La versión pulida Chapter 18
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Chapter 18

XVII

Esa misma mañana del jueves, antes de que llegara Ayelén, Nora se probó tres camisas distintas frente al espejo del placard, una decisión que después, pensándola, le pareció ridícula —¿qué importaba la ropa, para lo que iba a pasar esa tarde?

— y que sin embargo no pudo evitar tomarse en serio, como si el cuerpo necesitara ocuparse de algo chico y manejable para no tener que ocuparse, todavía, de lo grande.

Eligió, finalmente, una camisa celeste clara que no se ponía hacía tiempo, no por ninguna razón especial que pudiera nombrar, salvo que le pareció la más parecida a ella misma de las tres, y se peinó con más cuidado del habitual, y se puso, por primera vez en dieciocho meses, un poco de la colonia que usaba antes de que Rubén se enfermara y que había dejado de usar sin decidirlo, simplemente porque ya no había ninguna razón particular para oler bien si una se quedaba todo el día en la casa.

Se miró al espejo una última vez, ya vestida, y pensó, con una claridad que la sorprendió, que se estaba arreglando no para Ayelén, que a esa altura ya le resultaba casi una conocida, sino para Beatriz, para la versión de Beatriz que iba a estar presente esa tarde solamente en las palabras que Nora eligiera, y que de alguna manera merecía que Nora se presentara a contarla de la mejor forma posible, con la camisa bien elegida y el pelo prolijo, como una se arregla para una visita importante y no para un trámite cualquiera.