Lady Penelope da siempre su paseo a las diez (Club Astarea 2) Capítulo 19 #2
91%

Capítulo 19 #2

—Pero ¿qué dice? —protestó Nomy, que seguía a su lado, aunque ya no miraba tampoco—. ¡Nunca haría tal cosa!

—Pues estás pálida como el papel —le dijo su hermano.

—Tonterías. Es la luz de la lámpara.

—Veamos. —El señor Kirkcallum tardó unos segundos en continuar—. Tiene roto el tabique de la nariz.

—¿Y eso qué significa? —preguntó Nomy.

—Mi querida señorita Thompson, significa que fue asesinado.

—¿Cómo? ¿Lo sabe por ese detalle?

—Sí. Se lo rompieron por presión. Seguramente estaba tumbado en la cama y utilizaron un almohadón para asfixiarlo.

—Ese canalla de Trenton —masculló sir Justin. Su socio asintió.

—Sin duda. —Movió la lámpara para estudiar mejor el cuerpo—.

Veo algunas contusiones. La señorita Reynolds dijo que lord Greymark se estaba levantando para acudir en ayuda del perrito.

Lord Trenton la echó de allí, lo empujó de vuelta a la cama, forcejeó con él y lo asfixió con una de las almohadas.

—Buscó las manos y las examinó con cuidado—.

Miren, tiene algo de sangre bajo las uñas.

Debió arañar al asesino. Y con saña, porque diría que han intentado limpiarlo, pero no lo han logrado del todo.

—Entiendo... —murmuró sir Justin.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Nomy.

—No lo sé, la verdad —contestó su hermano—. Pese a todo, va a resultar muy difícil conseguir que un juez lo condene. No os hagáis ilusiones.

—Eso me temo.

—De momento, reunamos toda la información posible. —Sir Justin se apartó de allí y se dirigió hacia lady Penelope, que trataba de mantenerse erguida y digna a cierta distancia, con su pañuelo perfumado contra la nariz—. ¿Te encuentras bien?

—Sí, sí —dijo ella. Lo miró con cara de circunstancias—. Aunque ahora lamento haberme empeñado en venir. No ha sido la excursión emocionante que esperaba.

El baronet rio.

—No lo lamentes. Gracias a tu empeño hemos descubierto mucho.

Ahora sabemos que sí, que ha habido un crimen, un asesinato.

Y suponemos claramente quién fue el criminal, aunque queda poder relacionarlo, algo que va a ser bastante difícil.

—Adelantó una mano y le acarició la mejilla—.

Y nos ha dado opción a pasar un rato más juntos.

—Eso sí. —Le sonrió—. Gracias, Justin.

—De nada. Vamos, te acompañaré fuera para que te dé un poco el aire.

—¿Tú crees? ¿Y si nos necesitan?

—Lo dudo. —Sir Justin giró el rostro hacia dentro—. Milton, ¿puedes terminar de echar un vistazo? Voy fuera con lady Penelope, para que le dé un poco el aire.

—Por supuesto, sin problema —dijo su socio, ausente. Estaba centrado en el examen del cuerpo.

—¡Yo me quedo a ayudar! —dijo Nomy.

—Ya me lo imaginaba —masculló sir Justin mientras abría la pesada puerta. Cedió el paso a lady Penelope antes de salir tras ella.

Bajo la luz de la luna, lo miró divertida.

—¿También piensas que Nomy se siente atraída por el señor Kirkcallum?

Él asintió.

—Eso me temo. Pero espero equivocarme, porque sería un desastre.

Lady Penelope perdió la sonrisa y supo que había adoptado la misma expresión preocupada.

—¿Por qué dices eso? ¿Por su pasado?

—No, por Dios. Conozco a Milton hace años, sé qué clase de hombre es: valiente, justo, sincero, íntegro... Lo que tuvo que vivir de niño no logró corromperlo, aunque a veces parezca que lo envuelve una sombra. Pero le confiaría mi vida, y nada me haría más feliz que verlo casado con mi hermana.

—¿Entonces?

—No puede ser porque está comprometido, claro está.

—Ah, sí. —Lady Penelope asintió—. Sin duda es un problema. Pero seguro que tiene solución. Apuesto a que la señorita Collins tiene una dote aceptable, una cantidad con la que no tardaría en encontrar otro marido, en caso de que el señor Kirkcallum decida romper esa relación.

—Pero no lo hará. Esa boda era algo que su padre, el doctor Kirkcallum, el hombre que lo salvó y le dio un futuro, deseaba mucho.

—Sí, Nomy me contó que el padre de Beth, el señor Collins, y él eran amigos desde niños.

—Así es. Eran como hermanos, por eso acordaron la boda de sus hijos cuando apenas eran unos críos.

Recuerdo, al poco de conocerlo, recién llegados a Oxford, cómo se lamentaba por ello y aseguraba que no se casaría, que buscaría el modo de romper ese compromiso.

Y seguro que lo hubiese hecho. —Sir Justin miró con desaliento el camposanto—.

Pero cuando el doctor Kirkcallum falleció...

bueno, selló el destino de Milton. Ya no romperá ese acuerdo, jamás.

Se casará con Beth Collins y será desdichado toda su vida.

—¿Desdichado?

—No la ama. ¿No es evidente? No siente nada por ella.

—¿Y por Nomy?

—No lo sé. Si te digo la verdad, espero que no.

Espero que cada cual sepa encontrar su camino.

—Ella recordó lo que le había dicho Blanche esa misma tarde.

Sí, cada cual debía encontrar su propio camino hacia la felicidad.

También ellos. Quizá por eso, sir Justin cambió de tema y se centró en el problema que los unía—.

No te he dicho cuánto lamento lo ocurrido esta mañana, Penny.

Fue tal su tono, vulnerable y desvalido, que lo miró conmovida.

—Sí me lo dijiste.

—Entonces, no te lo dije lo suficiente.

Eso la hizo reír.

—No te preocupes.

—¿Cómo no me voy a preocupar? Menudo necio. No supe expresarme bien, está claro. Y fui egoísta e insensible. Un perfecto idiota.

—Eso no te lo voy a discutir, la verdad —replicó ella, riendo. Sir Justin ahogó una carcajada.

—Menos mal que hay algo que no me discutes. —Tomó aire, mirando hacia la luna. Qué enorme se veía esa noche—. Lo he pensado mucho, desde que nos separamos en el bosque. He reflexionado y creo que tienes razón. Así que voy a hacer lo que me pediste, Penny.

—¿Lo que te pedí?

—Sí. Voy a cumplir tus condiciones, porque es verdad, estaba intentando...

brillar a costa de dejarte a ti en la sombra, y me justificaba a mí mismo diciéndome que estaba bien, porque el brillo era para ambos.

—Ella parpadeó—. Y ambos sabemos que no es verdad.

El brillo hubiese sido para mí. Tú solo podrías ser visible a través de mi resplandor.

—Sí. —Lady Penelope sonrió—. Creo que lo has dicho de un modo muy acertado, Justin.

—Vale. ¡Oh, demonios, no sé cómo no lo vi!

—Ocultó el rostro tras las manos, aunque ella siguió oyéndolo con total claridad—.

Idiota, idiota... Se me llenaba la boca afirmando que te quería, y lo que estaba haciendo era anularte y hacerte infeliz, solo para poder conseguir lo que quería yo.

—Apartó las manos y la miró. Parecía atormentado—.

Y, para más vergüenza, lo quería para poder estar un poco a tu altura...

Ella lo miró sorprendida.

—¿A mi altura? Eso sí que no lo entiendo.

—Ya. Yo tampoco lo entendía, ni siquiera era consciente de ello cuando hablamos esta mañana. Pero, luego, mientras repasaba lo dicho, lo pensado, lo querido..., lo he visto con toda claridad.

—¿El qué?

—La realidad es que no soy noble, Penny.

¿Qué te ofrezco yo? Poca cosa. Y siento que sales perdiendo casándote conmigo.

Esa era la idea última, de la que no me había percatado, pero que estaba ahí, como una cizaña invisible.

Sales perdiendo, amor mío, así que buscaba con auténtica desesperación cómo conseguir algo para equilibrar las cosas.

Que se fijaran en mí para una carrera política me dio esa oportunidad.

Si podía llegar a ser primer ministro, no sentiría que soy un lastre.

No sentiría que te rebajas al ser mi esposa.

—¡Yo no me rebajo al ser tu esposa!

—Ya... ya lo sé. Te digo lo que sentía, sin ser consciente de ello.

He sido estúpido y por eso cometí la idiotez de hablarte así esta mañana.

Pero no más, se acabó. Voy a abandonar por completo esa absurda carrera política.

Se lo comunicaré a lord Wendell en cuanto lo vea. Quizá mañana. Creo que va al teatro.

Ella abrió mucho los ojos.

—¡Justin! ¡No puedes...!

—Claro que puedo. Y, sobre todo, claro que quiero.

Quiero, Penny. Porque lo único que me importa en esta vida, créeme, eres tú.

—La cogió por la cintura—. Nos casaremos cuando quieras, como quieras y donde quieras.

Y harás cuanto quieras, lo que te haga feliz, durante nuestra larga vida juntos.

Pero, por favor, dime que te casarás conmigo. Porque sin ti, sí que no soy nada.

Ella sonrió, le rodeó el cuello con los brazos, se puso de puntillas para besarlo y no necesitó ninguna otra respuesta.