Capítulo 40
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Candela no contestó. Puso una carita de nada, un pulgar hacia arriba de Marina, y las siemprevivas se quedaron ahí colgadas en la pantalla, sin dueño y con dueña.
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Candela contestó con otra foto: un cubo de zinc lleno de esparto, y ninguna palabra.
ÁFRICA · 19:03 Perdonad el silencio. Llevo tres días metiendo dieciocho años en cajas de cartón, y resulta que dieciocho años caben en once cajas y media. La media es de libros que no sé por qué guardo.
ÁFRICA · 19:05 Antes de cerrar la caja de la mesa he hecho una cosa que no hacía desde hace dieciocho años: he comprado una postal y la he echado al correo. Con sello. A la antigua.
ÁFRICA · 19:06 Toda la vida he sido yo la dirección que cambiaba, la que le devolvía las cosas a la gente con «destinatario desconocido» antes de que llegaran. Esta vez la he mandado a una que no se mueve. Os llegará al número 7. Tardará; el correo de aquí no entiende de prisas.
ÁFRICA · 19:07 Foto: el reverso de una postal. En el frente, que no se ve, se adivina la Grand-Place de noche. Detrás, con letra menuda y perfecta, unas líneas y una firma.
A las del número 7: No sé escribir postales; siempre las mandé a sitios de los que ya me había ido. Esta va al primero que se queda quieto. Y no os pongo la calle porque mi dirección nueva no es una calle: sois vosotras. Estoy cerrando aquí. Llego para el puente. — Á.
MARINA · 19:12 NO LLORO PORQUE ESTOY FRIENDO. PERO CONSTE QUE LLORARÍA.
ÁFRICA · 20:11 Os reenvío esto, que me lo ha mandado a mí solo y creo que es de las cuatro.
MARTÍN (reenviado) · Audio, 0:41. Hola… esto es para todas, ¿no?
Bueno. Que en el insti nos han mandado un trabajo de historia de la familia, de dónde viene uno, con árbol y todo, y yo…
en fin, que material tengo. (Risa.) Que es broma.
Oye, que os quería preguntar una cosa: ¿puedo ir en Navidad?
Que Charo dice que sí si vosotras decís que sí, y la señora Pepa ya me ha llamado tres veces para decirme que hay sitio.
Tres veces. Que hay sitio, dice. Bueno. Un abrazo a todas. Adiós. Adiós.
GONZALO · 21:30 Me dice mi madre que os diga —y lo pongo tal cual, que yo no me hago responsable— que «esas niñas cuándo van a subir a comer, que la casa está muy sola y el puchero no se hace para uno».
GONZALO · 21:31 Yo no he dicho nada. Buenas noches.
GONZALO · 21:33 Foto: la casa vieja de la punta, la del aula del mar, con un andamio nuevo levantado en la fachada y medio tejado empezado. De noche, el andamio recortado contra el cielo. Colgado del balcón, un cartel pequeño: CASA REMEDIOS · ESCUELA DE VELA.
GONZALO · 21:34 Teo se pasó el jueves camino de Huelva y dejó eso plantado. Dice que la obra chica se la hace él entre viaje y viaje, que le pilla de paso. De paso le pilla Huelva, ya te digo.
ÁFRICA · 21:40 Otra casa con andamio. Ese hombre no sabe querer sin un nivel en la mano.
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Domingo 15 de noviembre
CANDELA · 9:30 Foto: una maceta de albahaca en el alféizar de una ventana. A un lado, media persiana verde bajada.
MARINA · 9:32 ESA PERSIANA ES LA MÍA. ESA VENTANA ES LA DEL ESPIGÓN. ME HAS PUESTO ALBAHACA EN MI VENTANA Y NO ME HAS DICHO NI HOLA.
MARINA · 9:33 COMO SIEMPRE. GRACIAS, FLOR.
ROCÍO · 11:20 Os escaneo esto, que me lo ha dado Lucía esta mañana con la orden de mandároslo «a las cuatro, tía Ro, a las cuatro».
ROCÍO · 11:21 Dibujo escaneado: la casa de la cuesta con el número 7 pintado enorme en la puerta.
Al lado, el magnolio, más alto que la casa, con flores del tamaño de platos aunque sea noviembre.
Delante, cogidas de la mano, cinco mujeres de palo con el pelo de colores distintos.
Arriba, con letra de niña: LAS DEL 7. Abajo, más chico, una flecha a la quinta figura: «esta soy yo».
MARINA · 11:24 SE HA PINTADO ELLA DE QUINTA. LA NIÑA SE HA HECHO SOCIA.
ROCÍO · 11:25 Socia fundadora. Y con todo el derecho del mundo.
MARINA · 13:05 Hoy cerrado, que ya lo sabéis, los domingos cerrado. Me costó quince años hacerle caso a Remedios, que me lo metió en la cabeza cuando yo aún no la escuchaba. Sebas ha hecho un arroz para los dos y ha sobrado para ocho. No aprende el hombre.
CANDELA · 17:40 Foto: el magnolio grande de la calle, visto desde abajo, sin una sola hoja. Las ramas negras y peladas contra un cielo gris de noviembre. En una rama alta, un solo botón cerrado, apretado, que no se sabe si es de este año o del que viene.
MARINA · 17:44 Ese árbol da miedo en noviembre. Parece que se ha muerto.
ROCÍO · 17:46 No se ha muerto, Marina. Es que le toca. En junio no lo reconoces: en junio ese árbol es una nube blanca y huele a limón y no cabe en la calle. Ahora está juntando fuerzas, nada más.
ROCÍO · 17:47 · Audio, 0:14. …San Juan. Que en San Juan ese árbol estaba reventando de flor y nosotras cuatro debajo. Me ha dado ahora, de golpe, mirando la foto. Qué tontería.
MARINA · 17:50 SAN JUAN.
MARINA · 17:51 LO DIGO EN SERIO. EL SAN JUAN QUE VIENE, EL DE JUNIO, AQUÍ, LAS CUATRO. NADA DE ENTIERROS NI DE CARTAS NI DE NOTARIAS. HOGUERA Y YA. ¿QUIÉN SE APUNTA.
MARINA · 17:51 SAN JUAN. TODAS.
ROCÍO · 17:53 · Audio, 0:19. Yo la primera. Yo firmo eso. Y esta vez sin billete de vuelta a Madrid, que ya vivo aquí abajo, hija, que ya soy de las que no se van. San Juan. Cuenta conmigo la primera.
ÁFRICA · 17:55 Confirmado. Llego el 22 y no me voy el 24. Anotadlo.
Las tres se quedaron mirando la pantalla, esperando a la cuarta, la que llevaba tres días hablándoles solo con flores.
Tardó nueve minutos. Nueve minutos, que en aquella casa era el tiempo que tardaba Candela en decidir algo grande, y luego escribió lo primero que escribía en todo el mes, una palabra sola, chica, de estar por casa:
CANDELA · 18:04 Todas.