CAPÍTULO 10
Rosalía resulta ser un socorro fortalecedor para los hermanos Montenegro y Castaño, que en un sólo día han perdido a sus madres y a algunos de sus hermanos.
En esos momentos, se acuerdan de Lauren y Jorge David, sus padres fallecidos años atrás.
Por su creencia de que ambos han ido al cielo, se alegran de que se vayan a reunir con sus esposas, aunque les duela su pérdida.
Rebeca y sus hermanas hablan con Morelia, que llama a casa de sus sobrinas para contar los últimos sucesos en el entorno de los Velázquez, por lo que se visten para presentarse en el tanatorio, a fin de darles el pésame a las familias afectadas por los crímenes de Anastasia y Fernanda, lo que agradecen quienes de nada las conocen; y es que solo las conoce Rosalía, que es amiga de la familia Olivares desde hace muchos años.
Pocos minutos después de llegar las hermanas Olivares, Ginés y Coré llegan al tanatorio para presentar sus respetos a las familias de las víctimas mortales de Anastasia y Fernanda.
Hilario Andreu es un joven periodista que se encarga de transmitir la noticia de lo acontecido en la casa de María Clara, noticia por la cual los vecinos de la calle y alrededores quedan conmocionados.
En la ciudad de Toledo, un hombre maduro de atractiva presencia llamado Josué Riazor se siente morir al descubrir viendo las noticias que Anastasia Guillén Cuervo ha provocado una masacre en la Calle Montera.
Josué recuerda cada día cómo robó a la hermana gemela de Anastasia para que su mujer no descubriera que su hija había nacido muerta.
La pérfida jugada le salió bien, pues su mujer murió al dar a luz.
Le fue fácil raptar a la niña y cambiarla por la fallecida a Luis Carlos, que ni tiempo tuvo para ponerle nombre.
Tal secreto se lo llevó Luis Carlos a la tumba, pues nadie de su familia se enteró de que hubiera muerto una hija suya al nacer.
Mucho menos pueden imaginar que la hermana gemela de Anastasia no ha muerto, sino que está viva y se llama Adelaida Riazor y no Guillén Cuervo como correspondería, pues Luis Carlos se vio obligado a aceptar el rapto por una deuda considerable con Josué Riazor, que, para perdonársela, le obligó a cederle a su hija e inventar ante su esposa y familia que había nacido muerta.
La inocente madre de Anastasia quería poner a la gemela Adelaida Guadalupe, mas Josué se negó a ponerle los dos nombres y simplemente la registró como Adelaida Riazor.
Adelaida es idéntica a Anastasia físicamente, mas se diferencia a su gemela en que lleva su pelo rizado siempre recogido en bonitas y cuidadas trenzas adornadas con lazos multicolor.
Adelaida cuenta 27 primaveras, y a diferencia de Anastasia, es una muchacha de buenos sentimientos, muy noble, que se gana la vida gracias a su trabajo en el Mesón Riazor, del que es dueño Josué, a quien cree su verdadero padre, que comienza a sentir remordimientos por lo que hizo 27 años atrás.
Josué conoce a Anastasia de haberla visto en su mesón, donde entabló amistad cuando Adelaida tenía 20 primaveras.
Josué ahora se avergüenza de Anastasia, de quien Adelaida no conoce su existencia, mas a veces siente y sueña con que en algún lugar hay alguien muy parecida a ella.
Adelaida se encuentra unos días de vacaciones con amigos en Alicante, ciudad española situada al este del país.
Puesto que pasa días enteros en la playa y no suele llevar su móvil para desconectar del todo, no se percata de la llamada del que cree su padre, que, intuyendo a su hija no disponible, pues sabe que no le gusta hablar por teléfono en la playa, prueba a llamar a Anastasia, mas esta no coge el teléfono al ver el nombre Josué Riazor, al que recuerda de un mesón toledano.
Marisol Victoria Avellaneda vive en Orihuela, pueblo alicantino situado cerca de Torrevieja.
La joven, que cuenta 24 primaveras, es buena amiga de Eva Tejeiros, hermana de Fernanda, la cómplice de Anastasia, quien por su parte decide descansar de hacer maldades de manera directa, y contratar a un sicario para que se deshaga de sus enemigos, por lo que contacta con un nigeriano que se hace llamar Lucho Matalascañas, a quien contrata para que acabe con la vida de Blancanieves Montenegro por tres millones de euros.
Neila se queda petrificada al ver en las noticias que Anastasia ha provocado una masacre en Madrid asesinando a varias personas y al verla regresar a la casa, acepta aliarse con ella para ayudarla en sus fechorías, pues tiene miedo a que acabe con ella también si intenta siquiera delatarla.
En la playa de Punta Prima, Eva y Marisol conversan sobre su próxima boda, que tendrá lugar el 20 de marzo, por lo que Marisol está muy nerviosa e ilusionada, cada día que pasa más aún al ver acercarse el momento de unirse a su amado.
En el tanatorio reinan tristeza y horror por los crímenes de Anastasia y Fernanda; Valeria derrama lágrimas sin cesar ante el féretro donde está su madre, a través del cristal donde está situado.
Asahel y Natanael lloran abrazados al ver a su abuela y a las demás víctimas mortales en fila, colocadas en distintos féretros. Aún no dan crédito a la tragedia.
Lucho Matalascañas se dirige al tanatorio, dispuesto a acabar con Blancanieves por orden de su patrona, Anastasia, pero al ver a la joven tan desvalida y desconsolada, se siente conmovido por su sufrimiento y, haciendo honor a su sinceridad, le revela la verdad sobre su presencia allí, confesión que conmociona aún más si cabe a los presentes.
ASAHEL: ¡Pero esa maldita perra quiere acabar con mi hermana! ¡Se va a enterar de quien es Asahel Montenegro!
NATANAEL: ¡Se va a enterar de quiénes somos los gemelos Montenegro!
ROSALÍA: ¡Ay, cielo santo! ¿Porqué permite Dios tanta maldad?
BLANCANIEVES: Esta vez ha ido demasiado lejos.
ADRIÁN: Sí, pero lo va a pagar. O me dejo de llamar Adrián Velázquez Pelayo.
Diana decide regresar a Madrid para tener vigilada a Anastasia y colaborar en sus maldades.
No acaba de fiarse de ella, pues Fernanda ya le falló.
Al verse de nuevo, Anastasia se alegra de que estén juntas, y desde un teléfono que ha comprado para realizar una sola llamada, ordena incinerar a su padre; acto seguido, tira el teléfono al fuego.
Con el permiso del personal del tanatorio, Coré Figueroa interroga a Lucho Matalascañas, a quien decide no detener y lo alaba por su valentía al confesar que llegó al lugar dispuesto a cumplir su maquiavélica misión de acabar con Blancanieves; acto seguido, Lucho promete irse a su país sin devolver el dinero que le pagó Anastasia -un millón y medio de euros por adelantado-, a fin de no ser encontrado por la perversa sobrina del juez Ginés, que después de autorizarle a abandonar el país por su seguridad, se dirige a la mansión de los Guillén Cuervo para detener a Anastasia de una vez. Coré va con él.
A pesar de lo cansada que ha llegado del viaje de regreso, Diana comenta con Anastasia que se volverá a ir. No quiere arriesgarse a ser detenida, aunque esté usando una identidad y aspecto falsos para despistas a las fuerzas del orden, lo que Anastasia comprende.
Coré y Ginés sufren un percance al ir a la mansión de Luis Carlos, pues se pincha una rueda del coche patrulla. Parece que el destino le esté haciendo un favor a Anastasia, pues Neila ha deseado en voz alta que nadie pueda detenerla por sus crímenes.
Asahel sufre un repentino mareo en el tanatorio, lo que extraña a toda la familia. Sin demora, Lemuel lo lleva en su coche, acompañado por Maximiliano y Natanael, muy preocupado por lo que acaba de pasar a su gemelo.
Blancanieves no deja de llorar, se pregunta si les dejarán de ocurrir cosas tan terribles; lo último, el desmayo de Asahel, ha sido muy extraño, lo que también tiene muy mosqueados a todos, pues que sepan Asahel no tiene problemas de salud.
Mientras esperan un nuevo coche patrulla y que la grúa se lleve el averiado, Coré recibe la llamada de Inés, que lo llama para comunicarle la muerte de Loreto, por lo que, al llegar la patrulla nueva, que les ha llevado Lamec, parten hacia el hospital psiquiátrico, donde también se dirige Trinidad Rozas, la madre de Inés, aún sin dar crédito por la muerte de la jueza.
Poco después de llegar al hospital, Ginés ordena el levantamiento del cadáver de Loreto ante la desconsolada mirada de Inés y Trinidad, que hubieran deseado verla salir con vida por haber recuperado la cordura, pero nunca con los pies por delante.
Ginés cede a las lágrimas, aunque ha intentado mantener la compostura y la profesionalidad.
Pero no puede aguantar ni disimular su dolor.
Ha perdido a su sobrina querida, de quien le hizo ilusión saber en su día que sería juez como él, momento que recuerda y comparte con Inés y Trinidad.
Anastasia se dirige al tanatorio llevando consigo a Draco y Hades para que le den información sobre los Velázquez y los Montenegro; los niños fingen estar allí por la muerte de un pariente ante los recepcionistas, que les dejan pasar sin un adulto responsable.
Los pequeños se cuelan entre la multitud en la sala de las víctimas mortales de Fernanda y Anastasia, en cuya sala escuchan que Asahel Montenegro ha sido trasladado al Hospital de La Concepción, información que agradece Anastasia, que se encamina a la clínica, dispuesta a provocar una tragedia, planeando matar a los gemelos Asahel y Natanael y a sus novios, Maximiliano y Lemuel, lo que comparte con Draco y Hades, que se quedan petrificados por su maldad, pues no creían que fuese capaz de acabar con la vida de alguien.
Piensan que quizás no sea buena idea seguirle la corriente en sus maldades, pero prefieren callarse.