La versión pulida Chapter 14
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Chapter 14

XIII

Esa misma noche, después de que se fue Cecilia, Nora se quedó pensando en algo que no le había dicho, ni le iba a decir nunca: que la caja que ella tenía guardada en el estante de abajo no era solamente suya.

Era, también, un poco de Rubén, que había elegido nunca preguntar; y era, sin que Cecilia lo supiera, un poco de la propia Cecilia, que guardaba la suya con la misma llave.

Decir que sí a la entrevista, pensó, no era solamente hablar de lo suyo.

Era, de alguna manera que todavía no terminaba de entender del todo, hablar también de lo de ellos dos, de Rubén que ya no podía opinar y de Cecilia que ni siquiera sabía que había algo de lo que opinar.

Rubén se había llevado su propio silencio a la tumba sin pedirle permiso a nadie, ni pidiéndoselo a Nora.

¿Con qué derecho, entonces, iba ella a poner en palabras, frente a un grabador, un pacto que los dos habían armado juntos, sin firmarlo, durante cuarenta y nueve años?

No era exactamente culpa. Se parecía más a una deslealtad chica, casi doméstica, del tipo de las que no tienen nombre preciso en ningún idioma: la de hablar cuando los que compartieron con una el mismo silencio ya no están para decidir si les parece bien.

Pensó en Cecilia, en la caja del garage que no había abierto nunca, en la frase que le había dicho esa misma tarde, sin saber lo que estaba diciendo: que hay cosas que una guarda para cuando esté lista, y capaz nunca está lista, y se muere con la caja cerrada.

Cecilia había elegido, a su manera, el silencio de Marta.

Nora, en unos días, iba a elegir lo contrario para Beatriz.

No sabía si esas dos elecciones podían convivir en la misma familia sin que una le reprochara algo a la otra, aunque fuera en silencio, aunque nadie llegara a decirlo nunca en voz alta.

No llegó a ninguna conclusión esa noche, ni las noches siguientes.

Se acostó con la sensación, nueva y un poco incómoda, de que decir la verdad, a esta altura de la vida, no era solamente un acto de coraje, como alguna vez había creído que iba a ser.

Era, también, y quizás sobre todo, un acto que dejaba a alguien afuera.