CAPÍTULO 20
Diana Guadalajara muere en la cárcel tras pegarse un tiro en la sien, lo que no tarda en saber el mundo entero a través del canal internacional de Televisión Española, donde un joven periodista conocido como Manolo Victoria se encarga de dar la noticia.
Rebeca y sus hermanas suspiran aliviadas al saber de la muerte de la asesina de su madre, Atenea Olivares. Ahora tienen en mente la maravillosa esperanza de la resurrección y confían en poder ver de nuevo a su madre en el Paraíso que Dios promete en su Palabra la Biblia.
Seguros de que no volverán a caer en pecado si van acompañados, Asahel y Maxi salen a predicar con Alejandro y Abel, con quienes en una cafetería repasan algunas lecciones del folleto ¿Qué exige Dios de nosotros?
Zafiro Barrionuevo camina solo por los alrededores del Museo Thyssen, donde entra a fin de visitarlo, pues ha pasado muchas veces por delante y nunca ha tenido la oportunidad de entrar.
Nacha es ascendida en el spa ese día como directora ejecutiva durante una reunión convocada por Rosalía, lo que agradece la que hasta hacía poco era una más de las secretarias de la familia. Rosalía la felicita por su nuevo cargo.
Blancanieves y Adrián sacan al pequeño Ismael en el cochecito por la Plaza Mayor, donde se hacen fotos con el pequeño cerca de la Casa de la Panadería, fachada que les encanta, y planean visitarla por dentro, pues se lo han recomendado.
Monalisa vuelve de la Argentina, donde ha pasado unos meses; al ver a Rosalía se queda de piedra al verla tan cambiada y más religiosa que nunca. No da crédito al saber que todos poco a poco se están convirtiendo en Testigos de Jehová.
Ivette comenta a Roxana que desea tener novio, pues envidia de manera sana a su prima Blancanieves; Roxana, además de aconsejarle que, vista de manera más moderna, le insta a que no se desespere, añadiendo: “el amor no debe buscarse, pues aparece cuando menos uno lo espera”.
Neila Gálvez se suicida pegándose un tiro en la nuca, pues no logra superar la muerte de su patrona, Anastasia, ni la de su buena amiga Diana Guadalajara.
Después de presenciar tan horrible escena, Priscilla, Cristal y Chiquinquirá se marchan a Brasil días después, dejando la mansión a cargo de un nuevo mayordomo, un hombre de 52 años llamado Florencio Palacios.
El sábado 27 de noviembre, Alejandro y Génesis se preparan para el día especial de asamblea estudiando La Atalaya, concretamente el artículo “Ve de un sitio a otro en la tierra”, basado en el folleto Veamos “la buena tierra”, publicación de los Testigos que fue presentada en las Asambleas Internacionales del año 2003.
Estudian junto a Abel, Jezabel, Blancanieves y Adrián, que agradecen les hayan sido explicadas con detalle las dudas que les surgen.
Al mismo tiempo, pero en casa de las Olivares, Zilá estudia el mismo artículo con Rebeca, Paulina, Piero y Anaraida.
El domingo 28 de noviembre, se despiertan todos a las 8 de la mañana a fin de llegar a tiempo al Día Especial de Asamblea; van en el autobús que ha contratado la congregación, por lo que cada cual se prepara para estar en el punto de encuentro a las 10:30; casi una hora más tarde llegan al Salón de Asambleas.
Quienes no lo conocen quedan maravillados al ver los exteriores del gran salón situado cerca de Ajalvir.
Blancanieves y quienes con ella van -su familia y la familia Velázquez-, quedan encantados también al ver la belleza de interiores: el auditorio, plataforma y hasta la piscina para bautismos.
Todo el auditorio está limpio y da honra al nombre de Dios que representan los Testigos: Jehová, nombre de Dios en hebreo.
La asamblea comienza con un preludio musical a las 11:50; todos se sientan entre la segunda y la tercera fila, justo frente al atril para no perder detalle de la instrucción que van a recibir.
Tras el preludio musical, el presidente invita a los asistentes a ocupar sus asientos para entonar el cántico 42 titulado “Este es el camino”, que el auditorio canta con alegría y determinación.
Tras la oración inicial, se da paso al discurso titulado Por qué escuchar la voz de Jehová, durante el cual se recalca porqué es urgente obedecer los mandatos de la Biblia, lo que Blancanieves, Adrián, Asahel y Maximiliano escuchan con mucha atención, absorbiendo cada palabra, cada texto bíblico que se lee durante la consideración.
Dado que Blancanieves fue aconsejada por Zilá de que la asamblea sería larga, Ivette y Roxana se han quedado en casa al cuidado del pequeño Ismael, mientras los demás disfrutan del discurso Hagamos todas las cosas para la gloria de Dios, durante el cual se recalca lo que es imprescindible que un cristiano haga para alabarle.
Las pautas y reflexiones gustan mucho al auditorio, que aplaude al finalizar la disertación, tras la cual se anima a ponerse en pie el auditorio para cantar el cántico 139 titulado “Escuchen las nuevas del Reino”, entonado con alegría y fuerte voz por parte de los cientos de presentes.
Tras el animador cántico, llega el discurso Escuchar cuando Dios habla nos protege, que todos escuchan con gran atención, mas en particular encanta de manera especial a Blancanieves y sus acompañantes el discurso Vivir a la altura de nuestra dedicación glorifica a Jehová, en el que se presentan frente a la plataforma los candidatos al bautismo cristiano.
En el discurso, se detallan los requisitos imprescindibles para poder bautizarse.
Tanto Blancanieves como sus hermanos y los demás lloran de emoción al oír que, según su estudio, si lo desean, pronto podrán bautizarse como Testigos de Jehová.
Y ese es también el deseo de Rebeca, Paulina, Anaraida, Piero, Melania, Rosalía, Blancanieves, Adrián, Asahel y Maximiliano, que piensan comunicar su determinación a quienes con tanto cariño les dan clases de la Biblia.
Una vez terminado tan emotivo discurso, los candidatos responden “¡Sí!” a dos preguntas que les formula el discursante, que es hermano de Belinda Simbaña, un joven de 35 años llamado Aarón, que tras la confirmación de los que se van a bautizar, invita al auditorio a cantar de pie el cántico 13 titulado “Dedicación cristiana”.
Tras el cántico, se hace un intermedio para comer.
Blancanieves abraza a Zilá para darle las gracias por haberles llevado a la asamblea, pues está encantada con todo cuanto está aprendiendo y escuchando.
Zilá le devuelve el abrazo y los lleva a ver los bautismos de los nuevos Testigos de Jehová, entre los cuales están hermanos de la congregación a la que asisten, hermanos que ese día lo son con todas las letras como Jared Cuervo y Paloma Cuervo, que es sobrina de Ginés, que, al verlos bautizarse llora de emoción, al verlos convertirse en siervos del Dios verdadero.
Por tanto, le dice a Alejandro que él desea bautizarse, lo que alegra sobremanera al joven hermano de Génesis, quien llora de gozo al ver a su hermana Topacio entre ellos.
José Abelardo Láez abraza a su amada Paloma cuando sale del vestuario tras su bautismo, pues son marido y mujer; juntos sirven en la Congregación Las Palomas, de Madrid.
Dado que tienen asignado el primer turno de comida, Zilá y sus demás acompañantes van hacia el gran comedor pasando por el recibidor del precioso salón, que encanta a Blancanieves y Adrián.
Durante la comida, Zilá encomia a los estudios de Alejandro y Génesis, sin olvidarse de los suyos por su decisión de querer bautizarse, decisión por la que también les felicitan los hermanos Molinares y el resto del grupo, que tras la comida sale a la gran terraza del salón, desde donde puede verse Betel, en la carretera de Torrejón de Ardoz.
Betel es la Sede Nacional de los Testigos de Jehová.
En la terraza, Eva y Abrahán deciden bautizarse al mismo tiempo, si les fuera permitido.
Termina el intermedio y comienza a sonar el preludio musical que dará comienzo al programa vespertino, por lo que el auditorio se llena de nuevo poco a poco a fin de estar listos para cuando Javier Parisini, el presidente de la sesión, dé inicio con el primer cántico de la tarde.
Al acabar el preludio musical, Javier invita al auditorio a cantar el cántico 18 titulado “Bendice nuestra cristiana hermandad”.
Tras el cántico, se considera el estudio de La Atalaya resumido; el artículo se titula “Ve de un sitio a otro en la tierra”, que los asistentes escuchan con atención, imaginándose por las ilustraciones de la revista cómo será el bello Paraíso que Dios promete en la Biblia.
En el discurso Cómo fortalece a nuestros jóvenes escuchar con atención la Palabra de Dios, la juventud congregada en el auditorio escucha con atención los consejos que imparte el discursante, Aarón Simbaña.
Ivette y Roxana conversan en casa sobre lo raro que les parece que su familia se haya vuelto tan religiosa, lo que no les critican, aunque ellas no son muy amigas de los Testigos de Jehová, pues aún los ven como una secta, declaración que Zilá les ha negado muchas veces.
Al concluir el discurso Pequeñuelos que escuchan a Dios y aprenden, se entona el cántico 183 del cancionero, que lleva por tema El lugar de los jóvenes en el pueblo de Dios, que gusta mucho a Asahel y Maximiliano, que lo cantan abrazados, ya no como novios, sino como amigos íntimos, lo que preocupa a Adrián, pues teme que vuelva a resurgir el amor entre ellos.
Tras el cántico, llega el discurso final, titulado Prestemos constante atención a la enseñanza divina, que es presentado por el hermano Charles Sinutko, el testigo de la experiencia “Algo mejor que la fama”, que recalca en los presentes la importancia de leer la Biblia a diario, prestar atención a las enseñanzas de Cristo Jesús y hacer caso a los mandatos de Dios.
Al oír el nombre del hermano, Piero se acuerda de la experiencia que lo hizo despertar de sus sueños de ser más famoso y se lo dice a Rosalía en voz baja, quien también lo recuerda de haber leído la experiencia en la revista quincenal ¡Despertad!
Charles termina el discurso con una interesante frase: “Silencio. ¿Estás escuchando la voz de Jehová? Jehová está hablando. ¿Le escuchas? Entonces … ¡OBEDECE!”.
El auditorio aplaude por casi un minuto, tras el cual, Javier Parisini invita a los asistentes a cantar el cántico final, titulado “Jehová, nuestra fuerza y poder”.
Tras la oración de conclusión, el auditorio aplaude gozoso y agradecido por la instrucción recibida.
Al regresar en autocar, todos comentan lo hermoso que ha sido ese día, pues para muchos ha determinado su decisión de bautizarse como Testigos de Jehová, lo que alegra los corazones de quienes imparten los estudios, que están dando buen fruto.
Asahel y Maxi están luchando cada día por verse como amigos, aunque tengan que esforzarse por dominar sus sentimientos y no dejar que su corazón les traicione, pues por mucho que lo quieran negar, se siguen amando.
Mas quieren esforzarse por cumplir con todo cuanto han aprendido en el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros?
, ya que, desde la próxima semana, empezarán a considerar el libro El conocimiento que lleva a vida eterna.
Esa noche, Ivette y Roxana se van a la discoteca Mito, donde se emborrachan; quieren alejarse de todo lo que consideran fanatismo religioso por parte de su familia.
Esa noche, Adrián lee La Atalaya titulada “666. ¿Qué significa la marca de la bestia?”, con fecha del 1 de abril de 2004, cuyos artículos le interesan mucho.
Ivette y Roxana se tiran toda la noche bailando en la discoteca Mito, donde coquetean descaradamente con Mahanaím Simbaña, que ha dejado a cargo de Jared Cuervo el Hostal Rubio.
Blancanieves lee un artículo que trata de “la gran muchedumbre”, las personas que, según la Biblia, sobrevivirán a la predicha “gran tribulación” y podrán vivir en un Paraíso cuando Dios haya eliminado por completo la maldad de la Tierra en lo que los Testigos llaman “Armagedón”.
Al día siguiente, Adrián y Blancanieves hacen la lista de invitados y miran tarjetas para las invitaciones, pues quedan pocas semanas para su enlace.
Ese mismo día escoge su vestido de novia con la ayuda de Melania, decantándose por un vestido precioso de color blanco, aunque se siente impura por la violación, mas recuerda que Adrián no lo tendrá en cuenta.
Agar y Mari Pepi se van a Torrevieja para pasar allí unos días hasta que acabe el Puente de la Constitución, quedándose también el Día de la Inmaculada.
Zilá les habla a Rebeca y Paulina de las reuniones sociales que en ocasiones organizan los Testigos, lo que gusta a las Olivares, que se preguntan si pueden hacer una, a lo que Zilá responde que no ve inconveniente, por lo que las Olivares hablan el martes con varios hermanos de su congregación para invitarles a una merienda en su casa, donde también son invitadas las familias Montenegro Castaño y Velázquez Pelayo.