Capitulo 19
La Fe por encima de las respuestas
Llegamos a salvo.
Alejandro se acercó de inmediato y nos abrazó con firmeza.
—Todo está bien, Clarita —dijo con calma.
Morillo asintió.
—Sí. Lo hiciste bien.
Pero yo no pude contener las lágrimas.
—Tranquila, hermanita —me dijo Morillo—. Si él dice que lo hiciste bien, es porque así es.
Negué suavemente, aún con el corazón agitado.
—Es que… me duele ver a mis hermanos huyendo de esas sombras oscuras.
Alejandro me observó con seriedad.
—¿Qué son? —pregunté al fin—. ¿Por qué nos están persiguiendo?
Hubo un breve silencio.
—No te preocupes —respondió él—. Nuestros hermanos llegaron a la casa de nuestro Padre. Allí no se atreverán a entrar.
Sus palabras intentaban darme paz, pero mi inquietud no desaparecía.
Alejandro dio un paso más cerca.
—Tranquilízate. No dejes que las preguntas te distraigan. Si pierdes el enfoque, incluso tus alas podrían debilitarse.
Sentí un escalofrío.
—Ahora lo más importante es que te recuperes —añadió—. Después de lo que has visto hoy, necesitas calma.
Bajé la mirada.
Había pasado poco tiempo desde que Morillo había comenzado a acompañarme, y aún había muchas cosas que no comprendía.
Demasiadas.
Alejandro suspiró con serenidad.
—Nosotros tampoco lo sabemos todo, Clarita. Solo el Padre conoce lo que va a suceder.
Hizo una pausa antes de concluir:
—Por eso debemos mantener la fe. Confiar en Él, pase lo que pase.