Las Cinco Disciplinas (Arlasófica 3) CAPÍTULO 6El maestre renacido
16%

CAPÍTULO 6El maestre renacido

El maestre renacido

Con la madrugada del lunes llegó el inicio del segundo semestre de la EDMO en Lúgardark.

Nada parecía haber cambiado cuando las reclutas del Noroeste se levantaron al son de las diez campanadas del toque de diana.

Como siempre, la supervisora se encargó de desperezarlas mientras recorría el dormitorio con su característico caminar de grandes zancadas, que no movían ni un ápice del tenso moño que recogía en su nuca.

Cuando terminaron de vestirse, tras hacer sus camas con una perfección adquirida desde hacía tiempo, la supervisora repartió una hoja de papel a cada recluta.

—El horario ha cambiado —dijo, como si fuera necesario aclararlo—. Voy a leerlo en voz alta, para que ninguna tenga la estúpida tentación de poner excusas cuando no lo cumpla.

Sin mover el cuello, Xalara desvió los ojos hacia la supervisora, para comprobar que no la estuviera mirando.

Después de esos seis primeros meses, había desarrollado una especie de sexto sentido que le hacía suponer que cualquier reprimenda siempre iba en alusión a ella. Aunque esta vez le falló su instinto.

—A las cinco de la madrugada sonará el toque de diana —comenzó a leer la supervisora, provocando que la mayoría frunciera el gesto: era la primera vez que alguien allí dentro mencionaba horas concretas—.

A las cinco y media dará comienzo la formación matutina.

A las siete tendrá lugar el aseo obligatorio y la preparación para el día.

A las ocho menos cuarto será el desayuno.

A las ocho y media comenzará la instrucción de Historia Militar.

A las diez y media tendréis Tácticas de Guerra y Estrategia.

Al mediodía formaréis en el comedor antes de comer.

De una a tres de la tarde se realizará la instrucción de Combate.

Luego recibiréis la de Formación Física y, a las cinco, tendréis que venir a ducharos.

A las seis menos cuarto será la última instrucción del día: Arlasofía Táctica, que ahora pasará a llamarse Arlasofía Aplicada.

A las ocho estaréis en el comedor para la cena.

Y a las nueve de la noche, todas en el dormitorio para ordenarlo y limpiarlo antes de acostaros, cuando dé inicio el toque de queda.

La supervisora dejó de leer y miró a las reclutas, que parecían estáticas mientras repasaban mentalmente los cambios.

—Como habéis escuchado, la instrucción de Sanación y Primeros Auxilios, y la de Cocina y Nutrición Militar, han sido abolidas para este segundo semestre, aumentando el número de horas lectivas en el resto. Ahora, ¿pensáis quedaros ahí todo el día? —preguntó—. ¡¡Vamos, al patio a formar!!

Las chicas del Noroeste salieron al pasillo, donde se unieron a sus compañeros, y juntos bajaron hacia el patio delantero. Xalara leyó en el rostro de Michelle la ansiedad por comentar con ella el nuevo horario.

Durante el trayecto, Xalara fue meditando acerca de los cambios.

El más notable, aparte de la desaparición de dos instrucciones, era que Arlasofía , además de adquirir otro nombre, pasaba a impartirse en el último turno, por lo que hasta el final de la jornada, siempre y cuando Michelle tuviese razón, no conocerían al supuesto nuevo maestre.

Al terminar la formación en el patio, en la que Aden tuvo nuevamente serios contratiempos con el supervisor, la maestre Brenda Lenders les ordenó detenerse cuando todos los reclutas se enfilaban hacia su respectivo barracón para ir a ducharse y empezar el semestre.

Para sorpresa de Xalara y, seguramente de la mayoría, la Lady Maestre surgió entre la niebla por las escaleras que descendían desde la puerta de Lúgardark. Iba acompañada de una mujer que se alzaba unos cuantos centímetros sobre la anciana.

Al acercarse, Xalara distinguió que llevaba puesto un uniforme idéntico al que vestía Desvon Jeidal, el antiguo guardián de Lúgardark: el hombre que intentó asesinarla por orden de la presidenta del Gobierno.

La maestre le cedió el megáfono a Syliana.

—La mujer que me acompaña se llama Ozora Dein —comenzó a decir—, y desde ahora será la nueva guardiana de Lúgardark.

El anuncio creó un incomprensible revuelo entre los reclutas de la Comarca Central, hasta el punto de que su supervisor tuvo que mandarles callar.

—Ya sabéis la importancia de este cargo —continuó Syliana—. No tengo que recordaros que le debéis obediencia y respeto como a cualquier otro superior. Y ahora, todo el mundo en marcha para comenzar el segundo semestre de la EDMO.

Los reclutas salieron en dirección a su respectivo barracón, pero antes Xalara pudo escuchar el comentario de dos chicas pertenecientes a la Comarca Central:

—No puedo creer que le hayan dado el cargo a ella, conociendo su pasado.

—A mí ya no me sorprende nada —opinó la otra chica.

Aquello dejó pensando a Xalara hasta que llegaron al barracón y se distrajo con otros asuntos.

La llegada del nuevo semestre trajo consigo varias novedades.

Una de ellas la conocieron durante el desayuno, cuando los supervisores del comedor anunciaron que los reclutas tenían permitido hablar durante las comidas, siempre y cuando fuese en un tono suave y no se levantaran para ir a otras mesas.

Eso hizo que los murmullos llenasen la estancia en medio de una palpable satisfacción generalizada.

Tal vez fuera por su natural inclinación a la desconfianza, pero Xalara estaba convencida de que ese alivio en cuanto a las normas se debía a una orden directa de la presidenta, con la única intención de que los reclutas se presentasen a participar en Las Cinco Disciplinas .

—Esto es inaudito —comentó Michelle mientras desayunaban unas gachas de avena frente a Aden, que había cogido la costumbre de sentarse allí—. Llevan oprimiéndonos durante seis meses, sin apenas dejarnos respirar, y ahora parece que se están relajando.

—¿Y eso te molesta? —preguntó Xalara mordazmente.

—Claro que no. Pero me sorprende.

—Yo no creo que se hayan relajado como tú dices —manifestó Xalara—. Al contrario, nos quieren relajar a nosotros con un objetivo.

—Ya está Xalara Verdreven y sus conspiranoicas teorías —dijo Michelle con una sonrisa vacía.

—Quieren manipularnos para doblegar nuestro rechazo a Las Cinco Disciplinas —aseguró, esta vez sin ningún rastro de ironía.

—¿Tú crees? —preguntó Michelle con un tono más cercano a la preocupación.

Sin esperarla, la mujer bajita y rechoncha encargada del correo, a la que hacía meses que no veían, irrumpió en el comedor y comenzó a pasear su carrito por las mesas, gritando los nombres de los reclutas que habían recibido alguna carta o paquete.

Cuando llegó a la mesa del Noroeste, voceó el nombre y apellido de Michelle, que tuvo que levantarse para ir a recoger su carta.

Xalara se fijó en Aden, que parecía esperar algo, y su cara se transformó en un reflejo de decepción cuando la mujer se trasladó hacia la mesa del Noreste sin mencionar su nombre.

Michelle volvió a sentarse junto a Xalara mientras sacaba el contenido de su carta, previamente abierta para ser revisada, como ya les advirtió la Lady Maestre.

—Es de mis padres —dijo con una emoción que enseguida contuvo, probablemente consciente de que su amiga nunca recibiría una carta así.

Durante los siguientes segundos, Michelle estuvo concentrada leyéndola, hasta que unas lágrimas surcaron su rostro y arrugó la carta, convirtiéndola en una bola de papel .

—¿Ha pasado algo? —inquirió Xalara, que había estado buscando con la mirada a Greis Maguair en la mesa de la Comarca Central, por si había recibido noticias sobre su hermano.

Aden también parecía atento a lo que Michelle tenía que decir.

—Mi gata Serla ha muerto —anunció entre sollozos—. Dicen que alguien la mató, pero no saben quién pudo ser.

—Lo siento, Michelle. Sé que le tenías mucho cariño —la consoló su amiga.

—Sí —afirmó ella entre lágrimas.

Xalara le pasó una mano sobre el hombro, y un segundo después, sonaron las tres campanadas que anunciaban el final del desayuno. La exigencia de Lúgardark no permitía ni siquiera pasar por un breve duelo.

La instrucción de Historia Militar era lo único que no había cambiado para los reclutas del Noroeste con el nuevo horario, puesto que continuaba siendo la primera del día.

Aldo Rénir fue una figura clave cuando Xalara y Michelle resolvieron el misterio de las desapariciones en Lúgardark.

El veterano maestre aseguró que Víncel Rétfor, convertido en un medio nukternoz , se le había aparecido durante la primera noche de la actual EDMO en su habitación.

Una afirmación que verificó el relato de las dos amigas.

Desde entonces apenas les hacía intervenir durante su instrucción.

Era como si se avergonzara de lo que ellas sabían, pues el maestre le había entregado a Érmul Nórebol el libro con el que, supuestamente, aprendió a crear nukternozes .

Puede que tuviera miedo de que lo contasen, a pesar de la estricta orden de no hacerlo.

La segunda instrucción del día llevó a los reclutas del Noroeste al auditorio de Tácticas de Guerra y Estrategia, con el siempre imponente Tíndrac Zoris. Él jamás llegaba después de los reclutas, que se sentaron cuando el maestre les dio la orden con un gesto de la mano.

—Para quien no lo sepa —comenzó a decir Tíndrac mientras, como hacía siempre, paseaba por el auditorio con las manos entrelazadas en su espalda—, yo participé activamente en la Guerra Civil de Bibrébem.

En el bando de la OCH, por supuesto —se apresuró a aclarar—.

Poca gente conoce lo que realmente sucedió.

Hoy os contaré que en una ocasión fui capturado por la Orden de los Herederos y torturado durante días.

En la instrucción de hoy hablaremos sobre cómo sobrevivir si eres capturado por el bando contrario en una batalla.