CAPÍTULO 5
Juan Pablo Pelayo no da crédito al oír que su tío ha secuestrado a un joven y ha sido capaz de provocar una explosión en casa de Maximiliano, por lo que adelanta su viaje tomando un vuelo ese mismo día hacia España.
Ariel llama a otra de sus cómplices, una brasileña llamada Laurana Domingues para encomendarle que secuestre a Natanael Montenegro y Adrián Velázquez.
La mujer se niega poniendo como condición cobrar un millón de euros por adelantado.
El malvado Ariel se los entrega en cuanto llega de manera discreta y Laurana no tarda en irse a cumplir su misión a la Calle Montera.
No se cansa de hacer daño Ariel, pues vuelve a llamar a la casa de los Montenegro Castaño, donde discute por teléfono con Rosalía y Natanael, pues llama para amenazar con secuestrar a Blancanieves; mientras, en la Mansión Velázquez, Datán intenta huir al descubrir en las noticias la maldad de su jefe, pero en un ataque de ansiedad, se suicida lanzándose a la chimenea de su cuarto, muriendo calcinado.
Laurana Domingues llega a la Calle Montera, donde decide traicionar a Ariel confesando la verdad ante todos los que están en la casa, explicando lo que está sucediendo en la Casona de Guadalajara.
Acto seguido, cuenta que le ha pagado un millón de euros por secuestrar a Natanael y Adrián, pero que a última hora ha decidido traicionarle por venganza, porque años atrás quiso acabar con ella por negarse a ser su amante, pues es lesbiana.
Tras dejar el maletín, se pega un tiro en la sien muriendo en el acto delante de todos, escena que causa una gran conmoción al comprobar que de veras está muerta.
Ariel vuelve a violar a Asahel y le pega de nuevo una brutal paliza que le deja el cuerpo marcado. Acto seguido, tira el cadáver de Dominika a la chimenea para que nunca sea descubierto.
Augusto Figueroa llega con Coré a Guadalajara, pero antes de ir a capturar a Ariel, llama por teléfono a comisaría para que vayan a custodiar la casa de María Clara y la Mansión Velázquez.
El personal de la comisaría se divide en grupos que organiza Mehujael Arismendi, ordenando a Melania Capote, Cayetana Riobueno y Virginia Pascual ir primero a casa de los Montenegro, no sin antes recoger a la jueza Loreto Cuervo, una elegante rubia de ojos verdes.
Por su parte, Coré y Augusto llaman al timbre de la casa de Ariel, quien al ver a los dos policías se enfurece, y sin que puedan evitarlo, les dispara tras arrebatar sus armas, los ata en dos sillas y vuelve a violar a Asahel ante sus horrorizadas miradas.
Coré logra desatarse y escapa en un descuido de Ariel, que está volviendo a pegar una paliza a Asahel.
Coré huye en el coche patrulla hacia Madrid rumbo a casa de Doña María Clara, donde acaba de llegar la jueza Loreto Cuervo con los policías a quienes llamó su padre, quien sufre una horrible muerte, pues es quemado vivo en la chimenea como castigo, pues intuye que ayudó a escapar a Coré, que al llegar a casa de María Clara, cuenta lo que ha visto, lo que horripila más aún a los presentes, sobre todo a Natanael, que rojo de ira, jura tener ganas de acabar él mismo con el malnacido de Ariel Velázquez.
Las lágrimas no cesan de inundar los ojos de Asahel, que siente la macabra posibilidad de ser el próximo en morir quemado.
Se le hiela más aún la sangre al oír a su verdugo llamar a Rosalía para confesar que ha matado al comisario que intentaba detenerle y hasta le ha quemado vivo, lo que enfurece sobremanera a Coré, que se va corriendo del lugar en patrulla, dispuesto a acabar él mismo con Ariel a fin de vengar la macabra muerte de su padre.
Mientras, Lemuel lleva a Natanael a la cocina, donde le prepara una tila para que se calme.
Natanael no puede estar más tenso por todo lo que Ariel le está haciendo a su hermano gemelo.
No piensa otra cosa que no sea ir a rescatarle junto a Maximiliano, lo que acepta cuando se lo pide, a pesar de lo peligroso que les parece debido a las maldades de Ariel.
MAXIMILIANO: Les juro que salvaré a mi novio, aunque sea lo último que haga en esta perra vida.
LEMUEL: Vamos, no hay tiempo que perder.
ROSALÍA: Tengan mucho cuidado, por favor.
CRUZ: Hijo, por favor, rescata a tu hermano. Que Dios te ayude y vuelvan ambos.
NATANAEL: Eso haremos, mamá. Ese desgraciado va a saber con quién se ha metido, se lo juro a todos. Te lo juro, mamá.
CRUZ: Vayan con Dios y Nuestro Señor Jesucristo – tercia persignándose.
Acto seguido, Maximiliano, Lemuel y Natanael se van a Guadalajara en el coche de Lemuel.
Mientras, en casa de María Clara, los nervios siguen a flor de piel, pues todos desean que Asahel sea liberado de las garras del homófobo Ariel, que desata a su víctima para llevárselo lejos del país, planeando acabar con su inocente vida en Australia.
Pero cuando lo acababa de desatar, vuelve a violarlo.
Asahel ya solo desea la muerte y que acabe por fin tan injusta tortura.
Asahel grita desgarrándose del dolor, mas Ariel le mete un pañuelo en la boca para no oírle.
En ese momento llega Coré, que dispara al hombre en la nuca y cae malherido.
Coré cree que está muerto y aprovecha para liberar a Asahel, mas Ariel se levanta desangrándose, rojo de ira y golpea a Coré en la cabeza con una mesa de madera.
Coré cae al suelo inconsciente a raíz del duro golpe.
Acto seguido, Ariel vuelve a atar a Asahel para evitar que escape.
Cuando está a punto de lanzarle al fuego para deshacerse de él, oye como alguien entra en su casa por la ventana.
Ariel se enfurece aún más al ver a Natanael, Maximiliano y Lemuel, que lo amenazan de muerte, asegurando que lo quemarán a él si vuelve a hacer daño a Asahel.
Ariel cede y suelta a Asahel, que escapa corriendo con Maximiliano.
Ariel se arrepiente e intenta ir tras ellos, pero Natanael y Lemuel le cortan el paso y lo empujan al suelo.
A salvo, Maximiliano y Asahel se abrazan llorando, emocionados por estar juntos de nuevo, jurándose entre besos y caricias defenderse el uno al otro como sea; mientras, Ariel insulta a Lemuel y Natanael llamándoles “maricones de mierda”, expresiones que enfurecen a la pareja, que atan a una silla al hombre de manera que no se pueda mover tras dejarlo sin ropa.
Acto seguido, Lemuel pide perdón a Natanael por lo que se dispone a hacerle a Ariel mientras comienza a desnudarse; como si le hubiera leído la mente, Natanael se desnuda a la misma vez que su novio para violar a Ariel y hacerle pagar el daño causado a Asahel.
Coré se despierta, y al levantarse, intuye lo que se dispone a hacer la pareja y se ríe de Ariel llamándole asesino a la vez que se quita la ropa, pues no dudará en participar en la violación.
El primero en ultrajar a Ariel es Natanael, que lo insulta y le azota la cara repitiendo que merece morir por el daño que ha causado tanto a Asahel como a Maximiliano, y por extensión a sus familiares.
Fuera de la casa, Maximiliano y Asahel oyen golpes; vuelven a entrar en la casa para saber qué sucede en el sótano.
No dan crédito a lo que ven sus ojos: Natanael, Lemuel y Coré están violando a Ariel.
Maximiliano no duda en participar, muy dolido por lo que lo azota salvajemente sin dejar de insultarle mientras Coré lo viola.
Asahel participa, pero echando ácido en la cara a su verdugo, tras de lo cual le golpea la cabeza con un martillo.
Ariel finge que está agonizando y suplica que lo dejen en paz, mas Asahel, en venganza, lo viola, para sorpresa y espanto de quienes contemplan la escena, pues no imaginaban que Asahel llegara hasta ese punto.
Acto seguido, Asahel dispara a Ariel en la nuca, mas no se muere.
NATANAEL: ¡Maldito sea!
ASAHEL: Este hijo de perra parece tener más vidas que un gato.
Desesperados, atan a Ariel aún más y le vuelven a tapar la boca para que nadie oiga sus gritos de socorro.
Ignorando por el momento lo sucedido en Guadalajara, la juez Loreto Cuervo ordena el levantamiento del cadáver de Laurana Domingues; sin perder más tiempo, la jueza se dirige a Guadalajara con Mehujael, Cayetana y otra agente de refuerzo llamada Madaia, pero a mitad de camino, pide que se vayan dos agentes a comisaría, pues van a llamar demasiado la atención y podrían provocar la huida del perverso Ariel Velázquez, en cuya casa Coré asegura a sus vengativos amigos que no les delatará por la violación múltiple, lo que agradecen.
Coré decide acabar de una vez con el asesino de su padre quemándolo vivo en venganza, mas el timbre se lo impide tras haber desatado al perverso padre de Maximiliano.
Natanael abre la puerta a Loreto y Mehujael.
La jueza pregunta qué está pasando, a lo que Coré responde revelando todo cuanto han hecho con Ariel en venganza.
Lejos de armar un escándalo y detener a todos, se ríe de Ariel en su cara insultándole y hasta le escupe, lo que sorprende a los presentes en la casa.
Acto seguido, Mehujael le pone las esposas mientras pronuncia el protocolo de detención.
Loreto informa a Coré y los valientes vengadores que les defenderá en el juicio una amiga suya de nombre Sonia García López, a quien cuenta lo ocurrido al llegar a comisaría.
Sonia no puede estar más de acuerdo con defenderles, lo que agradece Coré cuando Loreto confirma que no deberán preocuparse por lo que han hecho contra Ariel, lo que Figueroa agradece.