CAPÍTULO 2
Piero se despide asegurando que tiene una cita con clientes y se va, mientras Rosalía sube a la consulta de Quijote con Melania, donde el vástago de cabello largo les cuenta que ha descubierto algo sobre su padre que no les va a gustar.
Rosalía pide que lo diga sin rodeos, por lo que Quijote revela que su padre odia a los homosexuales, que es un homófobo declarado; revelación que entristece a la matriarca, que pensaba aconsejar a Maximiliano salir del armario, lo que comenta en voz alta.
Quijote replica que Ariel sospecha de su homosexualidad.
Piero ha olvidado unos importantes papeles en su oficina, donde al recogerlos, ve en la puerta a Adrián, que le pregunta la urgencia de Quijote por hablar con su madre, a lo que Piero responde contando lo que han descubierto sobre su progenitor, lo que preocupa a Adrián sobremanera.
Ambos piensan que no será buena idea que su padre se entere de que Maximiliano es gay; en esos momentos, Ariel está pensando desheredar a Maximiliano si resulta ser homosexual como sospecha.
A fin de dejar de pensar en el asunto, que le causa mucha angustia, llama a su amante para desahogarse con ella, pues su esposa ya no lo satisface sexualmente.
Blancanieves y sus hermanos y primos escogen la ropa que comprar en solo una hora mientras Cruz y Soledad preparan la comida para todos.
María Clara se levanta de la cama casi sin fuerzas y se sienta en su sofá a ver la televisión, lo que alegra a sus hijas, pues ven a su madre algo mejor de ánimos, y es que, aunque por dentro siente que le queda poco, ha sido aliento de vida ver a sus hijas y a sus nietos de nuevo todos juntos.
No quiere morir, está dispuesta a luchar contra sus enfermedades el tiempo que el destino le permita.
Rosalía no piensa perder tiempo en lo que respecta a Ariel, por lo que le pregunta directamente y sin rodeos su opinión sobre los homosexuales.
Su esposo responde con desdén asegurando que, si por él fuera, los mataría a todos, palabras que espantan a Rosalía, que sale del despacho corriendo a lágrima viva.
Al salir de su consulta tras despedirse de una clienta, Quijote se asusta al verla de esa manera y la hace pasar, escena que presencian Adrián y Melania, que no dan crédito a lo que oyen, jamás hubieran imaginado que su padre fuera tan despiadado.
Ajeno a lo sucedido en el spa, Maximiliano duerme sin poder imaginar que su padre está pensando en contratar a un detective privado para saber si es homosexual y así lo hace.
Ariel llama a un gran amigo de nombre Leandro Ruiz Zafón, a quien ofrece 6.
000 € por averiguar con pruebas que su hijo Maximiliano es homosexual.
Leandro acepta a cambio de que ese día le entregue la mitad, por lo que se presenta en el despacho, y tras tener en su mano el cheque, promete que no tardará en averiguar, lo que agradece el pérfido Ariel.
Adrián pide a su madre que se calme, pues no cree que su padre sea capaz de hacer nada a Maximiliano, aunque algún día se entere que es gay, mas Rosalía asegura que ella piensa lo contrario, pues ha visto mucho odio en sus ojos al decir que sería capaz de matar a todos los homosexuales, y que siente miedo por su hijo.
Las últimas palabras de la matriarca preocupan seriamente a Adrián, Melania y Quijote.
Agradecido por su prontitud al pagarle la mitad del trabajo sucio, Leandro se pone manos a la obra. Comienza por dirigirse a casa de Maximiliano para comenzar con su investigación.
Melania pregunta a su madre qué piensa hacer ahora que sabe de la homofobia de su esposo. Rosalía, con amargura, reconoce que el amor que sentía por su esposo ya no es el mismo solo por saber que sería capaz de hacer daño o hasta matar a su propio hijo tan solo porque le gusten los hombres.
MELANIA: ¿Qué hay entonces de la visita a la casa de los Montenegro?
ROSALÍA: Sigue en pie. No tiene nada que ver. No hace falta dar explicaciones sobre si tu padre acepta o no que Maxi sea gay.
MELANIA: Pero alguien de la familia podría preguntar…
ROSALÍA: Bueno, si llega el caso, ya se me ocurrirá algo, hija.
QUIJOTE: No obstante, creo que Maxi debería saber esto…
ADRIÁN: Sí, hermanito. Soy de la misma opinión.
ROSALÍA: Vayan a su casa, tienen razón. Es mejor ponerle sobre aviso.
QUIJOTE: Luego nos vemos.
Tras dar besos a su hermana y su madre, se van sin perder más tiempo a casa de Maximiliano, que se acaba de levantar y lo primero que hace tras beber un vaso de agua del grifo es llamar a su novio, Asahel, pues desea verlo a solas, lo que él acepta y se va a casa de su novio después de comer.
El Detective Ruiz Zafón se las ingenia para engañar a Maximiliano presentándose en su casa, donde se hace pasar por encuestador a domicilio.
Monalisa anuncia a su joven patrón que un encuestador pregunta por el dueño de la casa, por lo que Maximiliano autoriza la entrada ignorando que todo es una burda trampa.
El detective se presenta con un falso nombre -Casandro López-, y exagerando amaneramiento para hacer más creíble su trampa, le informa que lo envían de la revista Zero, lo que aviva el interés de Maximiliano, que es lector asiduo de la revista, y acepta sin dudar ser encuestado.
La primera pregunta no puede ser más directa, pues a bocajarro y sin rodeos, se trata de descubrir si es gay o bisexual.
MAXIMILIANO: Qué directo. Bueno a ver, soy gay, sí. Solo gay. De bisexual nada.
LEANDRO: ¿Activo? ¿Pasivo? ¿Versátil?
MAXIMILIANO: Activo, solo activo.
LEANDRO: ¿Tienes pareja?
MAXIMILIANO: Sí.
LEANDRO: ¿Desde hace cuánto tiempo?
MAXIMILIANO: Pues llevo un año con él…
LEANDRO: ¿Qué opinas de la adopción como derecho para parejas del mismo sexo?
MAXIMILIANO: Lo veo lógico totalmente. Si dos hombres o dos mujeres se aman, deberían poder adoptar.
LEANDRO: Muy bien dicho. Así pienso yo.
Rosalía come con su madre, Doña Almudena Pelayo en la Mansión Velázquez.
La esposa de Ariel no puede callar y cuenta a su madre la terrible verdad que ha descubierto sobre su esposo: es homófobo, lo que disgusta mucho a la bondadosa Almudena, que pensaba que su yerno era más liberal, tenía otro concepto sobre él que por desgracia se le acaba de caer.
Por su parte, Ariel está impaciente por saber si Leandro ha averiguado lo que le ha sido encomendado, por lo que le llama, pero el detective tiene el teléfono en silencio, y además está continuando la falsa encuesta, que Maximiliano sigue creyendo que es para la revista gay Zero.
Abrahán acompaña a su primo Asahel a Ópera, pues va a visitar a unos amigos que viven cerca de la Plaza de Oriente. Al llegar al portal, el gemelo de Natanael le agradece haberlo acompañado y se despiden hasta más tarde.
Maximiliano abre a Asahel al llamar al telefonillo, pues Monalisa está en su hora de descanso. Leandro espera a que suba la pareja del joven Velázquez para hacerle la misma encuesta, lo que Asahel acepta, aunque extrañado de que la revista Zero encueste a personas particulares a domicilio.
LEANDRO: Gracias por colaborar, ¿su nombre, por favor?
ASAHEL: Asahel Montenegro Castaño, ¿y el suyo?
LEANDRO: Casandro López Monegros. Un placer.
ASAHEL: Igualmente. Solo una curiosidad… No recuerdo haber leído su nombre en la citada revista…
LEANDRO: Entré hace poco, es por eso que no le suena. Empezarán a publicar mi columna el próximo mes con las encuestas que realice.
ASAHEL: Ah, bueno, de acuerdo…
LEANDRO: Lo dicho, guapos. Muchas gracias por colaborar.
MAXIMILIANO: De nada, un placer.
ASAHEL: Adiós…
Tras despedirse, Leandro se va. Al subirse a su coche, se ríe.
Todo le ha salido a pedir de boca, pues ha averiguado sin problemas lo que Ariel quería saber a ciencia cierta.
Con ambición en la mirada, se frota las manos tras arrancar el motor diésel de su Opel Corsa pensando lo orgulloso que Ariel estará por la rapidez de su investigación.
Además, piensa que debería pagarle un extra, ya que no solo le va a sacar de dudas sobre su homosexualidad, sino que ha averiguado que su hijo tiene pareja desde hace un año.
Blancanieves va con sus hermanas y primas a tomar café al McDonald’s de Sol, hacia donde también se dirigen Adrián y Quijote a tomar café antes de hablar con Maximiliano.
No tardarán en conocerse, pues Blancanieves no puede evitar fijarse en el apuesto Adrián, a quien tampoco le es indiferente la bella joven que lo mira.
Sin corte alguno, se dirige a la belleza que lo ha cautivado.
ADRIÁN: Tu belleza me ha hechizado y no he podido dejar de clavar esa mirada en la mía. Esa mirada tan especial…
BLANCANIEVES: La verdad es que no sé qué decir... Perdóname, puede que haya sido indiscreta al mirarte así.
ADRIÁN: No te disculpes, preciosa. Mejor nos presentamos y nos conocemos, si gustas y me lo permites. Mi nombre es Adrián. Adrián Velázquez Pelayo.
Blancanieves enmudece al oír los apellidos.
Son los mismos apellidos, los mismos de Maximiliano, mas piensa que debe haber muchos Velázquez Pelayo, que debe tratarse de una casualidad, pero que es muy grande porque son ambos apellidos los que coinciden.
Dejando a un lado ese silencio misterioso que intriga a Adrián, se presenta.
BLANCANIEVES: Me llamo Blancanieves Montenegro Castaño.
ADRIÁN: ¡Caramba! No solo eres bella, sino que además tienes nombre de princesa.
BLANCANIEVES: Gracias.
Blancanieves no es la única en sorprenderse sobre los apellidos, pues Adrián también recuerda que conoce esos apellidos, mas no logra recordar de qué.
“¿De qué me suenan esos apellidos?” -se pregunta para sí.
Sin más demora, presenta a Quijote a la bella joven llamada Blancanieves.
Quijote saca de dudas a su hermano sobre los apellidos quedándose asombrado por la casualidad.
QUIJOTE: Montenegro Castaño se apellida el novio de Maximiliano, Asahel.
ADRIÁN: ¡Ostras! ¡Es verdad!
BLANCANIEVES: Qué fuerte, qué casualidad...
La hija de Cruz lo entiende todo. Por azares del caprichoso destino, Adrián y Quijote han resultado ser hermanos del que consideran su cuñado Maxi.
Cuando Blancanieves se lo comenta a sus hermanas y primas, estas, sorprendidas pero encantadas, se presentan, lo que agrada mucho a los Velázquez Pelayo; mientras se cruzan las conversaciones, Blancanieves comenta a Adrián que Asahel ha ido a casa de Maximiliano para estar a solas, por lo que Adrián y Quijote deciden aplazar la visita a su hermano aun recordando la urgencia.
Acto seguido, proponen a la familia Montenegro sentarse juntos a tomar algo a fin de conocerse más, lo que encanta a las hijas de Cruz y Soledad.
Aunque encantada de conocer a los hermanos Velázquez Pelayo, Blancanieves se encuentra muy nerviosa, pues cree estar enamorándose de Adrián sin apenas conocerlo; tales nervios también están acabando con la tranquilidad de Adrián, que no puede dejar de mirar a la guapa joven con nombre de princesa Disney.
Tras hablar un buen rato entre todos, mientras se conocen algo más, Adrián se lanza, pues no puede callar lo que está sintiendo.
Se lo espeta sin corte alguno ante sus hermanas y primas; Blancanieves se queda in albis, no sabe qué decir.
No se esperaba que fuese tan lanzado, pero no calla lo que siente y admite que ella, aunque le parezca precipitado, está empezando a enamorarse a primera vista.
Emocionado, Adrián pide salir a Blancanieves ante todos.
Pero la joven no piensa aceptar tan pronto, pues responde que le dará una respuesta cuando vayan de visita con su madre, lo que Adrián acepta, pensando que es lógico, pues apenas se acaban de conocer.
Maxi e Asahel hablan de sus planes de futuro inmediatos; Asahel asegura que aun deseando irse a vivir con él, siente el deber de consultar con su madre, pues, aunque es mayor de edad, su opinión es muy importante para él, ya que Cruz está acostumbrada a tener a sus hijos viviendo bajo su techo, aunque ya son mayores y le cuesta asimilar que algún día dejarán el nido poco a poco, como es lógico.
Lemuel llama a su novio Natanael, a quien propone que se vaya a vivir con él, pues considera que un año de novios es suficiente para tomar la decisión.
Natanael opina igual que su gemelo sobre el tema, aunque desee irse a vivir con su pareja.
Desea consultar antes con su madre, lo que Lemuel comprende.
Natanael le recuerda que se verán en breve, pues Lemuel también desea conocer a los Velázquez.
El detective Leandro no pierde tiempo y se va corriendo a ver a Ariel, que no se encuentra en su despacho, mas quien está ahí es Dominika, que desvergonzada, se ha presentado en el spa.
La altanera joven pregunta qué se le ofrece al recién llegado, que no demora en asegurar que debe contarle a Ariel lo que ha descubierto sobre Maximiliano ese mismo día.
Dominika lo llama al móvil, por lo que Ariel sube corriendo por la escalera de caracol que conduce a su despacho y exige a Leandro que cuente lo que haya averiguado.
Leandro le revela que sus sospechas eran ciertas: Maximiliano es homosexual declarado, lo que pone rojo de ira a Ariel, que piensa que Leandro no ha descubierto nada más, pero se equivoca.
LEANDRO: Pero ahí no acaba todo, Señor Velázquez.
ARIEL: ¿Cómo? ¿Hay más?
LEANDRO: Sí, Ariel. Maximiliano tiene novio. Otro desviado de nombre Asahel. Asahel Montenegro Castaño, para ser más concretos.
ARIEL: ¡Excelente detective! Resultaste muy eficiente. Domi, vamos a darle 3000 € más por el detalle y por actuar con rapidez, ¿te parece?
DOMINIKA: Sí, mi amor.
ARIEL: Aquí tienes un cheque por 6.000 €, lo que te debía más un plus por tu eficacia.
LEANDRO: Muchísimas gracias.
ARIEL: A ti.
Leandro se marcha victorioso del despacho. En solo un día ha conseguido 9.000 €. “A esto se le llama tener suerte”- piensa para sí mientras arranca su coche y se marcha del spa.