CAPÍTULO 7
Adrián se asusta mucho al ver a su novia en tal estado, mas Lemuel lo tranquiliza diciéndole que su amada está bien, solo ha sufrido un mareo, y de ahí el desmayo, lo que parece muy raro a todos. No es frecuente un mareo en pleno invierno.
Juan Pablo visita a su tía Rosalía en el hospital. La mujer se alegra mucho de volver a verlo, pues lo echaba de menos. Juan Pablo ha ido acompañado por Morelia Olivares y Monalisa, a quienes preocupa mucho la salud física y mental de Rosalía. Ha vivido demasiadas emociones fuertes en pocas horas.
Diana Guadalajara se reúne en Villalba con su cómplice número uno, Fernanda Tejeiros, una despampanante rubia, bella a la par que malvada, que llega a Villalba media hora después de que Diana le pida colaboración en sus próximos trabajos sucios.
La primera encomienda que Diana le ordena a Fernanda es asesinar a Rosalía Viuda De Velázquez.
Fernanda acepta la orden y se instala a vivir con Diana, pues sabe que necesitará de ella de ahora en adelante.
Ignorando que Diana ha ordenado acabar con su vida por dos millones de euros, Rosalía se recupera y es dada de alta esa noche a las diez; Adrián la recoge para llevarla a casa de María Clara, pues su madre no desea regresar a la mansión, ya que todo le recordaría a Ariel.
De camino en el coche de su hijo, Rosalía ordena a Morelia retirar cuadros y fotografías de Ariel de la casa, así como cualesquiera objetos que le pudieran recordar al inicuo padre de sus hijos.
Rosalía piensa redecorar la casa a su gusto, lo que el ama de llaves comprende y cumple la orden con ayuda de Monalisa, que se quedará por tiempo indefinido en la mansión al cuidado de Dulce María hasta nueva orden de la señora de la casa.
Cruz y Soledad dan la bienvenida a casa de los Montenegro como huésped y le reiteran su apoyo, así como de toda la familia, pues ahora ya se pueden considerar que lo son sin temor alguno, pues el peligro que representaba Ariel ha desaparecido, por lo que todos están aliviados, aunque no del todo, pues mientras Diana Guadalajara esté prófuga deben tener mucho cuidado, ya que la creen capaz de vengar la muerte de Ariel.
En casa de María Clara, Lemuel recomienda a Blancanieves que se haga un análisis en general de su salud para determinar qué le ha causado el mareo sufrido al rato de llegar a la casa, lo que Blancanieves acepta, pues tampoco imagina lo que pueda pasarle; mientras, Asahel, y Maximiliano hablan de su futuro, pues ahora que Ariel ha muerto, son libres para vivir juntos, por lo que Rosalía les ofrece su casa de Alcalá de Henares para que vivan allí, lo que Maximiliano agradece, aunque asegura que solo vivirán allí mientras dure la reforma de su casa, lo que su madre comprende y les anuncia que redactará su testamento a la semana siguiente.
Adrián pregunta si su padre no hizo testamento, lo que Rosalía niega.
Lo que ignora es que su esposo no lo hizo porque pensaba acabar él mismo con su vida, mas por azares del destino o lo que algunos llaman karma, acabó muriendo él antes que poder cumplir con su macabro plan de acabar con su propia esposa.
Lemuel pregunta a Natanael si se va a ir ese día a vivir con él, lo que su novio le confirma, añadiendo que hará una maleta con las cosas que le hacen más falta.
Acto seguido, se besan apasionadamente ante la emocionada mirada de la familia.
Minutos más tarde, Adrián le canta a Blancanieves la balada Sólo contigo, la misma que Piero les dedicó a ambos en el karaoke de Axel, quien se ha vuelto a Argentina unos meses tras dejar el karaoke en manos de primos lejanos suyos que viven en Madrid.
Diana Guadalajara comenta con Fernanda que piensa denunciar a Adrián Velázquez por dejar morir a su padre, pues lo vio caer como sus hermanos a la chimenea y no hizo nada por auxiliarle, por lo que su aliada le da la razón.
Asahel y Natanael se despiden de vivir juntos después de toda una vida unidos junto a su familia; aunque se volverán a ver, saben que no será igual, mas después de minutos de lágrimas y abrazos deseándose lo mejor con sus respectivos novios, Asahel se va con Maxi a su nuevo hogar en Alcalá de Henares mientras que Lemuel no puede estar más emocionado por llevarse por fin a su casa a Natanael.
Diana y Fernanda siguen hablando sobre la injusta y dolorosa muerte, según ellas, de Ariel Velázquez Siñériz.
En ese momento, Rosalía llama a la abogada para asegurarse de que Ariel no ha hecho testamento, así como para averiguar su paradero.
De muy malas maneras, Diana la insulta llamándola “hija de perra” y le cuelga el teléfono, profiriendo maldiciones contra la viuda de Ariel, de quien Fernanda le cuenta que estuvo a punto de darle un hijo, pero que Ariel la obligó a abortar.
Tales declaraciones no gustan nada a Diana, que le advierte que no vaya a odiar a Ariel, pues deben vengar su muerte.
FERNANDA: Si lo dices porque el amor es ciego capto el mensaje. Ese tipo está mejor muerto.
DIANA: No señora, no has entendido nada. Me importa un carajo que te hiciera abortar. Ariel era buena persona, solo que su familia le amargaba la existencia...
FERNANDA: Si tú lo dices...
DIANA: Es la verdad, querida. Debes idolatrar su recuerdo y vengar su muerte.
FERNANDA: Amén.
Asahel y Maximiliano van en taxi a Alcalá de Henares, donde descubren que la casa es más grande de lo que ellos imaginaban.
Pero antes de entrar, deciden alquilar un coche y después van a Carrefour a hacer la compra; mientras, Rosalía llama a la servidumbre de su casa en Alcalá para que se muden en seguida a la que llamarán “Mansión Velázquez Montenegro”; la servidumbre estará compuesta por Caridad Riverol -ama de llaves-, Bernardo Santos -jardinero-, Rita Vázquez -cocinera- y Sarai Mur -la sirvienta encargada de la limpieza y otros menesteres como abrir la puerta cuando suene el timbre-.
Más tarde, Rosalía cuenta a Cruz con gran pesar que esa noche debe contarle a la pequeña Dulce María todo sobre la tragedia de Ariel, mas piensa omitir detalles escabrosos que le contará cuando la niña haya asimilado la noticia; la pequeña no es tonta y ya le ha preguntado a Monalisa qué pasa con los retratos de su padre, a lo que la niñera le ha prometido que su madre le explicará todo al detalle.
No pasa mucho rato hasta que Rosalía llega a su mansión y, tras pedir a la pequeña que se siente en el sofá, le revela la verdad.
Dulce María se echa a llorar en sus piernas por su padre muerto, sin entender nada, escena que da mucha pena a Morelia y Monalisa, que se abrazan llorando en la cocina para dejar en la intimidad a madre e hija.
Rosalía hace de tripas corazón para revelar los detalles más graves abrazando a su pequeña, que por lo que su madre cuenta, no le extraña que no llore su muerte ni ella ni nadie de la familia y ni siquiera su padre va a ser enterrado.
La servidumbre de Maximiliano y Asahel llega a tiempo para recibirles, pues la pareja aún no ha llegado a la casa, mas están al caer, pues acaban de salir del gran hipermercado.
Morelia y Monalisa se alegran mucho al saber que el día siguiente será su día libre, pues Rosalía va a dedicar el día entero a la pequeña Dulce María, a quien piensa llevar a algún parque para que se distraiga.
Diana Guadalajara comunica a Fernanda que se marchará a Sevilla por unos días para pasar desapercibida por la policía; es consciente de que sigue estando en búsqueda y captura.
Fernanda no desea meterse en líos y piensa renunciar a su alianza, pero se calla al ser tranquilizada por Diana, que asegura los problemas con la policía los arreglará por sus medios.
Caridad Riverol da la bienvenida a Maximiliano y Asahel a la mansión de Alcalá, lo que ambos agradecen.
Acto seguido, Caridad les presenta al resto de la servidumbre; paralelamente, Lemuel y Natanael llegan a la que llamarán la Casona De Gallardo y Montenegro, nombre que encanta a Natanael.
Lemuel informa a su novio que su servidumbre está de vacaciones, pero que llegarán al día siguiente.
Natanael, que no se imaginaba que tendría servidumbre, acepta aún sorprendido.
Al día siguiente, Rosalía llama a Nacha para informar que Melania se encargará de sus compromisos laborales ese día, pues va a tomarse el día libre, lo que comprende la secretaria, pues bastante mal lo están pasando con el daño irreparable que ha dejado a su paso el malvado Ariel.
Valerio Soria llega a la comisaría, donde se presenta como el nuevo comisario, sustituto de Augusto Figueroa.
A todo el personal de la comisaría le parece una mala elección, pues se trata de un hombre de 59 años, más mayor que su antecesor, mas callan su parecer, pues al fin y al cabo es su nuevo jefe.
Por su parte, Coré Figueroa, que no cesa de llorar la muerte de su padre, siente aun dentro de su dolor el alivio de saber muerto a quien le asesinó.
Aunque sabe que le costará vivir sin él, a quien siempre estuvo muy unido, está dispuesto a comenzar una nueva vida y se dirige a casa de Lemuel Gallardo, donde solicita trabajar de mayordomo.
Aunque Lemuel ya tiene servidumbre fija, acepta tener mayordomo, y más aún a sabiendas de que Coré necesita recomenzar, partir desde cero, pues la muerte de su padre y su renuncia al Cuerpo de Policía han sido duros golpes de los que tardará en reponerse.
Lemuel se siente en deuda con él, porque además, él no dudó en apoyarles cuando por venganza, violaron en grupo a Ariel para hacerle pagar el daño causado al gemelo de su novio, que también lo recibe con gusto en la casona, donde le enseñan su cuarto y le informan que durante el transcurso del día llegará el resto de servidumbre: el ama de llaves y las demás sirvientas.