La versión pulida Chapter 20
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Chapter 20

XIX

Antes de empezar, Ayelén hizo lo que Nora imaginó que debía ser una rutina repetida cien veces en cien cocinas distintas: apoyó el grabador en el centro de la mesa, sobre un repasador doblado para que no captara la vibración de la madera, dijo en voz alta la fecha, el lugar y su propio nombre, y le pidió a Nora que dijera cualquier cosa, lo que fuera, para probar el sonido.

—¿Cualquier cosa? —preguntó Nora, con una sonrisa incómoda, sin saber bien qué decir frente a un aparato prendido por primera vez en su vida.

—Lo que se le ocurra. El clima, qué comió hoy, lo que sea.

—Hoy está lindo el día —dijo Nora, sintiéndose un poco ridícula.

Ayelén rebobinó unos segundos y apretó otro botón, y de golpe, desde el grabador, salió la voz de Nora diciendo "hoy está lindo el día", una voz que a Nora le costó, por un instante extrañísimo, reconocer como propia: más aguda de lo que ella escuchaba desde adentro de su propia cabeza, con un dejo de Tolosa en las vocales que cincuenta años de City Bell no habían alcanzado a lavar del todo.

—Perfecto, se escucha bien —dijo Ayelén, satisfecha, ya guardando el control remoto.

Nora no dijo nada, pero se quedó, unos segundos más de los necesarios, con la sensación rara de haber escuchado, por primera vez en la vida, cómo sonaba ella misma desde afuera, una experiencia tan chica y tan nueva que ni siquiera tenía, todavía, cómo pesarla del todo, y que sin embargo le sirvió, sin que Ayelén lo supiera, de anticipo de lo que iba a sentir un rato más tarde, cuando lo que saliera de su boca ya no fuera "hoy está lindo el día" sino algo que llevaba cincuenta años sin decir en voz alta frente a nadie.