Capítulo 13
―Por eso considero que este juego que hemos elegido a través de nuestra convocatoria destinada a promocionar a nuevos desarrolladores es el que tiene más posibilidades de aportarnos grandes beneficios.
El anuncio de que nuestra empresa concede su primera oportunidad de darse a conocer a nuevos programadores y la historia de cómo este proyecto llegó hasta nuestras manos nos brindará bastante publicidad previa al lanzamiento al mercado de este videojuego, mientras que la decisión de contratar a los creadores originales del producto como colaboradores en las distintas áreas de desarrollo del proyecto nos permite reforzar esa publicidad, al tiempo que obtenemos una imagen muy positiva de cara a la comunidad gamer , pues se trata de un grupo de desarrolladores bastante profesionales con los que, sin duda, tenemos que contar ―declaré en mi discurso, observando cómo había logrado meterme en el bolsillo a los ejecutivos presentes en la reunión.
Estaba seguro de que ya tenía su beneplácito para el proyecto…
aunque aún tenían que conocer en persona al equipo de desarrolladores―.
Y ahora, si me lo permiten, haré que pasen los expertos que mencionaba antes para que puedan plantearles todas las preguntas que estimen convenientes.
En cuanto el variopinto equipo de Ellie entró en la sala de juntas, mi padre me miró reprobadoramente desde su gran sillón a la cabecera de la mesa, a la vez que un coro de discretas tosecillas procedentes de los demás ejecutivos comenzó a escucharse.
―¡¿Qué significa esto, Max?! ―gritó mi padre con un tono crítico que me hizo saber que no solamente tendría que ofrecerle a él mil explicaciones de lo que estaba haciendo, sino que luego también tendría que disculparme con el equipo de desarrolladores de Ellie mientras afrontaba todas las quejas, tanto de unos como de otros, tratando de hacer de mediador entre ellos.
―Este es el equipo de desarrolladores del que le he hablado, señor Templeton ―respondí formalmente, buscando recordarle a mi padre que en esa sala de juntas no éramos simplemente padre e hijo, por lo que no podía gritarme a la espera de que lo obedeciera como había hecho siempre―.
¿Por qué no me permite que se los presente y estudia sus currículos antes de comenzar a quejarse?
―añadí, provocando que mi padre me mirara con furia desde su sillón y apretara airadamente los puños, aguantándose las ganas de echarnos a todos de la sala de reuniones.
―Claro. ¿Por qué no? Sí, de acuerdo: permitamos que nos informen de a qué se dedican y que nos expliquen por qué acuden a una importante reunión de negocios vestidos de esa manera tan inadecuada ―declaró mi padre mostrando su desaprobación, colocando al equipo de Ellie en la mira de todos los directivos presentes antes de que hubieran comenzado a hablar.
Cuando ya iba a abrir la boca para defenderlos, sentí la mano de Ellie sobre mi hombro. A continuación, ella me anunció, descargándome de algunas de las pesadas responsabilidades que siempre recaían sobre mí:
―No te preocupes, Max. Nosotros nos encargamos a partir de ahora.
Para mi asombro y el de todos los presentes, Damian, ese chico lleno de tatuajes y piercings que los hombres trajeados de aquella sala miraban con espanto, fue el primero en dirigirse a ellos haciendo sonreír victoriosamente a mi padre, que se frotaba las manos con impaciencia, anticipando mi fracaso.
―Buenos días, encantado de conocerlos a todos.
Me llamo Damian Rocker y trabajo como técnico sénior en administración de redes y servicios para una empresa de seguridad privada que, posiblemente, la mayoría de ustedes conoce ―declaró a la vez que mostraba una tarjeta de visita de una famosa empresa de seguridad que incluso nosotros habíamos contratado en alguna ocasión―.
En mis ratos libres soy desarrollador de videojuegos y me encantaría colaborar con mi amiga Ellie en este proyecto destinado a crear su juego.
»Mi labor con ella consistirá en elaborar parte del código fuente, así como la implementación de todas las medidas destinadas a garantizar la seguridad, confidencialidad y privacidad que deben prevalecer durante un proceso creativo de estas características.
Ya he hablado con el departamento de recursos humanos de mi empresa y me conceden permiso para llevar a cabo esta colaboración, ya que no supone incompatibilidad de ningún tipo.
Por último, en cuanto ustedes lo consideren oportuno, pueden solicitarles mis referencias.
La profesionalidad de la que hizo gala Damian, así como la revelación del importante cargo que desempeñaba en una empresa de tan reconocido prestigio hizo que mi padre perdiera su sonrisa y que, por el contrario, fuera yo el que sonriera.
Pero Brian Templeton no pensaba darse por vencido y fue a por otra víctima en la que clavar sus dientes: fijó su intransigente mirada en Melvin antes de preguntarle con seriedad.
―¿Y qué hay de usted? ¿Podría explicarnos la razón por la que lleva ese atuendo para una reunión tan importante? ¿Es que acaso no nos toma en serio ni a nosotros ni a nuestra empresa?
―Por supuesto que puedo explicarme, señor Templeton.
En primer lugar, me presentaré: soy Melvin Miller, profesor de música y me gustaría colaborar con mi amiga Ellie en el desarrollo de este proyecto diseñando la música y todos los sonidos del juego.
En cuanto a la razón por la que, visto de esta manera, es muy sencilla: durante mi tiempo libre colaboro con una asociación sin ánimo de lucro de animadores infantiles para niños hospitalizados que tienen la enorme desgracia de sufrir graves enfermedades de carácter terminal.
»Precisamente hoy me han llamado de urgencia para que reemplazara a un compañero que no puede asistir, de modo que en cuanto salga de aquí dejaré de ser un músico serio y profesional para convertirme en un poderoso mago.
Podría haber elegido no acudir a esta cita, ya que no me daba tiempo de ponerme la vestimenta adecuada si quería asistir a mi compromiso y a esta reunión, pero no quise fallarle a mi amiga ―anunció Melvin.
Y cuando vio cómo la boca de mi padre comenzaba a abrirse para formular una nueva protesta, se la cerró de inmediato―.
¿O tal vez cree usted que hubiera sido mejor que cancelara mi cita con unos niños que, por desgracia, no disponen de todo el tiempo del mundo del que ustedes sí disponen?
―añadió Melvin, consiguiendo que todos los directivos se removieran incómodos en sus asientos.
Para terminar, Melvin anunció con descaro mientras pasaba su sombrero ante los altos ejecutivos de esa sala―.
Por último, debo señalar que mi asociación benéfica acepta donaciones de todo tipo. Gracias por su colaboración.
Ninguno de los trajeados del lugar se libró de introducir un jugoso cheque dentro de ese sombrero, incluidos mi padre y yo, por supuesto. Una vez que Melvin terminó de desplumarnos a todos, le tocó a Anuska el turno de demostrar su talento.
―Buenos días. Me llamo Anuska Petrov, y aunque solo trabajo como camarera, soy artista y sé hacer esto ―dijo ella a la vez que cogía un rotulador de la gran pizarra blanca de la sala de reuniones y comenzaba a dibujar a todos los presentes, convirtiéndonos en personajes fantásticos.
Su rapidez y talento nos impresionó y nos sacó más de una sonrisa, excepto a mi padre, al que Anuska representó como un rey trol gruñón, y a Austin, que acabó retratado como un zombi sin corazón.
Cuando finalizó sus dibujos, Anuska se volvió hacía nosotros y continuó su presentación:
―Me gustaría encargarme de la parte artística del juego, como ya hice en su momento al ayudar a mi amiga a iniciar este sueño que me encantaría que se convirtiera en realidad.
Después de las intervenciones de los miembros del equipo de Ellie, me encontraba más tranquilo. Sabía que estábamos ganando terreno ante los ejecutivos, pero también era consciente de que mi padre suponía un hueso muy duro de roer que todavía se resistía a dar su brazo a torcer.
―Buenos días. Yo soy Ellie Patel, la creadora y desarrolladora del juego que nos ocupa y que un día comencé a crear con mis amigos.
Mi proyecto, El juego del amor , fue escogido entre varios candidatos que presentaron sus propuestas a esta empresa.
Me gustaría ceder sus derechos comerciales y de explotación, pero solo si se me concede la autorización para que mi equipo trabaje estrechamente con el suyo con la intención de terminar el desarrollo del juego que siempre tuve en mente.
»Es posible que las apariencias de los miembros de mi equipo puedan parecerles un poco extravagantes, una estética variopinta que habitualmente no tendría cabida en una reunión de negocios tan seria como esta.
Pero piensen en quiénes son las personas a las que va dirigido este producto: ¿se trata de serios empresarios o más bien serían personas como nosotros, algo raras y chocantes que normalmente siguen los rígidos estándares de sus serias vidas, pero que necesitan desconectar de ellas y jugar, incluso con el amor?
―dijo Ellie, recordando a los ejecutivos de qué iba su juego justo antes de que Austin tomara la palabra para informar a los presentes de los pormenores y detalles del proceso de desarrollo del juego: el presupuesto, los equipos a cargo de cada sección y el cronograma de cada una de ellas.
Cuando me tocó el turno a mí me lucí frente a todos con mi discurso, pero mientras mi padre leía los informes de Austin y comenzaba a conocer con mayor profundidad el contenido del juego que pretendíamos desarrollar, me miraba de tanto en tanto, sospechando, dándose cuenta de que se trataba de mi historia de amor y de que Ellie era la mujer que yo quería recuperar.