Capitulo 45
Un nuevo comienzo
Salíamos del aeropuerto cuando, a lo lejos, vi una figura muy conocida. Era el hermano Matías esperándonos con una cálida sonrisa. Me sorprendió verlo allí y corrí hacia él llena de alegría.
—¡Hermano Matías! ¿Qué haces aquí?
—Bienvenidos, hermanos —respondió con serenidad mientras nos abrazaba uno por uno—. Nuestro Padre me ha enviado para recibirlos.
Nos miró con la misma paz que siempre transmitía y luego continuó:
—La misión que comienza para ustedes será diferente a todo lo que han vivido hasta ahora. Encontrarán nuevas experiencias, nuevas pruebas y, en algunas ocasiones, necesitarán más ayuda de la que imaginan.
Sus palabras me hicieron guardar silencio. Sabía que, cuando Matías aparecía, era porque algo importante estaba por suceder.
—En el momento oportuno volverán a verme —prosiguió—, y me temo que será con más frecuencia de la que esperan. No teman. Nuestro Padre nunca abandona a quienes cumplen su voluntad con amor y fe.
Morillo, Alejandro, Aníbal y yo asentimos en silencio.
—Por ahora descansen, conozcan este nuevo lugar y prepárense. El camino que nuestro Padre ha trazado para ustedes apenas comienza.
Matías nos dedicó una última sonrisa y, poco a poco, desapareció entre la multitud.
Aunque ya no podía verlo, su presencia seguía llenando mi corazón de tranquilidad.
Comprendí que el verdadero viaje no era el cambio de país, sino todo lo que nuestro Padre había preparado para nosotros a partir de ese momento.
-Habíamos dejado atrás un hogar lleno de recuerdos, pero nuestro Padre nunca nos había prometido un camino sin cambios. Solo nos había prometido que nunca caminaríamos solos. Mis alas todavía brillaban, pero en mi corazón sabía que una nueva misión estaba por comenzar."