La verdad del cuervo (Cristina Peterson 1) Anticipación
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Anticipación

Manos sudorosas

Humedecerse los labios

Suspirar con los ojos cerrados

Cuando llegué a casa, me la encontré desierta. Mi tía había dejado una nota en la cocina en la que explicaba que cenaría en casa de la Paca y que luego esta la ayudaría a ponerse el pijama. Terminó la nota con un guiño.

La verdad es que por mucha inquina que le tuviera a la Paca, se estaba portando de maravilla con mi tía, y a mí me estaba haciendo muchos favores; había que reconocérselo.

Al lado de la nota, me habían dejado preparada la cena. Imaginé que la habrían hecho entre las dos, porque mi tía aún no podía con toda esa faena y la cocina volvía a estar impecable.

Abrí la protección de papel metálico del plato y comencé a babear. Habían frito chorizos, salchichas de Peter y pimientos.

Decidí darme una rápida ducha antes de cenar y así desconectar del caso, porque me estaba volviendo loca. Era una maraña que no había forma de desentrañar.

Que Roberta no hubiera visto a Gisela esa mañana podría no significar nada en el caso o cambiarlo todo. Gisela podría haber salido antes de la casa parroquial. ¿Qué implicaciones tenía esa posibilidad? Empecé a diseccionarlas una a una:

Que Gisela lo hubiera matado, y por eso mintiera, pero esto iba en su contra. Tenía más posibilidades de ser incriminada si mantenía su postura inicial en la que indicaba que se había marchado a las nueve, pues esto limitaba que el asesinato lo hubiera podido realizar otra persona.

Ahora bien, si ella se hubiera marchado antes… En ese caso cualquiera que tuviera llaves de la casa parroquial podría haber accedido antes de que llegara Pepa.

Cualquiera…

Me metí en la ducha. El agua caliente, casi hirviendo, eliminó cualquier rastro del frío exterior.

Según me acercaba al armario para buscar mi pijama, caí en la cuenta de que, al día siguiente, pese a ser domingo, tendría reunión en el cuartel y que debería ir presentable.

Puse en la cama varios conjuntos aceptables. Al final me decidí por el menos sobrio, pero que mejor me quedaba. No quise pensar que la elección tenía que ver con que mañana vería de nuevo al brigada Miñana.