CAPÍTULO 10 #2
Asahel despierta de su desmayo en Urgencias y se aterra al comprobar que no puede ver bien.
Lo ve todo borroso, lo que alarma a Natanael, Maximiliano y Lemuel, que llaman a su médico.
Zafiro Barrionuevo, un joven doctor, no tarda en acudir a la habitación al ver el aviso acústico.
Tras examinarle minuciosamente, el médico de 24 años les pide que no se alarmen, pues no es nada irremediable, solamente le recomienda a Asahel que debe usar gafas cuanto antes, pues de lo contrario podría perder la visión.
Natanael decide también hacerse una revisión en una óptica, lo que le aconseja el doctor Barrionuevo al darse cuenta de que son gemelos; a largo plazo, podría tener también el mismo problema.
Lemuel y Maximiliano acuerdan ir con los gemelos al día siguiente a una óptica para ponerle remedio al estrabismo y miopías que sufre Asahel, así como para cerciorarse de si Natanael deberá usar gafas también.
Los pequeños gemelos Draco y Hades planean una travesura por sí solos: echar lejía en el suelo por donde caminen Adrián y Blancanieves para que tropiecen, trampa en la que cae la pareja, pues los niños vierten lejía en uno de los pasillos del tanatorio.
Al día siguiente, Ginés y Coré se van a descansar tras buscar toda la noche a Anastasia sin éxito, ha logrado pasar desapercibida escondiéndose muy bien donde nadie puede imaginar: en casa de sus víctimas, los Montenegro Castaño, pues cree que nadie la buscará allí.
La familia tiene los nervios destrozados, pues temen que mientras no sea capturada, volverá a matar.
Las hermanas Olivares apoyan en su dolor a los Montenegro Castaño. Gracias a tal apoyo y a las horas que pasan juntos, se hacen amigos inseparables, así como también de los hermanos Velázquez Pelayo.
Morelia llega al tanatorio, lo que aprovecha Monalisa para regresar a la mansión para cuidar de la pequeña Dulce María; Rosalía no desea que la niña acuda al tanatorio tan pequeña. Monalisa acuerda con su patrona quedarse todo el sábado con Dulce María y acudir al entierro múltiple el domingo.
Asahel es dado de alta por Zafiro, cuyas únicas indicaciones consisten en visitar una óptica para ponerse gafas a la mayor brevedad posible.
Al salir del hospital, se dirigen a una óptica sita en la Calle Toledo -a la altura del Metro La Latina-, llamada Óptica Riobueno, que les ha recomendado el Doctor Zafiro Barrionuevo, que les acompaña por tratarse de su día libre, pues se ha hecho buen amigo de los cuatro y quiere conocerlos más.
Anastasia vuelve a su casa y deja dormir a sus pequeños hermanos hasta mediodía.
Segura de que Neila colaborará en cuanto sea menester, le pide que empuje a Blancanieves por las escaleras para que tenga una caída de tal manera que se mate.
El ama de llaves obedece yéndose al tanatorio, y fingiendo tropezar, empuja a Blancanieves, que cae rodando por las escaleras del tanatorio, quedando inconsciente, mas no tarda en volver en sí cuando Adrián le echa agua en la cara.
Pero la caída tiene una consecuencia, y es que Blancanieves ha quedado amnésica: no recuerda nada de lo sucedido.
Una doctora que se encuentra allí en el velatorio de una amiga les pide que se tranquilicen.
La mujer, que se llama Delia Campomanes, una peruana de 37 años afincada en España, alivia a los familiares y amigos de la joven asegurando solo se trata de una amnesia temporal.
Rebeca y sus hermanas regresan a su casa, donde conversan sobre la mala racha que están viviendo las familias Velázquez y Montenegro.
Mientras toman café, acuerdan ir sin falta al entierro para seguir apoyando a las víctimas de las maldades de Anastasia y Fernanda en complicidad con Diana Guadalajara, que, en su huida, sigue usando la falsa identidad de Adoración Caballero De Rodas.
Cecilia Pérez Pascual es una mujer de 33 años enferma de esclerosis múltiple natural de Vitoria, pero vive en Torrevieja, una pequeña ciudad situada a 35 kilómetros de Alicante, en el sur de la Comunidad Valenciana.
Por lo mucho que ha sufrido en su vida, se ha visto afectada su salud mental, por lo que su hermana le tiene manía y la acogió en su casa por pena, aunque la maltrata psicológicamente.
Su hermana se llama Julina Pérez; en su barrio la llaman “La Porrera”, pues vende drogas descaradamente, situación que no tolera Cecilia y la pone muy nerviosa, que teme por el futuro de su sobrina, una niña de 13 años llamada Yanire Pascual Delgado.
Además del maltrato psicológico y de su enfermedad, Cecilia vive amargada por culpa de los maltratos a veces también físicos por parte de Julina cuando llega a casa drogada por completo.
Anastasia se entera por Neila de que ha provocado una caída a Blancanieves, que se encuentra ingresada de gravedad a pesar de que solo parecía padecer una amnesia temporal.
Anastasia aplaude a su ama de llaves por lo que ha logrado en su complicidad.
Anastasia piensa no parar hasta destruir por completo las vidas de Adrián y sus seres queridos por no haber correspondido nunca a su amor.
Neila no se da cuenta, pero tanto odio injustificado hacia quienes apenas conoce la está empezando a volver loca.
A veces habla sola en voz alta como si estuviera en compañía de alguien imaginario.
No se da cuenta de que, si no trata su esquizofrenia, puede perder la razón.
En Torrevieja, Julina pega una brutal paliza a Cecilia pillándola de espaldas desprevenida.
Roja de ira, Cecilia jura para sí que le quitará la custodia de su hija, pues Yanire corre peligro de seguir viviendo con su madre.
La niña también sufre maltrato físico y psicológico; Julina no se conforma con agredir a su hermana, sino que también maltrata a su hija.
En la Óptica Riobueno, Liliana Torres, la recepcionista, se encarga de atender a Asahel Montenegro, quien le cuenta lo que le sucedió al desmayarse, por lo que Liliana, tras saludar a Zafiro Barrionuevo, con quien tuvo un breve romance que acabó en amistad, llama al oculista encargado, un hombre de 62 años de semblante alegre y humor jovial llamado José Abelardo Láez, que no tarda en hacer pasar a Asahel para una revisión a fondo, y después a Natanael.
Pero el oculista determina que solo Asahel necesita gafas, pues Natanael no tiene ningún problema de vista.
Maximiliano paga por adelantado 200 euros, lo que cuestan las gafas de su novio y quedan en ir a recogerlas al día siguiente.
Dispuesta a seguir haciendo daño, Anastasia escala por la pared del hospital hasta llegar a la habitación donde está ingresada Blancanieves, que está sola y dormida por lo que puede ver inicialmente.
Pero Anastasia no cuenta con la presencia de Ginés, a quien, al ver salir del baño, hiere de gravedad teniendo que ser ingresado en la UCI.
Pero la asesina no se rinde y vuelve a entrar por la ventana de la habitación al asegurarse de que esta vez no hay nadie ni en el baño, por lo que despierta a Blancanieves, que esta vez sí está sola.
La aturdida joven se asusta cuando la recién llegada le pone una pistola en la frente, mas cuando se dispone a disparar entra Noé, con tan mala suerte que acaba asesinado a tiros por la malvada joven, que se va por la ventana y huye corriendo sin ser vista por nadie.
Blancanieves, muy nerviosa creyendo que Noé sigue vivo, se cae de la cama al suelo al intentar bajarse de la elevada cama, y al levantarse, recuerda todo, pues la amnesia era temporal.
Al comprobar que Noé está muerto, grita llorando para que vaya un médico.
Fuera de la habitación, Lemuel, Natanael, Asahel y Maximiliano oyen los gritos al llegar al hospital, y al entrar, lloran desconsolados al ver muerto a Noé. Blancanieves no tarda en acusar a Anastasia cuando le preguntan qué ha sucedido.
Nacha acude a la Mansión Velázquez Pelayo para interesarse por Rosalía, que no ha pisado el spa, por lo que la mujer, que ha llegado hace rato para descansar del tanatorio, le cuenta con detalles lo que Nacha ha visto en las noticias: los horribles crímenes que han presenciado tanto Rosalía como sus hijos y las familias Montenegro y Castaño, que en pocas horas han visto fenecer a los pilares y columnas de sus clanes por maldad gratuita.
Nacha abraza a su jefa ofreciendo su apoyo, lo que Rosalía agradece abrazada a la bella secretaria.
Ginés Cuervo despierta de su inconsciencia y pocos minutos después sale de la gravedad.
Aunque Zafiro le ha aconsejado reposo, el juez no tarda en llamar al Comisario Coré Figueroa para declarar formalmente que Anastasia ha intentado acabar con su vida al verse descubierta entrando a la habitación de Blancanieves Montenegro.
El hijo del fallecido Augusto agradece su colaboración y ordena en comisaría que todos sus efectivos se centren en la búsqueda y captura de la asesina Anastasia Guillén Cuervo.