La verdad del cuervo (Cristina Peterson 1) Alivio
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Alivio

Risa temblorosa

Cerrar los ojos

Suspirar

Por «la antigua casa», Dolores se refería a una vieja casa abandonada que se encontraba a dos kilómetros de su actual residencia.

Según explicó Dolores, se trataba de la casa de sus padres, en la que había vivido junto a su marido durante los años de matrimonio.

A la muerte de este, la habían dejado atrás.

No dio detalles sobre los motivos por los que Angustias consideraba esa casa como algo traumático.

Tampoco se los pedimos. No era el momento.

La casa se encontraba medio en ruinas, por lo que, antes de que el equipo de la Policía municipal pudiera entrar, un miembro del Cuerpo de Bomberos tuvo que acceder primero para cerciorarse de que no hubiera riesgo de desprendimientos.

Una vez se hubo confirmado que el área era segura, pudimos pasar sin problemas.

Encontramos a Angustias en lo que había sido el corral de la casa, anexo a esta. Se había introducido en un hueco del muro interior, hecha un ovillo.

Cuando por fin pudieron sacarla, su mirada estaba ausente. Miró a su hermana confusa y esta rápidamente se acercó a ella para abrazarla, pero Angustias se apartó de sus brazos y gritó :

—Matadlos, matadlos a todos. Cabrones. Hijos de puta. Que se mueran todos. Todos, sí. Hasta el alemán. —Y su risa demencial terminó con sus palabras y su consciencia. Se desmayó.