LAS ALAS DE CLARA Capitulo 38
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Capitulo 38

Un nuevo hermano

Carmen aún seguía afectada por lo sucedido, aunque ya habían pasado diez días desde aquel incidente en la carretera.

Una tarde, mientras regresábamos de la escuela, Morillo y Alejandro se acercaron a mí.

—Hermanita, creemos que muy pronto Aníbal vendrá a esta casa.

Los miré sorprendida.

—¿Cómo es eso?

Alejandro sonrió.

—Los papás de Carmen han tomado una decisión muy importante. Quieren adoptar a Pablo.

Sentí que mi corazón se llenaba de alegría.

—¡Entonces seremos uno más en la familia!

—Así es —respondió Morillo—. Esta noche se lo dirán a Carmen durante la cena.

Esperé con ilusión aquel momento.

Cuando la familia estuvo reunida, el papá de Carmen tomó la palabra.

—Hija, queremos contarte algo muy especial.

Carmen levantó la vista.

—¿Qué pasa, papá?

Su mamá le tomó la mano con cariño.

—¿Recuerdas al niño que encontramos hace unos días?

Carmen asintió de inmediato.

—Sí... Pablo.

—Pues hemos decidido adoptarlo para que forme parte de nuestra familia.

Por un instante, Carmen permaneció en silencio.

Después sonrió con ternura.

—Me da mucha alegría... aunque también me da mucha pena todo lo que ha tenido que vivir.

Sentí un inmenso orgullo por ella.

Su corazón seguía lleno de compasión.

Morillo sonrió.

—Cuando Pablo reciba el alta del hospital vendrá directamente a esta casa.

No pude contener mi curiosidad.

—¿Cómo será ese niño, hermano?

Morillo respondió con serenidad.

—Todavía no lo sabemos. Será nuestro hermano Aníbal quien nos permita conocerlo mejor. Él ha caminado junto a Pablo durante muchos años y conoce cada una de sus heridas.

Asentí convencida.

—Entonces tendremos que ayudar a Aníbal a recuperarse.

—Así es, hermanita. También él necesita sanar.

Unos días antes de la llegada de Pablo, Matías apareció nuevamente en la casa.

Su presencia, como siempre, llenó el ambiente de paz.

Nos reunimos alrededor de él.

—Hermanos —comenzó diciendo—, la situación de Aníbal aún es delicada. Se recuperará, pero necesitará de su apoyo.

Hizo una breve pausa antes de continuar.

—Es un hermano muy sabio. A pesar de su juventud, ha recorrido caminos difíciles y ha sufrido profundamente junto a su protegido. Cuando llegue el momento, compartirá con ustedes todo lo que ha aprendido.

Escuchábamos cada una de sus palabras con atención.

—Sin embargo, recuerden algo muy importante. Ningún camino es igual a otro. Nuestro Padre ha preparado una misión distinta para cada uno de sus hijos. Nunca comparen una historia con otra ni cuestionen sus designios. Solo Él conoce el propósito de cada acontecimiento.

Sentí que aquellas palabras se grababan en mi corazón.

Matías nos miró con afecto.

—Les pido que reciban a Aníbal como solo los hermanos saben hacerlo. Háganlo sentir amado, acompañado y seguro. Después de todo lo que ha vivido, necesitará recordar que nunca ha estado solo.

Los tres inclinamos la cabeza.

—Así lo haremos, hermano.

Y, mientras Matías se alejaba, comprendí que una nueva etapa estaba a punto de comenzar para nuestra familia.