas no se disputarán? —preguntó desanimado el participante de la Comarca Central, cuyo nombre Xalara ya había olvidado, levantando la mano como si estuviera en medio de una instrucción.
—Me temo que sí, son las normas —reconoció Tedya, consultando primero al árbitro y después girándose para mirar a la presidenta.
Crispina parecía tener la mente en otro lugar. Sus ojos, abiertos como dos platos y fijos en un punto que solo ella sabía, se asemejaban a los de una persona sin vida. Pero al mismo tiempo daba la sensación de que podría soltar de repente una rabia capaz de arrasar con todo si se desataba.
Andris, sentado junto a ella, cogía de la mano a su tía, como ayudándola a sobrellevar el mazazo. Xalara disfrutaba viendo la escena, y se sintió ganadora de Las Cinco Disciplinas sin ni siquiera haberse presentado.
—¡No es justo! —protestó la participante del Sureste—. Hagamos la competición con siete si es necesario. No merecemos pagar por la cobardía de otras.
—Las normas lo dejan claro —insistió Tedya con un tono lastimero, muy chocante en ella—. Sin diez participantes, dos por comarca, chico y chica, Las Cinco Disciplinas no pueden celebrarse.
La presentadora dio un paso al frente para acercarse a su cámara.
—Me habría encantado terminar esta emisión anunciándoles el inicio de esta gran competición, en la que todos saldríamos ganando. Pero, lamentándolo mucho, Las Cinco Disciplinas quedan…
—¡Me presento como candidata! —dijo una voz femenina que surgió desde la grada del Suroeste.
Nadie se había levantado, por lo que era imposible saber quién lo había gritado.
—Ponte en pie, por favor —solicitó Tedya cuando miró hacia allí.
Lentamente, una chica alta y delgada se levantó de su asiento, acomodándose el cabello castaño detrás de las orejas para despejarse la cara.
—¿Nombre?
—Rebeca Firen —contestó.
—¿Motivo para presentarte ?
—El amor —aseguró la recluta, desviando la mirada hacia el compañero de su comarca que estaba en pie—. Porque estoy enamorada de Brock.
—¡Esto sí que no lo esperábamos! —admitió la presentadora, recuperando repentinamente su tono de voz y actitud histriónica.
Muchos en el escenario parecían aliviados, pero seguro que nadie tanto como la propia presidenta, que ahora sonreía, a su manera, ante los comentarios de Tedya.
—Creo que la pregunta es obligada —dijo esta, metiéndose de lleno en el papel que requería—. Brock, ¿tú sabías esto?
—No, no lo sabía —respondió él, aunque era difícil adivinar si se trataba de un sentimiento recíproco.
—Vaya, vaya… —manifestó Tedya, zarandeando la mano—. Pero, Rebeca, ya sabes que solo puede haber un ganador —añadió sin nombrar lo que significaba perder, pero también sabiendo que la recluta ya no podía echarse atrás en su decisión.
—Ese es el auténtico motivo —aclaró la chica con una incomprensible tranquilidad, como si acabara de quitarse un gran peso de encima—. Quiero que estemos lo más cerca posible hasta el final.
—Vas a hacerme llorar, Rebeca, y eso es algo que nunca ha sucedido en directo —aseguró Tedya—. Bien, ¡pues démosles un fuerte aplauso a los dos participantes de la Comarca del Suroeste!
Contra todo pronóstico para Xalara, un gran porcentaje de las gradas se unió al aplauso iniciado en el escenario, algo inédito hasta el momento en la ceremonia.
—Entonces, con ocho de los diez participantes ya conocidos, ha llegado el momento de saber qué dos caras completarán el plantel. Y eso provoca ¡que toda nuestra atención recaiga sobre la Comarca del Noroeste!
Mientras cada partícula de su cuerpo se ponía en alerta, Xalara se cuestionó si el hecho de que su comarca fuese la última se debía a una simple casualidad o a algo premeditado.
Aunque quizá fuese una impresión provocada por el nerviosismo, sentía todas las miradas del pabellón puestas sobre su persona.
¿Quién, si no ella, tendría más motivos que nadie para jugarse la vida en algo así?
Pero, tras días de reflexión desde que supo de la existencia de Las Cinco Disciplinas, continuaba sin tener clara su decisión de presentarse.
Tal vez con el tiempo surgirían nuevas opciones.
¿Por qué jugárselo todo a una sola carta sabiendo que tenía en su mano la peor de toda la partida?
—Es el momento de que los candidatos del Noroeste nos muestren su cara. ¡Que se pongan en pie! —terció la presentadora.
Esta vez la incertidumbre duró lo poco que tardó Diago Zúnkerberg en ponerse de pie, mirando desafiante a sus compañeros, como ahuyentando cualquier loca tentación de disputarle el puesto. Nadie lo hizo.
—Parece que ya tenemos al participante de la Comarca del Noroeste —informó Tedya, sonando aliviada—. ¿Cuál es tu nombre y motivo para presentarte, recluta?
—Mi nombre es Diago Zúnkerberg —contestó, enfatizando cada sílaba—. Participo en Las Cinco Disciplinas para convertirme en el recluta más famoso de la historia de Lúgardark.
—Que no es poco —añadió Tedya con un tono mordaz—. Muy bien, Diago, enhorabuena.
Él asintió con una actitud engreída.
—¡Ya tenemos nueve participantes! —anunció la presentadora, mirando a su cámara—.
Ahora nos enfrentamos al punto más crucial de la noche —anticipó, adquiriendo una expresión muy solemne—.
Que se levanten de su asiento las reclutas del Noroeste que quieran presentar su candidatura a participar en Las Cinco Disciplinas.
El pabellón ya se encontraba en silencio, salvo por las palabras de la presentadora, pero cuando esta se calló, Xalara solo podía escuchar los estruendosos y embotadores latidos de su corazón. Sus manos, frías como un témpano, temblaban descontroladamente sobre sus rodillas.
Las últimas palabras de Tedya Yons resonaban como un eco infinito en su mente.
No supo diferenciar si fue consciente o no su decisión de separar el trasero del asiento y erguir las piernas .
Todos esos movimientos fueron percibidos por Xalara como si los estuviese presenciando desde afuera, vistos por un agujero muy pequeño. Absorta en su propia incredulidad, no advirtió que, a su lado, Michelle también estaba de pie.
Aun viéndola, tardó unos instantes en procesar lo que eso significaba.
La voz de Tedya alcanzó sus oídos, pero estos eran incapaces de convertirla en algo con sentido. Solo cuando Michelle habló, Xalara recuperó la lucidez mental.
—Soy Michelle Nédelen —dijo con la voz entrecortada—, y me presento para evitar a mis padres el sacrificio de su trabajo.
—Eso es algo conmovedor —opinó Tedya—. Que tengas mucha suerte.
Michelle miró a Xalara, aunque ni mucho menos de forma directa.
—¿Y tú? —preguntó la presentadora.
—Xalara Verdreven —respondió como una autómata, percatándose de que el árbitro había empezado a escribir su nombre en la papeleta antes de que ella lo pronunciase.
—¡ Matapresidentes ! —gritó Diago desde un par de filas más arriba.
También se escucharon algunos silbidos.
—Silencio, por favor —solicitó Tedya—. ¿Cuál es el motivo sincero de tu candidatura?
—¿Qué? —dijo Xalara, puesto que no entendió la pregunta, escuchándola como si procediese desde un aparato de radio con pésima señal.
—Que nos digas por qué quieres participar en Las Cinco Disciplinas.
Incluso la presentadora parecía incómoda hablando con Xalara.