Capítulo 2
La carpeta
La carpeta tenía cuatro secciones separadas por pestañas de colores. Azul para hechos verificados, verde para hipótesis, rojo para peligros, amarillo para preguntas sin respuesta.
Había muy poco azul. Había muchísimo rojo.
Las hipótesis de Gabriel eran claras: Isabel no huyó. Descubrió algo que no debía dentro del Proyecto Herencia. Alguien con recursos para silenciarla lo había hecho.
La pestaña roja contenía tres nombres que habían intentado disuadir a Gabriel de seguir investigando. Y una frase sola:
El financiador principal del proyecto sigue activo. Sigue teniendo poder. Esto no es historia. Esto es presente.
Al fondo del cajón, una carta sin terminar dirigida a A.N.:
A.N.: Hay cosas que no pude contarte en vida porque no estaba seguro de si hacerlo te protegería o te pondría en peligro.
Ahora que ya no estaré, prefiero que lo sepas.
Isabel no desapareció sola. Proyecto Herencia fue real y lo que encontró dentro era suficiente para destruir a varias familias con nombre y apellidos conocidos. La persona que lo financió todavía...
Ahí se cortaba.
A.N. Dos letras. La persona que lo financió todavía vive, todavía actúa, todavía tiene poder.
Elena sacó el cuaderno. Empezó a escribir.
El mapa mostraba tres marcas en rojo: la casa, un archivo en el centro histórico y, en la sierra, consigna 14.
Salió de la casa con la carpeta bajo el brazo.
La cerradura volvió a encajar con una precisión casi afectuosa.
Y la casa que había estado esperando que alguien la despertara comenzó a respirar.