LAS ALAS DE CLARA Capitulo 10
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Capitulo 10

La Sombra

Carmen cumplió tres años.

Como cada año, me acerqué para desearle un feliz cumpleaños.

—Muchas felicidades, mi pequeña. Que seas muy feliz.

Me incliné para besar su frente y ella me regaló una de esas sonrisas que iluminaban mi corazón.

—¿Quieres jugar conmigo hoy? —me preguntó.

Sonreí.

—Hoy es un día muy especial, Carmen. Claro que jugaré contigo, mi bebé hermosa.

comencé a sentir algo extraño.

Era una sensación que jamás había experimentado.

Como si alguien más estuviera allí.

Recorrí la habitación con la mirada.

Entonces la vi.

En uno de los rincones había una sombra completamente negra.

Mi corazón se aceleró.

De inmediato recordé aquella presencia oscura que años atrás había visto junto a la cuna de Carmen.

Sin pensarlo, me puse de pie.

Instintivamente abrí mis alas, extendiéndolas alrededor de Carmen como un enorme escudo protector.

Una intensa luz brotó de ellas e iluminó toda la habitación.

Duró apenas un instante.

Cuando la claridad desapareció, aquella sombra ya no estaba.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué fue eso...? —me pregunté.

¿Cómo había reaccionado de aquella manera?

Jamás había hecho algo parecido.

Carmen permanecía asustada. Había presenciado algo que no comprendía y buscaba mi mirada con inquietud.

Intenté tranquilizarla, aunque yo misma estaba completamente confundida.

Miles de preguntas invadían mi mente.

¿Había sido aquello un peligro?

¿Volvería?

No pensaba alejarme de Carmen ni un solo instante.

Tenía que protegerla de amenazas que ni siquiera conocía.

En ese momento, la puerta rosa de la habitación se abrió.

Entró su mamá.

Pero algo llamó inmediatamente mi atención.

Junto a ella caminaba un ángel cuyas alas estaban cubiertas de plumas marrón oscuro, casi negras. Permanecía tan cerca de ella que parecía su propia sombra. Sin embargo, entre tanta oscuridad, una pequeña parte de su ala izquierda aún conservaba un brillo tenue.

La mamá de Carmen caminó directamente hacia el rincón donde yo había visto aquella sombra.

El ángel se inclinó y comenzó a susurrarle algo al oído.

No podía escuchar sus palabras.

Pero estaba segura de una cosa.

Él la había guiado hasta ese lugar.

Y por primera vez comprendí que existían ángeles cuyas alas estaban perdiendo su luz.

Pero... ¿por qué?

¿Qué podía tener tanto poder como para debilitarnos de aquella manera?

Sentí un impulso enorme de llamar a Matías para preguntarle qué estaba sucediendo. Necesitaba respuestas. Sin embargo, recordé sus palabras.

"Tus preguntas serán respondidas en el momento preciso."

Comprendí que aún no había llegado mi momento de saber.

Así que guardé silencio y me resigné a convivir con aquella incógnita.

En ese instante, el ángel guardián de la mamá de Carmen levantó la mirada y nuestros ojos se encontraron.

Pareció sorprendido de que pudiera verlo.

No dijo una sola palabra.

Simplemente, su figura comenzó a desvanecerse hasta hacerse completamente invisible ante mis ojos.

Sentí un escalofrío recorrer todo mi ser.

Sin necesidad de que nadie me lo explicara, comprendí que había presenciado algo que todavía no debía conocer.

que su presencia debía permanecer oculta para ángeles como yo."