La versión pulida Chapter 28
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Chapter 28

XXVII

De la familia de Beatriz, Nora supo, en todo el año que duró lo de ellas, muy poco, y lo poco que supo se lo tuvo que sacar de a pedazos, en distintas noches, porque Beatriz hablaba de política con una fluidez total y de sí misma casi nunca.

El padre había muerto cuando ella tenía catorce años, de un infarto, en la vereda de su propia casa, volviendo del trabajo, y la madre se había vuelto a casar dos años después con un hombre que Beatriz no nombraba nunca por su nombre, solamente como "el marido de mi vieja", una fórmula que decía, sin decirlo, todo lo que hacía falta saber sobre esa relación.

Tenía un hermano mayor, en Bahía Blanca, con el que hablaba por teléfono una vez por mes, conversaciones cortas, de cinco minutos, sobre nada en particular.

Nora, que tenía una familia entera en Tolosa a la que sí extrañaba, aunque fuera de un modo complicado, no supo qué contestarle esa noche, y se limitó a acercarse un poco más en la cama estrecha, un gesto que no resolvía nada pero que a las dos, esa noche en particular, les alcanzó.

Con el tiempo Nora entendió que esa distancia de Beatriz con su propia familia no era indiferencia sino otra cosa, algo más parecido al hambre: Beatriz se había fabricado, con la política y después con Nora, una familia nueva, elegida, del tamaño exacto que ella podía manejar, y la defendía con una fiereza que a Nora, en su momento, le pareció puro coraje político, y que solamente mucho después, ya vieja, iba a reconocer como lo que también era: la fiereza de alguien que no tenía ningún otro lugar adonde volver si esa familia nueva le fallaba.