Chapter 27
XXVI
Nadie volvió a nombrarlo en las clases siguientes. Otro profesor, joven, nervioso, tomó la materia dos semanas después, sin ninguna explicación sobre el cambio, dictando la misma bibliografía con una voz que se le quebraba, sin motivo aparente, en las palabras menos esperadas.
—¿Vos sabés qué pasó con el viejo? —le preguntó Nora a Beatriz, esa misma semana, caminando entre clases.
—No —dijo Beatriz, y algo en su tono, más cortante de lo habitual, le indicó a Nora que no hacía falta insistir—. Y mejor que no preguntes vos tampoco.
Nora no volvió a preguntar. Aprendió, esa semana, una lección que ningún profesor, presente o ausente, le había dado nunca en ninguna materia: que había, a partir de ahora, una cátedra entera de cosas que no se podían preguntar, y que el silencio sobre esas cosas iba a ser, de ahí en más, tan parte de la vida universitaria como cualquier fotocopia amarillenta de Metodología.