LA VIDA SEGUIRÁ: (SÓLO CONTIGO) CAPÍTULO 13 #3
73%

CAPÍTULO 13 #3

Asahel y Maximiliano pasean cogidos de la mano por Chueca -el barrio gay de Madrid-, donde se encuentran con Zafiro Barrionuevo y su novio Ángel Jesús, a quienes invitan a ver el piso en el que viven en ese mismo barrio, lo que aceptan encantados Asahel y Maximiliano, que se están haciendo buenos amigos de la simpática y efusiva pareja.

Paulina Olivares ve en el buzón de su casa un tratado de los Testigos de Jehová, que lee con mucho interés.

Después, se lo da a su hermana Rebeca, que, tras leerlo, queda muy interesada en la publicación, tanto que rellena el cupón que se halla al final del tratado como solicitud de ser visitada en su domicilio por los Testigos de la zona.

Abel y Jezabel van a cenar a casa de Eusebio, que les ha invitado a pasar un rato agradable, pues se siente solo y le gusta rodearse de los jóvenes de la congregación; a la invitación se unen agradecidos también Génesis y su novio Alejandro, a quienes Eusebio quiere aconsejar que tengan cuidado en su noviazgo, pues los testigos no pueden tener relaciones sexuales sin estar casados.

Piero se siente feliz cuando Matthew le confirma que al día siguiente le será realizada una sesión de fotos para su disco, lo que emociona al cantante, que ya desea sacarlo a la venta.

Blancanieves llora al recordar la violación salvaje por parte de Ariel y en la consecuencia que le acarreó: un embarazo que jamás hubiera deseado. Aunque sabe que la criatura no tiene culpa, maldice que lleve su sangre.

Cecilia lee con interés el tratado que le ha entregado el joven Ramón Fonseca, por lo que decide buscar un lugar de reuniones de los Testigos para informarse sobre cómo estudiar la Biblia con ellos.

Al día siguiente, una masacre azota la ciudad de Madrid al estallar bombas en cuatro trenes de Cercanías en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo, matando a 190 personas y dejando 1800 heridos.

El 11 de marzo de 2004 queda, así como una fecha trágica en la que España queda aterrorizada y el mundo no da crédito, según se va difundiendo la noticia.

Al ver las noticias, Blancanieves llora desconsoladamente al ver los cadáveres esparcidos por las vías del ferrocarril y los trenes partidos y chamuscados en parte por los horribles atentados.

Al verlo en la mansión, Rosalía y Melania lloran por las víctimas mortales y deciden ir a ayudar en lo que sea menester a los heridos mientras en los continuos avances de noticias, se ven las reacciones de España entera, que llora la tragedia mientras los políticos culpan del ataque terrorista a la banda ETA.

El Presidente del Gobierno, José María Aznar, anuncia tres días de luto nacional.

Los canales de televisión añaden un lazo negro a su programación en señal de duelo mientras no cesan de informar las novedades sobre la brutal masacre.

Dado que los convoyes iban abarrotados, pues el salvaje ataque ha tenido lugar durante las primeras horas de la mañana, más devastación han causado, pues son horas puntas para los pasajeros.

La devastación resulta espantosa. Según uno de los supervivientes, la onda expansiva ha sido tan fuerte que un vagón entero se ha elevado por los aires a un metro de altura y añade que, al apearse, aquello parecía un campo de batalla, y acaba diciendo con pesadumbre: “Es horrible vivir una carnicería así”.

Otro superviviente añade que los terroristas habían dejado en el interior de los trenes mochilas con explosivos, que más tarde detonaron valiéndose de teléfonos móviles.

Al ver lo sucedido en televisión, Génesis se echa las manos a la cabeza y llora, muy nerviosa sobre todo al saber que también ha sucedido en Atocha, cerca de su domicilio.

Desesperada, llama a Alejandro, que corre a consolarla, pues sabe lo mucho que le afectan ese tipo de noticias.

Cuando ya se ha calmado un poco tras tomarse una tila, Génesis llama a sus hermanos en la fe de su congregación de Madrid -Congregación Embajadores-, a fin de cerciorarse que están todos bien, lo que calma aún más su desesperación.

Minutos después, llaman al timbre. Alejandro abre e invita a pasar a Eusebio Alcántara, que está conmocionado por la absurda y grotesca masacre, que hace llorar también a la familia Avellaneda, que en esos momentos recibe la visita de Eva, quien aún no da crédito, y está cada día más preocupada por su hermana Fernanda, ya que no estaba en su casa cuando fue a Madrid y no contesta ni al fijo ni a su teléfono móvil.

Al ver en las noticias la masacre y todo cuanto ha provocado, Cecilia decide volver a Torrevieja, pues para ella, Madrid ya no es una ciudad segura para empezar de cero con su sobrina Yanire, razón por la cual informa a Valle Romani que dejan el hostal, y a la mañana siguiente, regresan a Torrevieja.

Asahel y Maximiliano se reúnen en la Mansión Rosalía con Natanael y Lemuel al enterarse del ataque terrorista, donde comentan la tragedia mientras toman infusión de hierbas con Morelia y Monalisa, sin apagar el televisor a fin de estar informadas.

Génesis y sus hermanos deciden irse ese mismo día de regreso a Madrid; Alejandro les ofrece llevarlos en coche, pero a las seis de la madrugada del día siguiente, a fin de estar despejado en el viaje, con lo que los hermanos Molinares se muestran de acuerdo y agradecen su disposición.

Al día siguiente, Rebeca informa a Paulina que va a contratar a una sirvienta que le han recomendado en la agencia de servicio doméstico, pues la anterior tuvo que darse de baja por maternidad.

Rebeca ignora que la joven a la que le han recomendado -llamada Zilá Soler, mexicana, de 22 primaveras-, es Testigo de Jehová.

Pero no tardarán en enterarse, pues Zilá se presenta enseguida en la casa de las Olivares para ser entrevistada esa misma tarde y solo pone una condición en su disponibilidad horaria, pues tiene reuniones semanales de su religión, confirmando así que es Testigo de Jehová, razón por la cual Rebeca y sus hermanas no dudan en contratarla asegurando que respetarán sus horarios de reunión.

Zilá agradece que hayan sido flexibles, y comenta que solo necesita las tardes de los martes, jueves y domingos, pues esos días tienen lugar en la Congregación Embajadores, lo que Rebeca concede sin poner pegas, y le comenta a la sirvienta que hace muy poco debieron pasar los Testigos mientras estaban ausentes, pues les dejaron en el buzón un tratado bíblico que leyó primero Paulina y luego se lo dejó para que lo leyese, admitiendo que le resultó muy interesante, lo que agrada mucho a Zilá, que se ofrece a darle un estudio bíblico si lo desean, lo que Rebeca agradece, y Paulina también lo acepta; Anaraida declina el ofrecimiento con educación añadiendo que quiere esperar a ver cómo les va a sus hermanas, lo que a Zilá parece razonable.

Como último punto en la entrevista, acuerdan que la sirvienta entrará interna a la casa de las Olivares desde el lunes 15 de marzo, hasta cuando tiene pagado el Hostal Rubio, donde ha vivido desde que fue despedida de casa de una familia por no querer acostarse con el dueño, al que tuvo que denunciar por acoso sexual, lo que cuenta a las Olivares, que se quedan impactadas.

“De buena te libraste entonces” -tercia Paulina, a lo que la sirvienta le da la razón, pues lo pasó muy mal durante ese oscuro periodo.

Los hermanos Molinares llegan a su casa de Madrid, donde llega minutos después Ramonchu, que ha sido avisado de su temprano regreso a causa de la masacre terrorista por Abel, que se alegra mucho de ver a su mejor amigo.

Cecilia y Yanire se hospedan en el Hotel Fontana de Torrevieja, donde Cecilia piensa buscar un piso, mas está en duda sobre si buscar en Torrevieja, o en los alrededores, donde ve buenos precios en la revista quincenal gratuita Torreguía.

Zilá solicita a Valle Romani la devolución del importe de las noches restantes, pues ha encontrado trabajo en una casa de familia, por lo que deja el Hostal Rubio.

Valle no duda en hacer la devolución y le desea mucha suerte, lo que la sirvienta agradece.

Media hora después Zilá llega a la Mansión Olivares, donde Anaraida le enseña la que será su habitación.

Rebeca agradece la buena disposición de la Testigo, pues ella le pidió que se mudara el sábado a fin de comenzar cuanto antes su estudio bíblico, usando como material el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros?

Esa mañana de sábado, Abel sale a predicar con su amigo Ramonchu, que también pertenece a la Congregación Embajadores.

Durante la predicación, conversan sobre la barbarie terrorista, pensando cómo usar lo que ha ocurrido para hablar a la gente del territorio sobre lo que en su argot religioso llaman “las buenas nuevas del Reino de Dios”.

Piero hace la sesión de fotos esa mañana, pues fue cancelada el día de los atentados por decisión de los hermanos Williams, lo que Piero comprendió, pues la masacre fue horrenda, nunca habían visto nada parecido, ni desean que vuelva a ocurrir.

Los hermanos Molinares son informados esa tarde de que hay hermanos heridos en los hospitales, que han sido víctimas de los atentados del 11 de marzo, por lo que Génesis llama a Marisol para contarle que han tenido que volver a Madrid para apoyar a sus compañeros de creencias, pero que pocos días antes de su boda estarán de nuevo en Torrevieja, lo que Marisol agradece, pues el día de su boda no sería igual sin sus buenos amigos, a quienes siempre ha respetado aunque sus creencias no sean las mismas.

Morelia pregunta a Rosalía qué opinión tiene de los Testigos de Jehová, a lo que su patrona y amiga responde que los ve como buenas personas, aunque nunca ha entendido porqué se niegan a aceptar transfusiones de sangre.

Esa misma tarde, Paulina aprovecha la visita de su novio Piero para contarle que ha comenzado a estudiar la Biblia con los Testigos de Jehová, lo que sorprende mucho al joven cantante, que al conocer a Zilá, la interroga sobre un tema que siempre le ha llamado la atención: la negativa a la sangre.

La sirvienta le sirve un café con pastas, y con el permiso de Paulina, se sienta para explicarle a la luz de la Biblia cuanto tiene que ver con la complicada cuestión de la sangre, dejando a Piero boquiabierto mas satisfecho por las respuestas tan bien argumentadas de Zilá, que le resultan de lo más convincentes.

Para cambiar de tema, anuncia a su novia que su disco La vida seguirá saldrá a la venta el 22 de marzo, lo que alegra a la bella muchacha, que felicita al que ya considera su príncipe azul a pesar de contar solo 16 primaveras.

Desde su habitación, Rebeca telefonea a su tía Morelia para contarle que está estudiando la Biblia con una Testigo de Jehová, que es su nueva sirvienta, la mexicana Zilá Soler, lo que sorprende mucho a Morelia, que se extraña aún más al saber que también Paulina ha accedido a estudiar la Biblia.

Zilá aprovecha su hora libre esa tarde para llamar a su buena amiga Génesis Molinares, con quien comparte su entusiasmo por haber encontrado trabajo en una casa de Rivas, donde además ha conseguido dos estudios, pues las dueñas se han interesado en la Biblia, lo que alegra mucho a Génesis, que comparte con ella la experiencia que tuvo en Torrevieja al predicar a Eva Tejeiros, que les llegó a pedir las revistas La Atalaya y ¡Despertad!

Sentadas en el sofá del salón, Rosalía y Melania conversan sobre la poca importancia que han dado a la Biblia en sus vidas; en ese momento llega Morelia con un aperitivo y les comenta lo sorprendida que está, pues Rebeca y Paulina han comenzado a estudiar con los Testigos de Jehová, lo que extraña a madre e hija, aunque se alegran de que siendo tan jóvenes se hayan interesado por estudiar la Biblia.

Y es que Rebeca y Paulina se están tomando tanto en serio el estudio recién comenzado, que aceptan la invitación de Zilá cuando les invita a asistir juntas a la reunión del domingo en el Salón del Reino situado en la Calle Martín de Vargas, pues además de querer saber más sobre la Biblia, desean conocer más testigos.

Los telediarios de las distintas cadenas informan al unísono de que ha sido convocada una manifestación para condenar la masacre terrorista del jueves 11 de marzo, lo que lleva a millones de personas a las siete de la tarde a echarse a las calles para gritar “¡NO AL TERRORISMO!” Entre los asistentes a la multitudinaria manifestación, se encuentran Blancanieves, Adrián, Piero, Melania, Paulina, Rebeca y Rosalía, que gritan con fuerza: “¡En Madrid no está lloviendo, Madrid está llorando!”, pues se ha puesto a llover a cántaros.

La manifestación recorre desde la Puerta de Alcalá, pasando por Atocha y acabando en la céntrica Puerta del Sol, donde se lee un manifiesto de condena absoluta al terrorismo, al que aplauden los presentes, cuyos rostros en su mayoría lloran la tragedia que acabó con 192 almas.