CAPÍTULO 22
Frelorio no se anda con rodeos: confiesa a los presentes en su consulta que las pruebas han arrojado un resultado positivo, lo que deja a todos sin saber qué decir, aunque abrazan a sus hermanos y primos Lauren y Luis Mario, que lloran de emoción, al igual que Almudena, que se alegra sobremanera de que los jóvenes hayan encontrado a sus hermanos.
A pesar de la emoción, nadie puede evitar preguntarse qué significa todo, porqué son hermanos y primos.
Ignoran que tal misterio no tardará en ser resuelto, pues alguien muy cerca de ellos sabe toda la verdad, aunque todo parecía indicar que Lauren Montenegro y Jorge David Castaño se habían llevado sus respectivos secretos a la tumba, el secreto de sus amantes y sus dos hijos fuera del matrimonio.
Pero hay una mujer que lo sabe todo. Se trata de Maximiliana Serrano, madre de la amante de Lauren Montenegro padre, Mónica Serrano.
Maximiliana Serrano está en el hospital, y es atendida por Frelorio Casademunt en su despacho, que se alegra de verla.
Al salir de la consulta, Maximiliana se queda de piedra al ver a la viva imagen del amante de su hija y se dirige a él.
MAXIMILIANA: ¿Lauren Montenegro? No puede ser... Tú estás muerto. ¡Ay, estas jaquecas mías van a volverme loca!
LAUREN: ¿Perdone? No estoy muerto, señora. No sé de qué me conoce, pero sí, me llamo Lauren Montenegro Serrano.
Maximiliana Serrano no da crédito, no se puede creer tener frente a sí al hijo de Mónica, y no duda en contar al estupefacto joven idéntico a Lauren todo acerca de su padre y cómo él tenía una amante de nombre Mónica Serrano, enseñando fotos de ambos como prueba, lo que deja atónitos a todos.
Luis Mario se presenta y la mujer reconoce en él a Jorge David Castaño, contando la historia delante de todos en la cafetería, lo que proponen Lauren y Luis Mario al observar que están llamando la atención de los demás pacientes, que molestos, quieren que se guarde silencio, lo cual es lógico en una sala de espera de un hospital.
En la cafetería, Maximiliana termina de contar toda la historia delante de todos, que no pueden creer que sus padres tuvieran amantes.
Ante el estupor y lágrimas de la mayoría, Maximiliana los invita a su casa para contarles la historia con más calma.
Ya en casa de la mujer, los Montenegro y Castaño no pueden más que indignarse al saber que efectivamente Lauren y Jorge David fueron infieles a Cruz y Soledad.
Todos están indignados, mas recuerdan que nada pueden reprocharles a personas que han muerto hace tiempo, lo que aceptan con resignación.
Lauren pregunta a su abuela Maximiliana porqué si lo sabía todo no les acogió cuando murieron los cuatro amantes; Maximiliana tercia que por aquel entonces ella estaba en Sidney (Australia) y cuando quiso buscarlos ya los habían metido en un internado.
Ya no podía hacer nada, pues no quisieron darle la custodia, aunque afirmara ser su abuela.
Lauren y Luis Mario se quedan mudos de asombro al saber que en realidad son primos, aunque siempre han creído ser hermanos por haberse criado juntos desde el internado.
Horas después, Almudena Pelayo no da crédito cuando Lauren y Luis Mario le cuentan cómo han conocido la verdad sobre sus orígenes; mientras, Abrahán comenta con Asahel cómo aún no puede asimilar que su padre se haya burlado en vida de la fiel Soledad.
Dan gracias de que, a pesar de la triste muerte de su madre, no se haya tenido que enterar de la infidelidad de su esposo.
Dan más gracias aún por tener la maravillosa esperanza de la resurrección, muy seguros de que en un futuro cercano podrán volver a ver a Soledad y Cruz cuando el Reino de Dios sea una realidad y la maldad haya sido erradicada por siempre jamás.
“Está escrito que las veremos de nuevo”, afirma esperanzado Abrahán.
Maximiliano va en metro hacia Callao, donde se encuentra con Jared y Abel, con quienes ha quedado para comer en el Vips de Gran Vía, y hacia allá se dirigen; a Callao también van Asahel y Abrahán, quienes, por su parte, comen en el Pan's % Company de la Plaza de Callao.
Lauren y Luis Mario se alegran de haber conocido sus verdaderos orígenes, aunque ello signifique haber descubierto que son primos, mas siempre se verán como hermanos; mientras, Blancanieves deja atónitos a los Velázquez Pelayo contando la verdad de Lauren y Luis Mario.
Génesis Molinares visita a Nacha en su despacho, pues estudiarán la Biblia allí; Nacha pasa todo el día en el Spa Pelayo, como así se llama desde el cambio oficial aprobado por la familia Velázquez a raíz de las maldades de Ariel.
Nacha se alegra de ver a Génesis acompañada de Dayana Muri para darle el estudio con el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros? , comenzando con la lección 1.
Blancanieves planea darles a Lauren y Luis Mario una cordial bienvenida como dos nuevos miembros de la familia, para lo cual prepara una cena especial con la ayuda de Ivette y Roxana, que comentan la telenovela Prisionera, que está siendo emitida en esos momentos por La Primera de Televisión Española, a la que están muy enganchadas.
Enoc acude al Mesón Riazor, donde decide contratar personal para no tener que encargarse nada más que del mantenimiento del negocio, por lo que pone un anuncio ese mismo día en el periódico Segundamano.
Noemí Cuervo y Ariadna Francos Rodríguez aterrizan en Madrid, en el Aeropuerto de Barajas, donde toman un taxi que les lleva a Rivas, donde Noemí posee un pequeño chalé adosado, que está justo al lado de la Mansión Las Olivares.
Enoc Avellaneda contrata ese mismo día a su gran amigo Pancho Nández, a quien conoce de toda la vida, como encargado del mesón, lo que Pancho agradece y les recomienda a sus hermanos Alieyo y Melero -apodado Melendi por su parecido en las rastas al cantante asturiano-, por lo que, tras una breve entrevista, son contratados por Enoc.
El primer día en la farmacia le ha ido muy bien a Fiorella, lo que comenta a su prima Noemí cuando, ya desde su casa madrileña llama para avisar que han llegado.
Ginés Cuervo invita a Rosalía a cenar en un restaurante francés, lo que la mujer acepta encantada, cada día más enamorada del juez.
Echaba mucho de menos detalles como una cena romántica, detalles que rara vez tuvo su malogrado esposo Ariel, cuyo recuerdo no la atormenta, pues sabe que él se buscó su final.
Como dice el dicho: “quien mal anda, mal acaba”.
Lauren y Luis Mario se sorprenden mucho al recibir la gran bienvenida a la familia por parte de los Montenegro y Castaño en la cena que con cariño han preparado Blancanieves, Ivette y Roxana.
Noemí observa al mirar por la ventana de su cuarto que en la fachada lateral de la Mansión Las Olivares hay un cartel de “Se vende”, por lo que llama por teléfono, pues le interesa la casa.
Rebeca descuelga, y tras confirmar que vende el chalé por un millón de euros, acuerda con Noemí para enseñarle la casa por dentro el día siguiente.
Lauren y Luis Mario agradecen la bienvenida a la familia Montenegro Castaño; aceptan irse a vivir con ellos, pues necesitan recuperar el tiempo perdido, lo que alegra mucho a Blancanieves y su familia.
Rebeca cuenta a sus hermanas Paulina y Anaraida que al día siguiente va a enseñar la casona de Rivas a una joven que se ha interesado por la propiedad, lo que alegra a las hermanas, que cambiando de tema acuerdan irse a Torrevieja en el Puente de la Constitución, a lo que Zilá también se apunta.