CAPÍTULO 14
Al día siguiente, Zilá pide permiso a Rebeca y Paulina para salir un rato a predicar, lo que las hermanas conceden después de que Zilá les explica que se negó a ir a la manifestación porque como Testigo, es neutral en todo cuanto tiene que ver con la política, lo que parece bien a las Olivares, pues a diferencia de otras religiones que no dudan en implicarse de lleno en asuntos políticos, los Testigos de Jehová se mantienen neutrales.
Al llegar al Salón del Reino, Zilá y Génesis se abrazan y piden salir juntas al conductor de la salida a la predicación, que resulta ser un hermano mayor llamado Celso Uribe, quien al preguntar si hay más arreglos, Alejandro levanta la mano para afirmar que ha quedado con Abel, lo que parece bien a Celso, que concluye pidiendo a un hermano de nombre Jesé Lamela hacer la oración de conclusión.
Al salir del salón, Jezabel se va con su buena amiga Dayana Muri, con quien Celso la ha asignado. Dayana es una evangelizadora a tiempo completo – lo que los Testigos llaman una precursora-, procedente de Suiza.
Mientras llegan a un territorio cercano al salón, Zilá le cuenta a Génesis que sus patronas Rebeca y Paulina asistirán a la reunión esa tarde, lo que alegra mucho a su amiga, porque piensa será muy positivo y animador para ellas conocer a más miembros de la confesión religiosa.
Zilá también lo cree, añadiendo que ir a la reunión les animará a continuar con el estudio.
Al volver a casa de tomar una copa por el centro de Madrid con Matthew, Piero cuenta a su madre que Paulina estudia la Biblia con los Testigos de Jehová, a lo que Rosalía contesta que ya lo sabe, pues Rebeca llamó a Morelia para contarle.
Rosalía nota entusiasmado a Piero por tal motivo, y le pregunta la razón, a lo que su hijo responde que sus preguntas respecto a la sangre han sido respondidas a la luz de la Biblia por parte de Zilá, contando a su madre con todo detalle y cuanto recuerda de la explicación sobre el espinoso asunto de la sangre que tanto intrigó siempre a la matriarca; quedando muy interesada por la explicación de su hijo.
La conversación se ve interrumpida al sonar el teléfono, pues Paulina avisa a su novio que no podrán verse esa tarde, ya que acudirá por primera vez a una reunión de los Testigos.
Aún en línea, Piero activa la función manos libres, comentando a su madre que Paulina irá a la reunión.
ROSALÍA: Pues yo también quiero ir. Me interesa conocer a fondo las enseñanzas de los Testigos de Jehová. Tengo muchas preguntas.
PAULINA: Pues vénganse con nosotros.
Rebeca le hace una señal a Paulina haciendo amago de pulsar el manos libres, que Paulina concede.
Rebeca toma la palabra , invitándoles a comer.
A las cuatro irán al salón, pues la reunión dará comienzo a las cinco de la tarde, lo que aceptan Rosalía, Piero, Melania, Blancanieves y Adrián, que se apuntan a ir, intrigados por el repentino interés en los Testigos de Jehová.
Al ver llegar a los invitados por Rebeca y Paulina al lugar de adoración, Zilá les da una calurosa bienvenida, pues ella ha estado comiendo en casa de los hermanos Molinares; le agrada mucho la iniciativa que han tomado Paulina y Rebeca en invitar a sus amigos a una reunión en la que nunca han estado ni siquiera ellas.
Rebeca y Paulina se muestran agradecidas cuando Alejandro les da la bienvenida a la “casa de Jehová”, expresión que encanta a los recién llegados, que son recibidos con interés y cariño por los demás hermanos de la congregación hasta que a las cinco en punto sube a la plataforma Celso Uribe, que da comienzo a la reunión con un cántico que todos siguen con un cancionero marrón de pastas duras titulado Canten alabanzas a Jehová.
El cántico seleccionado es el número 15, que lleva por título Vida sin fin, ¡al fin!
, cántico favorito de Zilá y Génesis, cuya letra encanta a Rebeca, Paulina, Piero y Rosalía.
Tras el cántico y oración inicial -que hace Alejandro al subir a la plataforma-, Celso da paso al Discurso Público titulado Esto significa vida eterna, a cargo de un suizo de 32 años llamado Javier Parisini, presentado como miembro de la Congregación Peñagrande.
El discurso emociona a Rebeca y Paulina cuando leen el texto de Juan 17:3, que dice: “Esto significa vida eterna, el que esté adquiriendo conocimiento de ti, el único dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”.
Las jóvenes se alegran al pensar que, al estudiar la Biblia, tienen la posibilidad de vivir para siempre en un paraíso terrestre si aplican en su vida lo que aprenden, lo que llega a sus corazones; Blancanieves y Adrián meditan en lo que están oyendo, al igual que Rosalía.
Por ello, y muy animados, piden un estudio tras la reunión, lo que regocija mucho a Zilá y Génesis, que se ofrecen a dárselo; por tratarse de un chico, Alejandro le brinda encantado el estudio a Adrián, que agradece su buena disposición.