LAS ALAS DE CLARA Capitulo 15
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Capitulo 15

Unidos por la misma Misison

Regresamos a casa y Carmen subió a su habitación para cambiarse de ropa. Quería ponerse algo más cómodo después de su primer día de escuela.

Yo no me aparté de ella ni un solo instante.

La conversación con Angélica no dejaba de dar vueltas en mi mente. Me sentía profundamente triste por mi hermana y comprendía el enorme peso que cargaba sobre sus hombros.

—Mañana volveré a hablar con ella —me dije.

Quizá pudiera encontrar la manera de ayudarla.

Aquella noche no pude dormir.

Permanecí en silencio, atenta a cualquier ruido.

De pronto escuché unas voces provenientes de la sala.

Abrí lentamente la puerta y avancé con cautela.

Para mi sorpresa, encontré a Matías sentado junto a los dos ángeles guardianes de los padres de Carmen.

Los tres parecían esperarme.

Matías sonrió al verme.

—Ven, Clara. Acércate. Ha llegado el momento de que conozcas formalmente a nuestros hermanos.

Se puso de pie y señaló al primero.

—Él es Morillo, guardián de la mamá de Carmen.

Luego señaló al otro.

—Y él es Alejandro, protector de su padre.

Ambos me recibieron con una cálida sonrisa.

—Hola, Clarita.

Sonreí sorprendida.

—Hola, hermanos.

Morillo dejó escapar una pequeña risa.

—Sabemos que ya nos habías visto antes.

Alejandro continuó:

—Pero a partir de ahora trabajaremos juntos.

Sentí que aquellas palabras tenían un significado mucho más profundo de lo que alcanzaba a comprender.

Matías me miró con serenidad.

—Escúchalos con atención y déjate guiar por ellos. Ellos llevan muchos años protegiendo a esta familia y conocen el camino que deberán recorrer.

Guardó silencio unos segundos antes de continuar.

—La familia de Carmen se está acercando cada vez más a nuestro Padre.

Su voz se volvió más firme.

—Y cuando una familia camina hacia la luz, siempre habrá quienes intenten apartarla de ese camino.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Quise hacer muchas preguntas, pero Matías levantó suavemente una mano.

—Todavía no, Clara.

Sonrió con la misma paciencia de siempre.

—Ellos te enseñarán únicamente lo que necesitas saber, y cada respuesta llegará en el momento que el Padre haya dispuesto.

Se acercó un poco más.

—Nunca olvides esto: la fe es confiar plenamente en las decisiones de nuestro Padre celestial, aun cuando no comprendamos sus caminos. Él nos ama y jamás abandona a quienes ponen su confianza en Él.

Después de pronunciar aquellas palabras, Matías inclinó la cabeza.

—Ahora oremos juntos, hermanos, para que nuestro Padre derrame su bendición sobre esta familia... y sobre nosotros, que hemos sido llamados a protegerla.

Los cuatro nos arrodillamos en silencio.

Un instante después, una luz cálida descendió lentamente sobre la sala.

No pronuncié una sola palabra.

Pero, en lo más profundo de mi corazón, sentí que Dios nos estaba escuchando.