CAPÍTULO 15
Cecilia comienza a sentir remordimientos de conciencia por haber acabado con la vida de su hermana, por lo que decide entregarse voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Torrevieja, mas no todavía, pues antes desea dejar a su sobrina protegida.
Esa tarde de domingo se vuelven a Madrid, lo que extraña a su sobrina.
Cecilia le replica que le ha salido un trabajo y desde entonces no podrá encargarse de ella, pero la dejará en buenas manos con una familia de la que su amiga murciana Coral Sánchez le ha hablado, nada menos que la familia Velázquez Pelayo.
Lo que en ese momento no recuerda Cecilia es que Adrián es parte del clan, aunque le recuerda de cuando se conocieron en Telepizza.
Asahel y Maxi se presentan en la Mansión Rosalía, donde en esos momentos acaban de llegar Melania y Rosalía de la reunión, de la cual han salido encantadas, pues les ha parecido muy agradable estar entre personas tan pacíficas y amorosas como son generalmente los Testigos, lo que comentan con Asahel y Maximiliano, que no pueden dar crédito a lo que oyen, pues su opinión es que se trata de una secta, a lo que madre e hija replican que de secta nada, pues las sectas siguen las directrices de un hombre, a veces dando gloria a un ser humano y no a Dios, lo que no convence a la pareja, que empieza a despreciar y hasta a mirar mal a Rosalía y Melania.
Una semana después, tras el cambio de gobierno en España del Partido Popular al Partido Socialista Obrero Español, Blancanieves y Adrián comienzan a asistir con regularidad a las reuniones de los Testigos con Zilá y Génesis, para gran alegría de las buenas amigas.
Y no solo por la pareja, sino por Rosalía, a quien Génesis imparte el estudio con el libro El conocimiento que lleva a vida eterna.
Génesis y sus hermanos, que por ser Testigos de Jehová no acudirán a la ceremonia eclesiástica, se acercan a ver a Marisol salir de casa de su madre y alaban su belleza. El vestido de novia es de un color champán precioso con un hermoso velo.
Rosalía intenta convencer a Maxi de que lo que les están enseñando los Testigos es la verdad sobre lo que Dios quiere que la humanidad haga: obedecer sus mandamientos para poder salvarse cuando venga el fin del “sistema de cosas” actual.
Para que se convenza por sí mismo, le entrega a su hijo el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros?
, folleto de 32 páginas que Rosalía pidió a Zilá para poder hacer ver a su hijo que los testigos no son una secta.
Aunque Maximiliano acepta leerlo, no está convencido de que esa religión sea la verdadera, como le insiste su madre.
Zilá también está muy contenta por darle el estudio a Melania, que disfruta mucho de cuanto aprende, pues le resulta una maravilla la esperanza de poder vivir para siempre en un paraíso terrestre si es obediente a lo que Dios exige de ella.
Por su parte, Ivette Castaño está sorprendida por lo que está haciendo su prima Blancanieves de estudiar la Biblia, lo que le parece muy drástico y extraño, pues en su familia es raro que sean religiosos, mas piensa que para todo hay una primera vez en la vida.
Después de haber reflexionado mucho su decisión, Cecilia se presenta en la Mansión Rosalía con Yanire, a quien la dueña acepta acoger al serle revelado por la misma Cecilia el crimen que ella misma ha cometido al acabar con la vida de su hermana, Julina.
Tras despedirse de su sobrina llorando, se va al Hostal Madrid, situado en la céntrica Calle Esparteros, donde recoge sus maletas y paga lo que dejó a deber a la mucama de la limpieza.
Sin perder más tiempo, al llegar a la Estación Sur de Autobuses, sita en Méndez Álvaro, toma el primer bus hacia Torrevieja con la idea de entregarse voluntariamente como ha prometido a Rosalía ante la Guardia Civil.
En Orihuela, Brandon se emociona al ver entrar a Marisol en la iglesia; tras la ceremonia eclesiástica, ya convertidos en marido y mujer, se van en el coche nupcial que conduce Agar a la sesión de fotos en la Torre del Moro -situada en el camino a Torrevieja por la costa-, y después al Parque de las Naciones, situado cerca de una de las entradas a Torrevieja por el este.
Cecilia llega más pronto de lo previsto a Torrevieja, pues apenas había vehículos en carretera, y al llegar, se va directa, aunque muerta de nervios al cuartel de la Guardia Civil situado muy cerca de la estación de autobuses, donde casualmente se encuentra la agente Adá Montejo, quien, al escuchar la confesión de Cecilia, se queda de piedra al saber cómo y porqué llevo a cabo el homicidio.
Acto seguido, Adá la detiene. Minutos después, Cecilia, destrozada por perder su libertad, es encerrada en la misma celda que Anastasia Guillén Cuervo, que está volviéndose loca.
A las ocho y media de la tarde, los invitados a la boda de Brandon y Marisol se dirigen al Restaurante Punta Prima, donde tiene lugar el banquete de bodas, que tiene como hora prevista de comienzo las nueve, hora en que llegan los recién casados, que son aplaudidos por todos los presentes.
Alejandro se reencuentra allí con sus hermanas Zhandra y Topacio, que odian a muerte a los Testigos de Jehová, aunque fingen que les caen bien cuando por detrás hablan pestes de ellos.
A punto estuvo Brandon de no invitar a su boda a Alejandro, a quien consideran la escoria de la familia tan solo por el hecho de pertenecer a otra religión.
La cena del banquete de bodas transcurre tranquila con música de fondo mientras Génesis habla con Topacio y Zhandra de los atentados terroristas del 11 de marzo, que fueron terribles para todo el mundo, especialmente para las víctimas y sus familias.
En la celda, Anastasia le expresa a Cecilia su intención de suicidarse, pues en la prisión ni fuera de ella su vida carece de sentido, lo que asusta a la mujer, que solo piensa en que la puedan cambiar de celda, pues a ratos observa a Anastasia, tan bella, aunque perdiendo la razón porque habla con las paredes como si la entendieran, como si la fueran a responder.
Cada minuto que pasa su mirada está más perdida.
Después de la cena, los invitados a la boda de Marisol y Brandon bailan hasta altas horas de la madrugada.
Todos menos Alejandro, Génesis, Abel y Jezabel, que se van a las doce y media después de una severa reprensión por parte de su novia, pues ha bebido más de la cuenta, lo que no da ejemplo para su familia no Testigo.
A fin de hacerle entrar en razón sobre su error, Génesis le recuerda los principios bíblicos acerca del alcohol, lo que Alejandro comprende, prometiendo no volver a excederse al consumir bebidas alcohólicas.
El mal ejemplo de comportamiento de Alejandro ha llevado a Topacio y Zhandra a emborracharse también, situación que avergüenza a Eva y Marisol, aunque no les critican, pues no desean discutir con las rebeldes muchachas al menos en un día tan señalado para Marisol y Brandon, quienes a las tres de la madrugada se van a pasar la noche de bodas a la casa donde vivirán desde entonces.
Al día siguiente, Eva visita a Topacio y Zhandra, a quienes reprocha el ridículo que han hecho al emborracharse en la boda de Marisol, arguyendo que más les valdría tomar el ejemplo de Génesis, Abel y Jezabel, quienes bebieron con moderación por su condición de Testigos y no como Alejandro, reconociendo que para serlo se pasó.
Zhandra le pide a Eva que se calle, pues no cree que los Testigos sean unos santos.
Eva tiene que callarse, pues es obvio que el mal ejemplo de Alejandro pesa más en su opinión que el buen ejemplo de Génesis, Abel y Jezabel Molinares.
Por su parte, Génesis comenta con Jezabel que esa tarde visitará a Eva Tejeiros, a lo que su hermana responde que no podrá acompañarla, pues aprovechará que hace buen día para ir un rato a la playa con Abel, lo que Génesis comprende.
El esparcimiento es también muy importante, y ellos llevan una vida equilibrada, piensan que para todo hay un tiempo.
Minutos después, Génesis llama a su novio, aunque algo avergonzado aún por su conducta en la boda, no se ve digno de ir a predicar ese día, mas Génesis lo convence replicando que, aunque estuviera mal, por una vez lo dejarán pasar, lo que acepta agradecido Alejandro.
En la celda, Cecilia se arrepiente de haber acabado con la vida de su hermana, pues piensa que hubiera podido llamar a la Guardia Civil para que fuera a detenerla por maltratar a su hija en vez de tomar la justicia por su mano.
Siente que jamás podrá perdonárselo; duda que Yanire tampoco, pues, aunque fuera en defensa propia, ella misma le ha arrebatado a su madre.
En la Mansión Rosalía, Dulce María y Yanire no tardan mucho en hacerse buenas amigas jugando juntas con las barbies.
Mientras, Almudena le explica a Rosalía que ella hace años también acogió a sus hijos adoptivos: Lauren y Luis Mario Montenegro, que están empezando a sospechar cada día más ser hermanos de Blancanieves y los demás, y primos de los Castaño, lo que comentan a Rosalía y Almudena, añadiendo que, aunque pueda haber muchas personas con los mismos apellidos, les parece demasiada casualidad, demasiada coincidencia, haber conocido precisamente a quienes llevan no uno, sino sus dos apellidos.