CAPÍTULO 9
Coré llama sin demora al juez Ginés Cuervo, cuñado de Luis Carlos, que en media hora se presenta en el lugar de autos y enmudece al ver a Luis Carlos ahorcado, mas su asombro es aún mayor al saber que quien ha provocado tantas desgracias es su sobrina Anastasia.
Con gran pesar, ordena el levantamiento de los cadáveres, que serán trasladados al tanatorio.
Loreto Cuervo comienza a recordar lo acontecido desde la muerte de Ariel.
Siente como poco a poco se va sintiendo mejor, aunque sigue profiriendo incongruencias y hablando sola, con la mirada perdida, mas piensa que va a recuperarse pronto.
Anastasia se acuerda de ella y va a visitarla al psiquiátrico para asegurarse de callarle la boca, temerosa de que algún día recupere la cordura.
Va dispuesta a acabar también con su vida.
Al llegar, Anastasia solicita a su prima Inés Guillén Rozas poder ver unos minutos a Loreto, fingiendo estar pasándolo muy mal al saberla exenta de cordura.
Inés le permite la visita ignorando que Loreto está en peligro.
Rosalía aconseja a los Montenegro abandonar la casa donde han ocurrido tantas desgracias, con lo que todos se muestran de acuerdo. La madre de Adrián les ofrece vivir en la mansión por unos días, lo que todos agradecen.
Asahel y Maximiliano comentan a Rosalía que se irán a su casa para prepararse a fin de pasar la noche en el tanatorio, lo que hará la gran mayoría de los hospedados en la Mansión Velázquez Pelayo; mientras, Morelia y Monalisa van asignando los cuartos a los hospedados por Rosalía.
Solo se ven rostros tristes en la casa, y no es para menos, pues en un solo día han visto desaparecer a los pilares de la familia Montenegro Castaño.
No pueden odiar más a Anastasia y Fernanda por el daño irreversible que les han causado.
Luisardo y Lamec llegan a la casa de la difunta María Clara, donde no hay nadie.
Anastasia, que los ha acompañado para presenciar la detención de Blancanieves, les indica el camino para llegar a la Mansión Velázquez, segura de que Rosalía debe haberles invitado por un tiempo.
Los policías, agradecidos, se dirigen a la casa de los Velázquez, donde Rosalía intenta en vano calmar los ánimos de la familia Montenegro.
Han ocurrido demasiadas desgracias en pocas horas para que puedan asimilarlas como si nada, desgracias que aún les parecen imposibles de creer, mas la realidad no puede ser más sombría.
No muy lejos de la Mansión Velázquez, Almudena cuenta a Lauren y Luis Mario las barbaridades que cometido Anastasia y Fernanda, lo que deja a los guapos muchachos mudos de asombro, pero se dirigen sin más dilación con su madre adoptiva a la Mansión Velázquez a fin de apoyar a las víctimas de los crímenes de Anastasia y Fernanda.
En la mansión, todos se quedan atónitos al ver llegar a Luisardo y Lamec para detener a Blancanieves; se la llevan sin dar ninguna explicación.
Aún impresionado y sin poder dar crédito, Natanael llama a su hermano gemelo para comunicar la detención de Blancanieves en la mansión de Rosalía, noticia que lo derrumba en lágrimas, en los brazos de Maximiliano, gritando su dolor, lo que comprende el hijo de Rosalía, quien en ese momento habla con el juez Ginés Cuervo para ponerle al corriente de la injustificada detención de Blancanieves Montenegro, asunto del cual el juez no sabe nada, mas promete pedir explicaciones a los agentes que han llevado a cabo la detención.
Rosalía agradece al juez su colaboración ignorando que a Ginés no solo le mueve el interés por la detención de Blancanieves, sino que está enamorado en secreto de Rosalía desde hace tiempo, pues es viudo.
Asahel y Maximiliano regresan a la Mansión Velázquez preparados para ir al tanatorio, vestidos de riguroso luto, al igual que el resto de la familia, que se dirige al tanatorio para velar a María Clara, Cruz, Soledad y las demás víctimas de la masacre que en pocas horas han causado Anastasia y Fernanda.
Inés se levanta malherida tras la huida de Anastasia y se dirige a la habitación de Loreto, llorando su dolor por la muerte, sintiéndose culpable por haber dejado a Anastasia pasar a visitarla.
Ginés Cuervo se presenta en la comisaría pidiendo explicaciones a Luisardo a causa de la detención de Blancanieves Montenegro, que acaba de ser encerrada en una celda por Lamec Torres.
Luisardo explica al juez que la han detenido en base a la denuncia de Fernanda Tejeiros acusándola de haber acabado con la vida de su madre, Cruz y su hermana Ángeles.
Ginés no da crédito; corrige al comisario asegurando que Blancanieves no pudo acabar con su madre, pues estaba presente cuando frente a su familia y a los Velázquez, Cruz y Ángeles cayeron muertas por disparos, y que Blancanieves no tenía ningún arma, y mucho menos hubiera matado a su madre y su hermana.
Aunque sorprendido por la férrea defensa del juez, Luisardo tercia que no pondrán en libertad a Blancanieves hasta que no se pueda demostrar que es inocente.
Antes de ir al tanatorio, Adrián va con Asahel a comisaría, donde exige poder ver a su novia, mientras Ginés le revela a Blancanieves el motivo de su detención, que no cesa de llorar ante el juez por lo ridícula e injustificada razón, jurando que no es culpable, pues vio como su madre caía muerta a raíz de los disparos que en esos momentos no sabían de dónde procedían.
Ginés cree en la inocencia de Blancanieves y le promete que hará lo posible por demostrar que ella no puso fin a las vidas de su madre y su hermana.
Dentro de sí, el juez sospecha que Anastasia fue quien apretó el gatillo.
Adrián se enfurece con justa razón al serle denegado visitar a su novia.
Asahel intenta convencer a Luisardo que se lo permitan, pero en ese momento, aparece Fernanda, que saca a puñetazos a Adrián y Asahel de comisaría, mas Adrián se defiende y agrede también a la desquiciada asesina con la ayuda de Asahel y la dejan tirada en el suelo.
Furiosos, amenazan con emprenderla a golpes con el comisario si no les permite ver a Blancanieves.
Luisardo, que teme por su vida ante la reacción de los dos valientes, los lleva a la celda.
Al ver a su amado, Blancanieves le cuenta que la acusan de haber acabado con su madre y su hermana Ángeles, lo que parece una soberana burrada a Adrián, por lo que exige a Luisardo que saquen de prisión inmediatamente a su novia, pues todos en la familia fueron testigos de cómo Cruz y Ángeles cayeron muertas por disparos de paradero desconocido, lo que parece convencer a Luisardo y Lamec de que han metido en la cárcel a una inocente.
Ginés ha escuchado en silencio el testimonio de Adrián y Asahel, por lo que ordena que Blancanieves sea puesta en libertad, a lo que se niegan, pues el nuevo comisario, Coré Figueroa, está por llegar.
Aunque había renunciado a su puesto como policía, Coré ha decidido tomar el lugar de su padre para continuar su labor.
Además, Coré Figueroa siente que todo cuanto hizo contra Ariel está justificado, pues él se lo buscó por sádico y pervertido.
Anastasia decide huir del país cuando haya acabado para siempre con las familias Montenegro y Velázquez al completo, lo que comenta hablando por teléfono con Diana Guadalajara, que una vez más alaba la maldad de su cómplice.
Al llegar a la comisaría, Coré Figueroa interroga a Blancanieves, sin demorar en percatarse de su inocencia, por lo que, tras hablar con el Juez Cuervo, ordena su puesta en libertad, lo que alegra mucho a Blancanieves, Asahel, y sobre todo a su amado Adrián, que la toma por la cintura y la pareja se besa con amor y ternura a causa de la felicidad por su libertad, aunque se trata de una felicidad a medias, pues la maldad de Anastasia y Fernanda les dejará huellas imborrables.
Asahel abraza a su hermana muy emocionado, y acto seguido, llama a su gemelo para comunicar a la familia la puesta en libertad de su hermana, lo que alivia a la familia, que en esos momentos llega al tanatorio.
En la comisaría, Luisardo y Lamec se disculpan ante Blancanieves por la detención injusta, mas ella les asegura que no guarda rencor, pues además estaban cumpliendo con su trabajo.
En ese momento, entra Coré en la sala y ordena la busca y captura de Anastasia Guillén Cuervo y Fernanda Tejeiros.
Luisardo y Lamec salen en seguida para buscar a las asesinas.
Al llegar a la puerta del tanatorio, a donde aún no han llegado las víctimas mortales de Anastasia y Fernanda, las familias Montenegro y Velázquez se alegran mucho de ver a Blancanieves ya puesta en libertad.
Diana Guadalajara regresa a Madrid de incógnito para ajustar cuentas con Fernanda, quien acaba de oír a Ginés decir saliendo de comisaría mientras hablaba con Coré de la puesta en libertad de Blancanieves.
Anastasia y Diana la meten en un furgón tras taparle la boca, y en una casa abandonada situada en Mejorada del Campo, acaban con la vida de su cómplice Fernanda para hacerle pagar que no haya evitado la puesta en libertad de la joven Montenegro.
Diana se vuelve a marchar para no ser descubierta después de haber arrojado a la chimenea el cadáver de Fernanda.
A las puertas del tanatorio, los Montenegro y los Velázquez esperan que traigan los cuerpos de Cruz, María Clara, Soledad, Ángeles y Leylla mientras llegan Almudena con Lauren y Luis Mario, que dan el pésame a quienes han perdido a sus seres amados en la muerte.