Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 8La ceremonia de selección #2
22%

CAPÍTULO 8La ceremonia de selección #2

—¿Crees que…? —dijo Michelle sin atreverse a lanzar definitivamente la pregunta cuando transitaban el pasillo que las alejaba del barracón, con paso rápido, pero sin llegar a correr.

Todo lo contrario al resto de sus compañeras, que se perdieron por el hueco de la escalera antes de que ellas llegasen a él.

Cuando salieron al patio delantero, además de toparse con casi todo Lúgardark, cayeron en la cuenta de que, con las prisas, no habían cogido los abrigos, y enseguida comenzaron a tiritar.

Aquella era la noche más fría desde que estaban allí. Al menos para Xalara. Aunque el nerviosismo y la incertidumbre contribuyeran a intensificar esa sensación.

Como si se tratase de una formación matutina, la maestre Brenda Lenders, que bloqueaba junto a varios cuero negro el acceso a la escalera que subía hacia el vestíbulo, tomó la palabra ayudándose de un megáfono.

—¡Formad en fila, haciéndolo por comarcas! —gritó con efusividad, y esperó el tiempo necesario para que los reclutas cumpliesen la orden—. ¡Ahora girad ciento ochenta grados sin moveros del sitio!

Brenda se trasladó entonces hasta ponerse al frente de la fila del Sureste. Los otros cuatro Maestres Jefes aparecieron en el patio y también comandaron a los reclutas de su respectiva comarca .

Nadie les dijo a dónde iban cuando emprendieron la marcha de forma ordenada, siendo los del Noroeste los primeros en hacerlo.

De todos modos, era evidente cuál sería la siguiente parada.

Cuando llegó por primera vez a Lúgardark y tuvo que recorrer un trayecto similar, Xalara estaba entre aterrada y triste, consciente de que nunca más iba a salir de allí. En esta ocasión, el sentimiento era distinto, pero no por ello menos desagradable.

El recorrido hasta el Pabellón de Actos se le hizo mucho más largo de lo que realmente era. Xalara reflexionó acerca de cómo el tiempo parecía capaz de ralentizarse o acelerar dependiendo de la situación.

El pabellón lucía como si fueran a celebrar una fiesta, algo que resultaba paradójico en un lugar tan sombrío. A Xalara le recordó cómo se adornaban las calles de Yadarme durante el Día de la Libertad, donde algunos ignorantes también colgaban banderas con el escudo del Gobierno en las ventanas.

Encima del escenario había un nutrido grupo de personas, entre las que se encontraban el árbitro de Las Cinco Disciplinas, Míxiliam Weinter y, por supuesto, la presidenta del Gobierno.

Xalara también reconoció a la mujer que había estado al lado de Crispina cuando anunciaron la competición, y dedujo que ocupaba algún cargo cercano a la presidenta.

Además, comandando a la Escolta Presidencial a los pies del escenario estaba, cómo no, su capitán Gustavo Zorien, que buscó la mirada de Xalara cuando ella ya había encontrado la suya.

Andris les indicó con un gesto de la mano dónde debían sentarse los reclutas del Noroeste.

Estos tomaron asiento con expresiones variadas que, no obstante, compartían un rasgo de inquietud.

Fue entonces cuando Xalara se fijó en ellos concienzudamente, y tuvo la impresión de que casi ninguno tenía clara aún su decisión de presentarse o no como candidatos a participar en Las Cinco Disciplinas.

En pocos minutos, todos los reclutas habían ocupado sus asientos en las gradas, bajo un silencio solo roto por los murmullos provenientes de las conversaciones que se producían en el escenario, al que ya se habían sumado los maestres.

Xalara pudo ver que la guardiana de Lúgardark, con su larga y entrecana trenza reposada sobre el hombro derecho, acababa de situarse en la puerta, custodiando la entrada.

Además, reparó en varias cámaras de televisión que le habían pasado desapercibidas.

Las tres campanadas que habitualmente anunciaban la hora de la cena, en este caso sirvieron para que todas las personalidades que estaban en el escenario tomaran asiento en las numerosas sillas que había sobre él.

Durante muchos segundos nadie hizo ni dijo nada. Solo se escuchó la tos de un recluta de la comarca del Sureste que estaba en la parte alta de la grada, al que respondió un leve carraspeo desde la ocupada por los del Noreste.

Cuando se producían los primeros gestos de impaciencia entre los reclutas, las cámaras de televisión, controladas a distancia mediante arlasofía por sus operadores, apuntaron hacia la puerta, de la que Ozora se apartó.

Una de las cámaras voló hasta allí, anticipando la llegada de una mujer de mediana edad, con un aspecto cuanto menos llamativo, que se detuvo justo en el umbral. Saludó, abriendo los brazos y mostrando una sonrisa artificial de dientes muy blancos.

La cámara comenzó a retroceder mientras la mujer caminaba hacia el escenario, mirando y sonriendo a las gradas, donde nadie, salvo algunos de la Comarca Central, le devolvía los gestos de agrado.

Llevaba puesto un vestido largo y ceñido que realzaba su complexión curvilínea, de dos colores: negro y gris, divididos en dos mitades exactas. Su cabello, a media melena, estaba teñido de rubio y aplastado. Su cara brillaba por estar excesivamente empolvada.

Xalara entendió que se trataba de una presentadora de televisión y que, por lo tanto, iban a convertir la ceremonia en un espectáculo televisivo. Algo propio de Crispina Sreif.

—¡Muy buenas noches! ¡¿Cómo están?! —gritó la presentadora, sin parar de sonreír ni de mirar a la cámara cuando terminó de subir al escenario, al mismo tiempo que un micrófono surgido como de la nada flotó hasta colocarse frente a sus labios—.

¡Soy Tedya Yons y hoy estamos en Lúgardark para conocer a los diez reclutas que competirán en Las Cinco Disciplinas!

¡Solo uno podrá ser el ganador o ganadora de esta espectacular competición!

—añadió, mirando a las gradas, adonde algunas cámaras dirigieron su atención.

El hecho de que ya diesen por sentado que saldrían diez participantes despertó escalofríos en Xalara.

—¿Estáis nerviosos? —preguntó Tedya a los reclutas, pero nadie contestó: aunque seguramente tampoco buscaba una respuesta—.

Veo esas jóvenes caras y me cuestiono qué estará pasando ahora mismo por sus emocionadas mentes.

¿Tendrán decidido presentarse? ¿Algunos continuarán en duda?

¿Otras ya saben que no lo harán? ¿Habrá quien ni siquiera se lo haya planteado?

Esa es la esencia misma del ser humano, mis queridos telespectadores.

La presentadora se giró hacia quienes estaban a su espalda.

—Me siento abrumada ante la presencia de tanta autoridad, y más aún después de haber confiado en mí para ser la maestra de ceremonias en un momento tan importante de nuestra historia reciente —aseguró con exaltada emoción—.

Por lo que solo puedo decir: gracias, presidenta —añadió con una mano en el pecho y una pequeña reverencia hacia Crispina.

Xalara observó cómo esta asentía y mostraba una de sus particulares muecas parecidas a una sonrisa.

—Cinco Disciplinas —continuó Tedya Yons, fijando de nuevo la atención en su cámara personal—.

Cinco Disciplinas y diez candidatos para un solo campeón.

Sé que no es fácil por lo mucho que os jugáis, pero ha llegado la hora de que los y las valientes den un paso al frente para escribir su nombre en la historia.

No solo de Lúgardark o de la EDMO, sino para que su nombre aparezca en los anales de Las Cinco Comarcas.

Una ola de miradas cruzadas recorrió el graderío.

Xalara no se sorprendió al percatarse de que, en ningún instante, la presentadora hiciese alusión al hecho de que todos morirían salvo el ganador.

« Un pequeño matiz sin importancia » —reflexionó irónicamente .

—Antes de nada —advirtió Tedya, escondiendo por primera vez la sonrisa—, explicaré en qué consiste y cómo se desarrollará la selección de los participantes —hizo una pausa—.

Cada comarca será nombrada individualmente.

Primero será el turno de los chicos, y los candidatos que decidan presentarse tendrán que ponerse en pie cuando sean reclamados.

Luego cada uno expondrá, de forma sincera, el motivo por el que decide presentarse.

Después, exactamente igual, lo harán las chicas.

El mismo procedimiento en todas y cada una de las cinco comarcas.

Durante todo el proceso, los candidatos y candidatas tendrán que permanecer en pie para que sean visibles.

»En caso de haber más de un candidato del mismo sexo en una comarca, se procederá a un sorteo en el que su Maestre Jefe deberá extraer al azar de una urna el nombre del recluta elegido. Para que todo transcurra según lo establecido, solicito a mi lado la presencia del árbitro ¡Míxiliam Weinter!

Tedya Yons comenzó a aplaudir, pero solo la acompañaron quienes ocupaban el escenario y algunos reclutas dispersos, especialmente los de la Comarca Central.

El propio Míxiliam parecía más contrariado que nadie con esa reacción.

—Ahora que estamos todos —decretó la presentadora—, es momento de comenzar. La comarca que tendrá el honor de dar inicio a la ceremonia es… ¡la Comarca del Noreste!

Xalara sintió un vuelco en el corazón. Durante un instante, creyó escuchar el nombre de su comarca, y esa única letra que bailó en sus oídos le causó una fuerte conmoción. No quería ni imaginar cómo se sentiría cuando de verdad fuera su turno.

—Por favor —dijo la presentadora, ahora con un tono más serio que el empleado hasta entonces—, que se pongan en pie los candidatos masculinos para representar al Noreste.

Toda la atención recayó en esa zona del graderío, cuyos reclutas empezaron a mirarse entre ellos, como si ser el primero en ponerse en pie significara una muerte segura. De ser así, Xalara pensó que tal vez no fueran mal encaminados .