CAPÍTULO 1 #3
Rosalía es una mujer que siempre viste de negro, no por luto, aunque aún llora la muerte de sus padres, a quienes veneraba.
El negro para vestir es su color favorito, lo que nadie le critica.
Es morena y tiene unos preciosos ojos azules.
Madre de seis hijos, conoce el secreto de uno de ellos: la homosexualidad de Maximiliano.
Su esposo ignora tal secreto porque Maximiliano siempre creyó que, al saberlo, su padre lo desheredaría, pero pensaba revelarlo muy pronto si él no lo hacía.
Primero quería convencerle de que saliera del armario ante su padre, pues los cinco hermanos de Maximiliano sabían de su homosexualidad y nunca le han rechazado por ello.
Creen que una de las peores maneras de tratar a un ser humano es la discriminación, y nunca han tenido nada en contra porque le gusten los hombres.
Lo aman por encima de todo y lo extrañan mucho.
Los hermanos de Maximiliano, y, por tanto, hijos de Ariel y Rosalía son Adrián, Melania, Piero, Quijote y la pequeña Dulce María.
Adrián Velázquez trabaja en una de las oficinas del spa.
Tiene 25 primaveras y se encarga de dar la bienvenida a los nuevos clientes del negocio e informarles de los servicios que ofrece el gran spa situado cerca del Polideportivo de Orcasitas.
Orcasitas es el barrio donde se alza la Mansión Velázquez Pelayo, que se distingue por ser la más grande y lujosa de los alrededores de ese barrio, en el que, por lo general, hay población humilde que al pasar siempre admira la casona.
Quijote Velázquez tiene 27 años y trabaja como masajista en el spa. Es un gran aficionado a montar a caballo. Es el único de los hijos varones de Ariel que tiene el cabello largo, aunque siempre recogido en una coleta.
Los primos Montenegro Castaño llegan a casa de la Abuela María Clara, donde les esperan Cruz y Soledad.
La abuela se emociona al abrazar a todos sus nietos y declara que ahora que los ha visto a todos de nuevo, ya está preparada para morir, lo que entristece a todos.
Blancanieves le asegura a su abuela que la van a cuidar entre todos para que dure mucho más tiempo, lo que vuelve a emocionar a la abuela, que da la bienvenida a la familia a Maximiliano Velázquez y Lemuel Gallardo, quienes abrazan a la mujer por su gran cariño y tolerancia.
Les asombra que una mujer mayor sea tan moderna cuando la gente de su edad suele rechazarles por ser más tradicionales.
La mujer no solo les acepta, sino que les pide que la llamen abuela y no “Doña María Clara”, pues eso la hace sentir más vieja, lo que todos excepto Soledad y Cruz aceptan, pues como es obvio, sus hijas la llaman “mamacita”.
Melania Velázquez recibe a su madre en su oficina y se queda muy sorprendida al oír que Maximiliano ha regresado a Madrid y se dispone a llamarlo al móvil, pero este lo tiene apagado.
Acto seguido, llama a la casa que su hermano posee en Ópera, pero salta el contestador automático.
Melania, que tiene unos preciosos ojos azules como su madre, pero es rubia, le deja un mensaje para cuando llegue a la casa.
La bella joven de 25 años cuelga y le dice a su madre que Maximiliano tiene el celular apagado y tampoco está en su casa, a lo que Rosalía replica que tal vez aún no haya aterrizado en España.
Cruz dice a sus hijos que se vayan acomodando en la casa, pues hay sitio para todos; mientras, Maximiliano y Lemuel se van a descansar a sus casas, no sin antes acordar verse esa noche en casa de Doña María Clara, que les ha invitado a una cena de bienvenida para celebrar tener a sus hijas y sus nietos todos juntos en Madrid.
Está delicada de salud, pero hace un esfuerzo por disfrutar, aunque luego sienta dolores.
Al llegar a su casa, Maximiliano escucha el mensaje de su hermana Melania y le devuelve la llamada para que no se preocupe más, que ya está de regreso en Madrid, pues su novio, Asahel Montenegro, se ha ido de Miami con sus hermanos pese al grave estado de salud de su abuela, María Clara.
Melania le responde que Adrián, su madre y ella irán a verlo, lo que el joven acepta, a lo que añade que no irá ese día al spa sin dormir un poco antes, pues está agotado por el largo vuelo, lo que su hermana comprende.
Tras colgar, Melania llama a la oficina de Adrián y le pide que vaya a buscar a su madre para ir a casa de Maximiliano, que ya se encuentra en su residencia madrileña, por lo que Adrián no tarda en ir a buscarla.
Rosalía toma su bolso y ordena al chófer, Datán Pérez-Medel, que los lleve a Ópera.
El chófer acata la orden y les deja en el mismo portal donde vive Maxi, quien acaba de llamar a su sirvienta, una humilde madrileña llamada Monalisa Gómez para que vaya ese mismo día a servirle como antaño.
Lemuel Gallardo se ducha y se va a dormir en su casa situada en el Barrio del Pilar. Antes de dormirse, toma un vaso de leche fría y se acuesta en la cama de matrimonio.
Tras dormir un rato, Blancanieves y sus hermanos salen de paseo con sus primos, que les enseñan El Corte Inglés de Sol y Callao, la Fnac y toda la Gran Vía.
Maximiliano recibe a su madre, Adrián y Melania con un efusivo abrazo cargado de emoción por verlos de nuevo; Monalisa llega en ese momento, y tras saludarles, prepara café para todos.
Ariel comenta con Quijote que sospecha sobre Maximiliano que no es tan macho como los demás varones Velázquez, sino un invertido, palabras que pronuncia con desprecio, con gesto de asco, pues odia a los homosexuales; Quijote se queda callado y se excusa cambiando de tema hablando de problemas con el ordenador de su consulta como masajista.
Aunque no responde nada sobre lo que ha comentado su padre, le preocupa tanto que no piensa callarse ante su madre para advertir de una preocupante realidad: su padre es homófobo.
Maximiliano cuenta a su madre y sus hermanos que se siente muy feliz por llevar un año de relación con Asahel, de quien les habla maravillas.
Verlo tan feliz causa mucha alegría a Rosalía, Adrián y Melania.
Rosalía pregunta a qué se debe su regreso a Madrid después de tanto tiempo, a lo que su hijo responde contando que su novio y su familia se enteraron por María Clara, su abuela, que está enferma y cree que morirá pronto.
Rosalía propone visitar a la señora para conocerla y así también conocer a Asahel y el resto de su familia, y en especial a su consuegra, lo que alegra a Maximiliano por tener una madre tan tolerante y liberal.
Adrián y Melania se muestran de acuerdo en ir a visitar a los Montenegro, por lo que Maximiliano llama a su novio por teléfono para pedirle permiso, pues su madre y hermanos desean conocer a su familia, lo que alegra mucho a Asahel, que les cita esa tarde a las seis, con lo que los Velázquez se muestran de acuerdo.
Ivette cuenta a su tía Cruz las novedades sobre su vida hablándole de su trabajo como cajera en el Carrefour de Aluche; mientras, Leylla le habla a su abuela sobre su guapo novio, un madrileño llamado Liborio Cadenas.
Maximiliano se va a la ducha, por lo que Rosalía, Melania y Adrián se citan con él a las cinco y media de la tarde para llegar puntuales a su visita a casa de la abuela de Asahel, quien en ese momento comunica a su familia que su novio estará en breve allí con su madre y dos de sus hermanos, lo que anima mucho a María Clara, que se muestra feliz de poder conocer a una nueva familia política.
Quijote Velázquez no puede callarse por más tiempo lo que ha descubierto por boca de su propio padre: su homofobia; aprovecha su descanso de la tarde para tomar café en la oficina de Piero, a quien se lo cuenta, lo que preocupa a su hermano, que no duda en aconsejar hacer saber a su madre en seguida que su padre rechazará a Maximiliano cuando descubra su homosexualidad.
María Clara pide a su hija Cruz que abra su caja fuerte y dé 500 euros a sus nietos para que vayan a comprarse ropa a fin de lucir bien para la hora de la visita de la distinguida familia Velázquez Pelayo; a Cruz le parece excesiva tal cantidad.
MARÍA CLARA: Es una orden. Con mi dinero hago lo que me sale de la almeja, querida.
CRUZ: Ay mamá, no hace falta que seas ordinaria.
MARÍA CLARA: Ordinaria unas narices. Tú dáselo. Quiero que la familia de Maximiliano se lleve una buena impresión, eso es todo.
CRUZ: Como gustes, mamacita. ¡Blancanieves!
BLANCANIEVES: -saliendo de su habitación- Dime, mami.
CRUZ: Toma, este dinero es para vosotros. Id a compraros algo de ropa para la visita de la familia de Maxi.
BLANCANIEVES: Pero… Abuela, es demasiado.
MARÍA CLARA: Es lo que os merecéis. Anda, arreglaos y a comprar modelitos que os hagan ver divinos de la muerte.
CRUZ: Sí, pero no tardéis demasiado, yo iré cuando vengáis. No quiero dejar a la abuela sola.
BLANCANIEVES: Muchas gracias, abuelita. Vale, mamá, no nos tardaremos mucho.
Acto seguido, los hermanos Montenegro y sus primos se van al Corte Inglés cuando su hermana Blancanieves les comunica la petición de su abuela.
Rosalía llega al spa familiar, donde ve a Piero muy alarmado, avisando de la urgencia de Quijote de hablarle de algo muy serio, lo que asusta a la matriarca, que se dirige a la consulta de Quijote a fin de que le explique lo que está pasando.