La verdad del cuervo (Cristina Peterson 1) Incredulidad
74%

Incredulidad

Palidez facial

Boca entreabierta

Ojos muy abiertos

Los ingredientes de las gachas son: harina de titos, aceite, ajo, pimentón, sal y agua. Suelen servirse acompañadas de los embutidos fritos del santo puerco, es decir, chorizo, morcilla, salchichas y, por supuesto, panceta. Panceta, no beicon, que quede claro.

Realmente estaban increíbles. Y estábamos mi tía y yo dale que dale al moje, cuando, de pronto, unos golpes en la puerta interrumpieron nuestro almuerzo.

—¡Asun! —gritó la Paca a través de la puerta—. Asun, abre.

Madre de Dios. No estaba enfadada, estaba aterrada. Cada vez que esta mujer atravesaba la puerta de casa de mi tía, se avecinaba tormenta. ¿Qué habría pasado esta vez ?

De cualquier modo, me apresuré a abrir la puerta antes de que mi tía hiciera amago de levantarse.

—¿Qué ha pasao ? —dijo mi tía cuanto entró la Paca descompuesta.

—Que se han llevado al Carlos preso.

—¡Pero qué dices, criatura! —exclamó mi tía poniéndose en pie.

—Lo sé de primera mano, Asun. Que ayer por la noche se llevaron al Carlos detenío , por abusos.

—¿Abusos? —preguntó de nuevo mi tía; su cara no daba crédito.

—Sí, abusos, Asun. Abusos de los que hacen a los niños.

El pan mojado que me llevaba a la boca resbaló, y un pegote de gachas cayó sobre el mantel de hilo.