LA VIDA SEGUIRÁ: (SÓLO CONTIGO) CAPÍTULO 21
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CAPÍTULO 21

En el barrio de Usera, Enoc les comenta a sus abuelos su malestar; no comprende cómo su madre ha callado por tantos años el secreto de su verdadero origen, ya que ahora es dueño el Mesón Riazor, que Agar ha puesto a su nombre para que sea su negocio, mirando por su porvenir.

Francisco Avellaneda y su esposa, Flora le piden que no sea quejumbroso, pues su madre tenía derecho a callarse si era su decisión.

A fin de contentarle, le entregan las llaves de su finca toledana, pues ellos pasarán en Torrevieja el Puente de la Constitución.

Emperatriz Cuervo y Abrahán coinciden al llegar a la misma vez a casa de las Olivares, donde al entrar comienza la merienda. Almudena llega poco después con Dulce María. Ginés llega pocos minutos después para hacer compañía a Rosalía y su familia.

La última en llegar es Nacha, que a pesar de no ser Testigo, ha sido invitada por Rosalía con consentimiento de las Olivares; Nacha se queda de piedra al ver cómo personas de distintas culturas moran en paz y unión, lo que le anima a pedir un estudio a Génesis, que encantada accede a dárselo, y le pregunta a Nacha qué es lo que más le ha impresionado, a lo que Nacha tercia que ha sido el amor que ve entre todos, lo que también comentan con Adrián, Quijote y Piero, que le hablan de cómo Jesucristo dijo que la marca de los cristianos verdaderos sería precisamente esa: “el amor entre sí”, lo que afirma la bella ex secretaria, que concluye: “Jesucristo tenía razón”.

Minutos después, Javier Parisini propone cantar cánticos del Reino mientras él toca el piano de Anaraida, que le ha dado permiso para usarlo. Todos aceptan cantar cuando lleguen los demás hermanos, pues han invitado a varios más. Paulina y Rebeca se hacen buenas amigas de Jared y Paloma esa tarde.

En Italia, Noemí le habla a Ariadna de sus primos, a quienes tiene muchas ganas de ver, por lo que dentro de unos días irá a Madrid dejando a su prima Fiorella Cuervo a cargo de la farmacia, ya que Ariadna también viajará a España para visitar a su tía abuela, Almudena.

Fiorella vive en Roma; es una joven muy moderna y rebelde, aunque muy responsable a la vez.

Fiorella lleva mechas rojas en su bonito cabello negro azabache.

En su rostro se dibujan unos labios sensuales y al lado derecho de su pequeña nariz lleva un piercing que le da un toque moderno a su rostro.

Viste con ropas de hippie, lo que hace gracia a Noemí.

El novio de Fiorella se llama Felipe Santibáñez y es procedente de Sevilla, pero lleva diez años viviendo en Roma.

Felipe pertenece a la etnia gitana; lleva el pelo largo hasta los hombros, lo que gusta a Fiorella, a quien no le atraen los hombres de pelo corto.

Paloma recibe a Sonia Urdiales y su hermana Noemí, que llegan en ese momento a la merienda y saludan a Rebeca y Paulina, que notan su malestar por estar rodeadas de personas no Testigos, lo que les desagrada, pero a fin de no discutir, prefieren callarse cuando en otro momento les hubieran pedido que se marcharan, pues no les gusta que les hagan el feo a sus amistades.

Noemí Cuervo llama a Fiorella por teléfono para que vaya a la farmacia a fin de sustituirles unos días, ya que viajará a España.

Fiorella acuerda presentarse en un par de horas, pues tiene que preparar una maleta para dormir en la rebotica las noches de guardia, por lo que Ariadna se va también a preparar su equipaje para su viaje a España mientras Noemí se queda para esperar a su prima.

Belinda Simbaña llega a la merendola de las Olivares acompañada de más hermanos que acaban de salir de trabajar y no podían llegar antes: Antonio López, Luis Miguel Simbaña, Mabel Dantés, Ivana Zapata y Jeremy Williams, que resulta ser hermano de los que fueran productores de la discográfica por la que Piero se hizo famoso.

Tras entregarle a Enoc las llaves de la Finca Avellaneda situada en Toledo, Francisco y Flora se marchan a Torrevieja en coche; durante el camino, el matrimonio recuerda al fallecido padre de Flora, Don Bonifacio Darío Gálvez, que falleció un año atrás a los 93 años.

En la merendola, Javier toca al piano el cántico 222 titulado “¡Fija la vista en el premio!”, que hace llorar a Blancanieves, Asahel y sus primos, pues trata también sobre la esperanza de la resurrección.

Roxana e Ivette, que hasta ahora se han opuesto a la religión, se emocionan tanto con el cántico que, al finalizar, le piden un estudio a Génesis, lo que alegra en gran manera a sus hermanos y primos.

Fiorella Cuervo llega a la farmacia antes de lo previsto; escucha las instrucciones de Noemí a fin de hacerse cargo de la farmacia en su ausencia. Noemí se irá al día siguiente con Ariadna, que ya tiene listo su equipaje para partir a la península ibérica.

En la merienda de las Olivares, todos hablan con gran ilusión sobre el Paraíso prometido por Dios en el que reinará la paz y el amor gracias al Creador de todas las cosas; mientras, en Torrevieja, Lara Ríos y algunos hermanos de la Congregación Habaneras observan con emoción una bella puesta de sol en la Playa de La Mata.

Génesis propone a todos cantar otro cántico, esta vez elegido por los hermanos Molinares, lo que todos aceptan.

Se trata del primero que oyeron Blancanieves y sus seres queridos, “¡Vida sin fin, al fin!”, que es entonado con gran alegría y esperanza; el mismo cántico lo canta el grupo de Lara Ríos en Torrevieja en la Playa de La Mata, acompañados por la guitarra que toca la propia Lara, gran amante de la música desde siempre.

Noemí Cuervo prepara su maleta para salir de Italia al día siguiente y llama a Ariadna para comprar los billetes. Juntas van a hacer la reserva por Internet tras cenar en una pizzería del centro de Roma y tomar un helado en la heladería de al lado llamada Bar Sì.

En casa de Rebeca y Paulina todos comienzan a bailar canciones como Antes muerta que sencilla, Tiempo de vals, Vive la vida, Bulería, ¿Cómo quieres que te quiera?

, Dale Don Dale, Se me va la vida, Bombón latino, Abre tu mente, Mariacaiprinha, Qué será y La boda real.

Bailan todos unos con otros, muy alegremente, en un ambiente sin alcohol ni drogas.

A las nueve de la noche llega la hora de despedirse, por lo que todos cantan el cántico 222 titulado: “¡Gracias, Jehová!”.

Más tarde, cada familia comenta en su casa lo bien que lo han pasado en la merendola.

Blancanieves se despide de Adrián, que se va a su casa con su madre, quien a su vez se despide de Ginés.

Felipe Santibáñez le pregunta a su novia, Fiorella, si quiere que la ayude en la farmacia, lo que la joven hippie agradece respondiendo que no es necesario, pues conoce todas las funciones del negocio.

Al día siguiente, Noemí e Ariadna Francos Rodríguez se marchan a España en avión, mientras Fiorella se prepara para su primer día como encargada temporal del negocio preparando la caja.

Blancanieves y Adrián preparan las invitaciones de boda para repartir entre familiares, amigos y hermanos de las congregaciones que van conociendo poco a poco; mientras, Lauren y Luis Mario están hechos un manojo de nervios a falta de un día por saber el resultado de las pruebas de ADN.

Génesis sale a predicar en grupo con Abel, Jezabel y Dayana, con quienes conversa sobre Apocalipsis, ¡se acerca su magnífica culminación!, obra que examina a fondo el último libro de la Biblia, editada por los Testigos de Jehová.

Asahel reflexiona sobre cuánto ha cambiado su vida desde que rompió su relación amorosa con Maximiliano, que también piensa en lo que fue su historia de amor, ahora vista desde su nueva óptica espiritual, obligando a su corazón a reconocer que no eran del todo felices.

Al día siguiente, Lauren y Luis Mario acuden con los hermanos Montenegro y Castaño al Hospital Clínico San Carlos, donde el Doctor Frelorio Casademunt les invita a pasar a su consulta.